Blog de Arinda

OBJETIVO :En este Blog vas a encontrar mis producciones en pintura y escultura. Además, material recopilado a través de mi trabajo como maestra, directora e inspectora, que puede ser de interés para docentes y estudiantes magisteriales .

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martes, 30 de junio de 2026

30 DE JUNIO DE 1889 NACÍA JOSÉ PEDRO BELLÁN - BIOGRAFÌA

 Josè Pedro Bellàn: De Maestro a Autor

 Consagrado



José Pedro Bellán nació en Montevideo, el 30 de junio de 1889. Fue un escritor, maestro y político uruguayo del partido Colorado, de reconocida labor como dramaturgo, cuentista y narrador.

Tempranamente se dedicó a la escritura, vinculándose al grupo que editó la revista de arte y literatura Bohemia (1908-1910, 44 números), dirigida primero por Luis Alberto Lista y, luego, por Edmundo Bianchi.

En las reuniones que hicieron posible esa publicación conoció a Ernesto Herrera, con quien entablará una firme amistad en la ciudad de Melo donde se encontraba este último cuando, a poco de graduarse, en 1910, Bellan ocupó un cargo de maestro de primaria en la escuela del regimiento del Ejército con asiento en esa ciudad del noreste.

El joven José Pedro Bellán

El fugaz alzamiento militar blanco que estalló en Cerro Largo a fines de ese 1910 hizo cesar su actividad docente, por lo que regresó a Montevideo.

En la capital continúo ejerciendo el magisterio en diversas escuelas públicas, en una de las cuales, la Escuela “Artigas” de tercer grado, tuvo como alumno en 1914 a Felisberto Hernández, quien lo recordará como su primer mentor en un apunte autobiográfico publicado póstumamente en la Revista de la Biblioteca Nacional (Nº 25, 1987).



Bellan publicó su primer texto en 1911, el drama Amor, bajo el sello de Orsini Bertani, aunque lo habría escrito tres años antes.

Nunca abandonó el teatro, círculo en el que logró amplio reconocimiento en su época con piezas como Dios te salve (estrenada en Buenos Aires en 1920).




La escenificación de Blancanieve (estrenada en 1928 y publicada en dos ocasiones en 1929).

Tro-la-ro-la-rá (1922) y otras obras.

En 1914 con el volumen de cuentos Huerco inició su labor narrativa.

En 1917 Bellan contrajo enlace con Luisa Magariños, de quien se separó a los pocos meses.




Pero la madurez llegó con su única novela: Doña Ramona en 1918. Con este relato realista, traza un cuadro político, social y psicológico del país de su época, testimonio estético de notables proyecciones, tanto que sirvió como base para la escritura del exitoso drama Doñarramona en el año 1978, de Víctor Manuel Leites.

José Pedro Bellan y Clemente Estable duranteel estreno en Buenos Aires del drama ¡Dios te salve! -Año 1920


Luego del estreno ruidosamente exitoso de ¡Dios te salve! en 1920, que lo pone ante la atención pública como el dramaturgo de su generación, sigue desarrollando todavía durante algunos años una labor relativamente intensa.



Como cuentista dio a conocer el libro Primavera en el año 1920, reeditado en varias ocasiones en la medida en que Educación Primaria lo adoptó como texto de uso escolar.

En 1921 volvió a casarse, esta vez con María Ignacia Lasplaces, hermana del escritor y crítico Alberto Lasplaces, a quien conocía desde su primera juventud.



.Más tarde dio a conocer Los amores de Juan Rivault (cuentos, publicado en el año 1922, y que nunca reeditado).

Publica  El pecado de Alejandra Leonard (cuentos,) en el año 1926.

Como Lasplaces, Bellan se acercó al batllismo, grupo dominante entonces en el Partido Colorado por el que ocupó una banca de diputado por Montevideo desde 1926 hasta su muerte, ocurrida en esta ciudad el 24 de julio de 1930.


