“La enseñanza que deja huella no es la que se hace de cabeza a cabeza, sino de corazón a corazón”.
Paulo Freire
Este post tiene para mí un significado especial ya que el profesor Olegario Villalba me abrió el camino, apenas esbozado en mi infancia, en el que ya había empezado a transitar y que seguí transitando porque ese era un mundo que amaba y el del Arte.
Desde que me conozco ando con lápices, dibujando y retratando a quienes pasan a mi lado.
En la escuela solía dibujar todas las tareas y corregir los dibujos para mis compañeros.
El maestro Olegario Villalba era profesor de dibujo en el liceo Eduardo Fabini de Minas, donde yo asistía.
En ese liceo se había formado un taller con algunos alumnos seleccionados por su habilidad y gusto por la pintura.
Mi profesor de dibujo era en ese momento Carlos Carvalho quien inmediatamente captó mi pasión por el dibujo.
Por eso me recomendó frente a Villalba para formar parte de los alumnos del taller de pintura.
Fue con Villalba que aprendí la técnica de la pintura al óleo, que practiqué durante muchos años hasta que pasé al acrílico. También fue él quien me recomendó que asistiera al taller Amigos del Arte dirigido en ese entonces por el pintor Casimiro Motta.
Nació en Minas, departamento de Lavalleja, (Uruguay), el 5 de noviembre de 1922.
Estudió dibujo y pintura en el taller Amigos del Arte (Minas) del cual fue miembro fundador y cuya creación fue facilitada por el pintor Edgardo Ribeiro en 1947.
Realizó los estudió de Preparatorio de Arquitectura.
Su esposa Blanca Quintero, esposa y compañera, lo ayudaba en el colegio, enseñando manualidades a los niños, trabajaba como modista creando todo un ambiente de trabajo con las niñas.
El matrimonio tuvo tres hijos , Armando Villalba, artesano industrial; Miguel Villalba, pintor, artista y Alejandro Villalba, arquitecto.
En el año 1945 se graduó como Maestro era casi al final de la Segunda Guerra Mundial.
Toda esa acción docente de este notable hombre, realmente rara en cuanto a su capacidad pedagógica, quedó abruptamente cortada con la destitución ordenada por la dictadura militar en 1976.
En 1979 recibió el Premio Banco República.
Ese mismo año de 1980 participó de la exposición colectiva "Hijos y Padres en el Arte", organizada por la OEA Montevideo.
En el año 1982 participó en el Anuario Latinoamericano de Artes Plásticas publicado en Buenos Aires.
En 2001, cuando murió, ya era uno de los grandes pintores nacionales, un naturalista.
1952 - Realiza exposición conjunta con el artista Wilson Amaral en el Ateneo de Montevideo; y treinta y dos exposiciones en el Taller Amigos del Arte de Minas (dibujo, pintura, cerámica). En los Salones del Interior de San José (Uruguay) obtuvo los siguientes premios:
Sus obras se encuentran en las escuelas N° 1 y 2 de Minas Gerais y en diversas colecciones privadas de Uruguay, Argentina, Brasil y Chile.
Paisaje campestre con carro.
Óleo sobre lienzo, 48 x 59 cm.
Firmado abajo a la derecha.
Paisaje de campo con palomas
Óleo sobre lienzo, 40 x 50 cm
Firmado abajo a la izquierda
Puerto de Montevideo
Óleo sobre lienzo, 40 x 50 cm
Firmado abajo a la izquierda
En Minas, departamento de
Lavalleja, se le han rendido varios homenajes al pintor y maestro Minuano
Olegario Villalba. Entre ellos:
Se aprobó poner el nombre de
Olegario Villalba a una escuela en Villa Serrana, en reconocimiento a su legado
pedagógico y artístico.
El 16 de junio de 2016, la
Escuela Rural N° 97 de Villa Serrana, departamento de Lavalleja, dependiente
del Consejo de Educación Básica y Primaria, Administración Nacional de
Educación Pública, fue designada como “Docente Olegario Villalba”.
Exposición
del maestro Olegario Villalba Acosta, a sus 100 años de nacimiento. Con la
presencia de sus tres hijos, familiares, amigos, alumnos y público en general,
el director de Cultura dio la bienvenida, junto a la maestra Fausta Clavijo,
quien fuera la ideóloga de dicha exposición.
En noviembre de 2022, en el centenario de su nacimiento, se realizó una exposición de sus obras en la Casa de la Cultura de Minas, donde se destacó su labor como docente y artista, con la presencia de su familia y figuras de la cultura local.
Sus cuadros se encuentran en
las escuelas Nº 1 y 2 de Minas, como parte de la colección que recuerda su obra
y trayectoria.
La población compró en su
momento todas las obras de una exposición individual que hizo en Minas,
reflejando el reconocimiento local que tenía.