HOMENAJES


El archivo del escritor pasó a manos de su sobrina, la poeta Amanda Berenguer Bellan (Montevideo, 1923-2010).

José Pedro Díaz (Montevideo, 1921-2006), esposo de Amanda Berenguer, escritor, crítico y profesor de extenso desempeño en la cátedra de Literatura francesa de la Facultad de Humanidades, estudió la obra de Bellan a lo largo de gran parte de su vida, preparando el prólogo para la Colección de Clásicos Uruguayos, Biblioteca Artigas, de Doña Ramona (1954) y algunos artículos que dio a conocer en publicaciones periódicas y actas de congresos.

En 2011 el Archivo Literario de la Biblioteca Nacional recibió en donación las colecciones documentales de estos dos escritores y, con ellas, la de José Pedro Bellan.

 Las fotografías que se encuentran en nuestro acervo universitario, única documentación que poseemos del autor, fueron donadas en 1999 por el Sr. Alberto Oreggioni.

Escuela N° 114 Juan Pedro Bellán - Balvedere


Escuela ubicada en el barrio Belvedere, Montevideo, Uruguay.Tiene entrada por Avenida Agraciada 4235, y por Pasaje del Norte. Está enclavada dentro del parque Público que lleva el nombre de "José Pedro Bellán".



El Parque José Pedro Bellán es un espacio verde ubicado en Montevideo, Uruguay, que lleva el nombre en honor al destacado médico y político uruguayo del siglo XIX, José Pedro Bellán. Este parque se encuentra en la zona del barrio Unión, específicamente en la intersección de las calles José Enrique Rodó y Justicia, cerca de la Plaza Líber Seregni.

El parque es conocido por ser un área de recreación y esparcimiento para los residentes de la zona, ofreciendo espacios verdes, áreas de juegos infantiles, y lugares para actividades al aire libre. Además, es un sitio de encuentro comunitario donde se realizan eventos culturales y deportivos, promoviendo la integración social y el disfrute de la naturaleza en el entorno urbano de Montevideo.

LEGADO


El legado de José Pedro Bellán se distingue por su aporte fundamental a la literatura uruguaya y su influencia en la construcción de una narrativa urbana moderna, alejándose de la corriente criollista dominante en su época.

 

Pionero de la narrativa urbana en Uruguay:

Bellán es considerado uno de los primeros narradores urbanos del país. 

Su obra se caracteriza por situar a la ciudad de Montevideo como protagonista, no solo como escenario, sino como un agente activo que moldea la psicología y el destino de sus personajes. 

Esta visión fue innovadora en una época donde predominaba la literatura rural y criollista.

 

Exploración de lo fantástico y lo moderno:

En libros como Huerco (1914), Bellán abordó temáticas fantásticas y psicológicas, introduciendo elementos de misterio, lo sobrenatural y el análisis de estados de conciencia inestables, en sintonía con autores como Poe o Maupassant. 

Sus relatos exploran el conflicto entre el individuo y la sociedad urbana, anticipando preocupaciones de la modernidad literaria.

 

Dramaturgo reconocido:

Aunque fue narrador y cuentista, su mayor reconocimiento lo obtuvo como dramaturgo, con obras como Amor (1911), ¡Dios te Salve! (1920), Blancanieves (1928), El centinela muerto e Interferencias (1930). Su teatro fue bien recibido tanto en Uruguay como en Argentina y se destacó por su tratamiento audaz de temas como el amor y la sexualidad, fusionando lirismo y sensualidad.

 

Influencia educativa y social:

Bellán fue maestro y su libro Primavera fue adoptado como texto escolar por la educación primaria uruguaya, lo que amplió su impacto cultural y formativo en generaciones de niños.

 

Labor periodística y magisterial:

Participó activamente en la vida intelectual de su tiempo, colaborando en la revista Bohemia y ejerciendo como maestro en diversas escuelas públicas, donde fue recordado como mentor por figuras como Felisberto Hernández.

 

Preservación y estudio de su obra:

Su archivo personal fue donado a la Biblioteca Nacional de Uruguay, lo que ha permitido la conservación y el estudio de su producción literaria. 

Su obra ha sido objeto de análisis por críticos y escritores posteriores, consolidando su lugar en el canon uruguayo.

 El legado de José Pedro Bellán reside en haber abierto caminos para la literatura urbana y fantástica en Uruguay, en su audacia temática y formal, y en su contribución a la vida cultural y educativa del país.

FUENTES

https://anaforas.fic.edu.uy/jspui/handle/123456789/38002

https://www.ecured.cu/Jos%C3%A9_Pedro_Bell%C3%A1n

https://es.wikipedia.org/wiki/Jos%C3%A9_Pedro_Bell%C3%A1n

https://www.textos.info/jose-pedro-bellan

miércoles, 24 de junio de 2026

24 DE JUNIO DE 1911 NACÍA ERNESTO SÁBATO - BIOGRAFÍA

 

Ernesto Sábato : Entre la Ciencia y la

 Literatura



Ernesto Sábato fue un destacado escritor argentino nacido el 24 de junio de 1911 en Rojas, provincia de Buenos Aires, Argentina.

Fue reconocido tanto por su obra literaria como por su activismo social y político.

Hijo de Francesco María Sabato y Giovannina Ferraro, inmigrantes italianos procedentes de Calabria. 

El padre era de Fuscaldo y la madre de San Martino di Finita, comunidad de origen arbëreshë (albaneses de Italia).

​Su familia pertenecía a la clase media y el propio Sabato la definió como «clásica y jerárquica». Sobre ellos declaró a uno de sus biógrafos: «Mi padre era severísimo y yo le tenía terror, mi madre me escondía debajo de la cama matrimonial para evitarme un castigo».

Fotografía: Juana María Ferrari (madre de Ernesto), Juan (derecha), Ernesto (izquierda), Arturo (vestido de marinero) y Jorge Alberto (sentado). De la nota "La pasión según los Sabato", de Alejandra Correa, en Todo es historia, diciembre 1992.


 Fue el décimo de once hijos y nació poco tiempo después de la muerte de su noveno hermano, Ernesto José, Ernestito, por lo que él lleva su nombre.

Así lo recuerda el escritor-“Me llamo Ernesto, porque cuando nací, el 24 de junio de 1911, día del nacimiento de san Juan Bautista, acababa de morir el otro Ernesto, al que, aun en su vejez, mi madre siguió llamando Ernestito, porque murió siendo una criatura.

"Aquel niño no era para este mundo", decía. Creo que nunca la vi llorar -tan estoica y valiente fue a lo largo de su vida-, pero, seguramente, lo haya hecho a solas. Y tenía noventa años cuando mencionó, por última vez, con sus ojos humedecidos, al remoto Ernestito. Lo que prueba que los años, las desdichas, las desilusiones, lejos de facilitar el olvido, como se suele creer, tristemente lo refuerzan.

Aquel nombre, aquella tumba, siempre tuvieron para mí algo de nocturno, y tal vez haya sido la causa de mi existencia tan dificultosa, al haber sido marcado por esa tragedia, ya que entonces estaba en el vientre de mi madre; y motivó, quizá, los misteriosísimos pavores que sufrí de chico, las alucinaciones en las que de pronto alguien se me aproximaba con una linterna, un hombre a quien me era imposible evitar, aunque me escondiera temblando debajo de las cobijas.

O aquella otra pesadilla en la que me sentía solo en una cósmica bóveda, tiritando ante algo o alguien -no lo puedo precisar- que vagamente me recordaba a mi padre.