En 2023, fue declarado
Ciudadano Ilustre de Lavalleja, un honor que recibieron sus hijos en
representación suya.
El legado de Olegario Villalba Acosta, conocido
afectuosamente como «Teté», trasciende su producción
pictórica. Fue uno de esos artistas cuya importancia no
puede medirse únicamente por los cuadros que pintó, sino
también por las generaciones que educó, por su compromiso
con la cultura y por la huella humana que dejó en la
sociedad minuana.
Su trayectoria reúne dos vocaciones profundamente relacionadas: la del maestro que buscaba despertar la sensibilidad y la creatividad de sus alumnos, y la del pintor que encontró en los paisajes, las costumbres y los habitantes del Uruguay una fuente permanente de inspiración.
1. El legado artístico: conservar la memoria del Uruguay
rural
Uno de los principales aportes de Villalba fue su capacidad
para convertir la vida cotidiana del campo uruguayo en materia artística.
Su pintura, de orientación naturalista y figurativa, rescató
escenas que forman parte de la identidad histórica y cultural del interior del
país.
Entre los motivos que aparecen en su producción se
encuentran:
Los ranchos y las viviendas rurales.
Los paisajes de campaña.
Los caminos y los carretones.
Los hombres y mujeres que trabajaban en el campo.
Los personajes a caballo.
Los niños y las escenas de la vida cotidiana.
Los animales y los ambientes naturales.
Estos temas tienen un valor que va más allá de su calidad
estética: constituyen un testimonio visual de una forma de vida, de un paisaje
y de unas costumbres que han ido transformándose con el paso del tiempo.
Su pintura permite recuperar la memoria de un Uruguay rural en el que el caballo, el carro, el rancho y el trabajo de campo eran elementos fundamentales de la vida cotidiana.
2. El legado pedagógico: enseñar a mirar y a crear
Quizás uno de los aspectos más importantes de su
personalidad fue su concepción de la educación.
Promovió el acercamiento de los niños a la música, la danza
y las artesanías.
Fomentó la práctica deportiva como parte de la formación
integral.
Impulsó la creación de una granja escolar.
Participó en la elaboración del periódico escolar El
Hornero.
Su concepción pedagógica estaba vinculada con una educación
activa, participativa y cercana a los intereses de los alumnos. Se ha señalado
también su relación con los principios educativos del pedagogo francés Célestin
Freinet.
Una característica particularmente valiosa de esta iniciativa fue que desarrollaba esa actividad fuera de sus obligaciones habituales y sin recibir remuneración adicional.
Su intención era ofrecer oportunidades a aquellos jóvenes que sentían inclinación por las artes plásticas.
3. El legado humano y democrático
La trayectoria de Villalba estuvo marcada por un episodio doloroso de la historia uruguaya.
En 1976, durante la dictadura cívico-militar, fue destituido de su cargo docente.
Aquella situación interrumpió su actividad educativa institucional, pero no consiguió apartarlo de su vocación.
En 2016, durante un homenaje parlamentario, se destacaron
expresamente su trayectoria magisterial, sus convicciones democráticas y su
contribución a la cultura nacional.
4. Su reconocimiento en el mundo artístico
Villalba obtuvo diversos premios y distinciones a lo largo de su carrera.
5. Los homenajes que mantienen viva su memoria
Su legado también se manifiesta en los reconocimientos que
recibió después de su fallecimiento.
2016-2017: homenaje parlamentario
6. La importancia de conservar y difundir su obra
Hay otro aspecto fundamental de su legado: la necesidad de
preservar sus pinturas y recuperar información sobre su producción artística.
Sus cuadros se encuentran en colecciones particulares y en
distintas instituciones. Entre las obras identificadas aparecen:
Paisaje Mariscala.
Naturaleza.
Otoñal.
Puerto de Montevideo.
Rincón Coloniense.
Paisajes campestres con carros, palomas y parvas.
La difusión de sus obras, la identificación de sus pinturas,
la conservación de documentos y testimonios de sus antiguos alumnos son tareas
importantes para que las nuevas generaciones puedan conocerlo.
Su trayectoria merece formar parte de la historia de las
artes plásticas uruguayas, y no solamente de la historia cultural de Minas.
7. Reflexión final: ¿qué nos dejó Olegario Villalba?
El legado de Olegario Villalba puede resumirse en cuatro
grandes contribuciones:
Olegario Villalba no solamente pintó paisajes; también enseñó a generaciones de niños y jóvenes a descubrir la belleza que los rodeaba.
Sus cuadros conservaron una parte del Uruguay que el tiempo transforma, mientras que sus enseñanzas permanecieron en la memoria de quienes tuvieron la oportunidad de aprender con él.