Durante mucho tiempo padecí sonambulismo. Yo me levantaba desde el último cuarto donde dormíamos con Arturo, mi hermano menor, y, sin tropezar jamás ni despertarme, iba hasta el dormitorio de mis padres, hablaba con mamá y luego volvía a mi cuarto. Me acostaba sin saber nada de lo que había pasado, sin la menor conciencia. De modo que cuando a la mañana ella me decía, con tristeza -¡tanto sufrió por mí!-, con voz apenas audible: "Anoche te levantaste y me pediste agua", yo sentía un extraño temblor. Ella temía ese sonambulismo, me lo dijo muchos años más tarde, cuando me enviaron a La Plata para hacer los estudios secundarios, y ya ella no estuvo para protegerme. Pobre mamá, no comprendía, ni yo tampoco en aquel entonces, que ese tormento en gran parte era el resultado de la convivencia espartana, regida por mi padre.”

 Su hermano Arturo fue director de YPF durante el gobierno de Arturo Frondizi y Juan llegó a ser intendente de Rojas.​

Ernesto Sábato

En 1924 egresó de la escuela primaria de Rojas y viajó a La Plata donde cursó sus estudios secundarios​ en el Colegio Nacional de La Plata, donde conoció al profesor Pedro Henríquez Ureña, a quien luego citaría como inspiración para su carrera literaria, y a Ezequiel Martínez Estrada.​ 

En 1929 ingresó a la Facultad de Ciencias Físico-Matemáticas de la Universidad Nacional de La Plata.

Matilde Kusminsky Richter

Ernesto Sábato se casó con Matilde Kusminsky Richter, conocida como Matilde Sábato, en el año 1936. Matilde fue una figura importante en la vida de Sábato, brindándole apoyo y estabilidad a lo largo de su carrera como escritor y activista.

Sábato estudió Física en la Universidad Nacional de La Plata, donde se graduó en 1937. 

Durante sus años de estudiante, comenzó a interesarse por la literatura y la filosofía, influido por autores como Dostoievski, Kafka y Nietzsche. 


Desde la década del 40 Sábato escribió casi toda su obra en esa vivienda sencilla y llena de naturaleza ubicada en el partido de Tres de Febrero, que lo albergó junto a su esposa Matilde, a sus hijos Mario y Jorge Federico (fallecido en 1995), además de sus nietos.



"El túnel" es la primera novela de Ernesto Sábato, publicada en 1948, y es considerada un clásico de la literatura argentina y latinoamericana. 

La obra es un estudio psicológico profundo sobre la obsesión, la incomunicación y la locura, narrada en primera persona por su protagonista y narrador, Juan Pablo Castel, un pintor que relata desde la cárcel los motivos que lo llevaron a asesinar a María Iribarne, su amante.

 La historia comienza cuando Castel, en una exposición de arte, nota que María es la única persona que parece comprender un detalle marginal de su cuadro "La maternidad". 

Se obsesiona con ella, creyendo que es la única capaz de entenderlo. Sin embargo, la relación está marcada por la incomunicación y los celos, especialmente cuando Castel descubre que María está casada con Allende, un hombre ciego, y que pasa tiempo en una estancia con Hunter, primo de Allende.

La obsesión y la paranoia de Castel crecen hasta que, convencido de que María le es infiel y que él es solo una pieza más en su vida, decide asesinarla. 

El clímax ocurre cuando, tras esconderse en la estancia, entra a la habitación de María y la apuñala repetidamente. 

Luego se entrega a la policía y reflexiona sobre su aislamiento existencial, comparando su vida con un túnel oscuro donde está solo y desconectado del mundo.

 Temáticamente, la novela explora la soledad, la incomunicación, la neurosis, el miedo al rechazo y la traición, así como la violencia de género y el conflicto interior del hombre moderno. 

El tono es sombrío y existencialista, con una narrativa que profundiza en los abismos del alma humana y en la desesperación de un individuo que se siente incomprendido y atrapado en su propio mundo.

 

En resumen, "El túnel" es una novela psicológica y existencialista que examina la obsesión y la alienación a través de la historia trágica de Juan Pablo Castel y su relación con María Iribarne, culminando en un acto de violencia que refleja la desesperación y la incomunicación humanas.

En 1948, Ernesto Sábato abandonó su prometedora carrera científica para dedicarse por completo a la literatura y a la crítica social y política.

El abandono de la carrera científica fue un punto de inflexión que le permitió desarrollar una obra literaria y crítica de gran profundidad filosófica y social, convirtiéndose en uno de los escritores más importantes de Argentina y en una voz ética frente a las problemáticas de su tiempo. 

Ernesto Sábato



"Sobre héroes y tumbas", publicada en 1961 por Ernesto Sábato, es considerada una de las mejores novelas argentinas del siglo XX y una obra cumbre de la literatura en español. La novela narra la historia de Martín, un joven melancólico y abúlico, hijo de un pintor fracasado y una madre distante, quien busca su identidad y sentido en un mundo fragmentado.

 La trama se desarrolla a través de diversas voces y relatos entrelazados, incluyendo la historia de una familia aristocrática argentina en decadencia y un relato paralelo sobre el peregrinaje de la legión que protegió el cadáver del general Juan Lavalle, figura histórica de las guerras civiles argentinas del siglo XIX. Este episodio simboliza la melancolía por la muerte de los ideales de una nación justa y solidaria, reflejando la crisis y fragmentación histórica del país.

La novela aborda temas existenciales profundos como la soledad, la angustia, la búsqueda del sentido de la vida y la crisis del hombre moderno, influenciada por el existencialismo y la vanguardia literaria de la época. Se destaca la tensión entre la historia personal y la historia colectiva, mostrando cómo los personajes intentan comprender su presente a través del pasado histórico argentino, marcado por conflictos y desencuentros.

 Además, "Sobre héroes y tumbas" combina elementos de fantasía, historia, sueños y realidad para ofrecer una mirada compleja y crítica sobre la identidad argentina y la condición humana universal. La novela también es conocida por su estilo narrativo innovador y fragmentario, que profundiza en el universo emocional y psicológico de sus personajes principales: Martín, Alejandra, Bruno y Fernando.

Un dato curioso es que Sábato estuvo a punto de destruir la novela, pero fue salvada por la insistencia de su esposa Matilde, quien lo convenció de publicarla.

"Sobre héroes y tumbas" es una obra que explora la decadencia personal y social, la historia trágica de Argentina y la búsqueda existencial de sus personajes, con un enfoque literario que mezcla realidad, historia y ficción para reflejar la complejidad de la condición humana y nacional.

 


En el año 1974 publica Abaddón el exterminador

"Abaddón el exterminador" es la tercera y última novela publicada en 1974. Esta obra cierra una trilogía temática junto con sus novelas anteriores, especialmente vinculada a "Sobre héroes y tumbas", cuya lectura se considera casi imprescindible para comprenderla plenamente.

La novela se caracteriza por una estructura narrativa fragmentaria y experimental, que mezcla sucesos autobiográficos tanto reales como ficticios.

En ella, Sábato se introduce como un personaje más, en un acto de autoficción donde el autor y su obra se entrelazan de manera compleja.

El argumento tiene un marcado tono apocalíptico y aborda temas oscuros y profundos relacionados con la historia argentina de la década de 1970, incluyendo la violencia política y las desapariciones forzadas, así como tragedias mundiales del siglo XX como la Segunda Guerra Mundial, Hiroshima y la Guerra de Vietnam.

La novela refleja la desesperanza, el fin del mundo y el reino de las pesadillas, explorando la tortura, el hastío existencial, el vacío y la búsqueda de un ideal que nunca llega.

Temáticamente, la obra profundiza en la lucha entre la luz y las tinieblas, la verdad y la maldad, y el destino trágico de sus personajes, quienes intentan huir de un pasado o destino inexorable.

También se destaca la crítica al predominio de la técnica y la ciencia que deshumanizan al ser humano.

En cuanto a su estilo, "Abaddón el exterminador" combina relatos paralelos, análisis filosóficos, hipótesis y crítica literaria, con personajes que reaparecen de la novela anterior, creando un universo oscuro y complejo.

 La novela es considerada una de las experiencias autoficticias más singulares del género, donde Sábato elimina cualquier promesa de verdad absoluta, planteando una narrativa que desafía las convenciones autobiográficas tradicionales.

"Abaddón el exterminador" es una obra densa, filosófica y apocalíptica que reflexiona sobre la condición humana, la historia trágica de Argentina y el mundo, y la lucha interna del individuo frente al mal y la desesperanza, todo ello a través de una narrativa fragmentaria y experimental que mezcla realidad y ficción

Sábato y Borges- Fotografías: Eduardo Forte/Juan José Pérez

Además de su obra literaria, Sábato tuvo una destacada participación en la vida pública argentina. 


Sábato entrega a Alfonsín el informe de la CONADEP (1984)

En la década de 1980, fue miembro de la CONADEP (Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas), donde investigó y denunció las violaciones a los derechos humanos cometidas durante la dictadura militar en Argentina (1976-1983). 

Esta experiencia marcó profundamente su compromiso con la defensa de los derechos humanos y la justicia social.


La pintura fue otra de las pasiones de Sábato




Premio Cervantes

A lo largo de su carrera, Ernesto Sábato recibió numerosos premios y reconocimientos internacionales, como el Premio Cervantes en 1984. 

Le otorgaron el Premio Jerusalén en 1986. 


BUENOS AIRES (Argentina). Fotografía familiar del escritor argentino Ernesto Sábato junto a su familia en Buenos Aires. (EFE/MARIO SÁBATO)


Su obra literaria, caracterizada por una profunda introspección psicológica y una aguda crítica social, ha dejado una huella indeleble en la literatura contemporánea.

Familiares y amigos del escritor argentino Ernesto Sábato , despiden sus restos en el cementerio Jardín de Paz, de Pilar. | Efe

Ernesto Sábato falleció el 30 de abril de 2011, en Santos Lugares, provincia de Buenos Aires, a los 99 años de edad, dejando un legado literario y humanístico que continúa siendo relevante y admirado en todo el mundo.


HOMENAJES


Como homenaje, el Ministerio de Cultura porteño colocó una gran foto del escritor, reproducida sobre una tela de 88 metros de ancho por 34 metros de alto, sobre la fachada del Edificio Del Plata en Cerrito 211.



Biblioteca

La residencia de Sábato, donde vivió durante sesenta años, desde 1945 hasta su muerte el 30 de abril de 2011, en las afueras del capital del país, Buenos Aires fue remodelada para posteriormente ser convertida en un museo, que tuvo su inauguración en 2012.

 El 19 de septiembre de 2014, después de tres años de demoras por falta de fondos, la familia Sabato finalmente reabrió la casa del escritor como un «museo vivo» dedicado a recordar su vida y su obra. Las visitas son los sábados a las 15 horas, y están a cargo de los nietos del escritor y del mismo Sabato, que aparece en pantallas colocadas en las distintas habitaciones relatando anécdotas y describiendo a cada una.

En 2016, el Concejo Deliberante de Tres de Febrero aprobó el cambio de nominación de la calle Saverio Langeri, donde se ubica la casa museo, por el de Ernesto Sabato.


 Filatelia

Argentina 2021: Homenaje a Ernesto Sábato

Viñetas: Retrato de Ernesto Sabato en la estación Santos Lugares, barrio del conurbano bonaerense donde Sabato residió y desde el cual desarrolló toda su carrera de escritor.

Formato: sellos de 34 x 44 mm. Plancha de 20 sellos postales.

Día de emisión: 24 de junio de 2021.



LEGADO



El legado literario de Ernesto Sábato es profundo y multifacético, consolidándolo como una de las figuras más influyentes y emblemáticas de la literatura argentina y latinoamericana del siglo XX.

 

Aportes Literarios y Temáticos

Sábato escribió solo tres novelas —El túnel, Sobre héroes y tumbas y Abaddón el exterminador— que, pese a su escasa cantidad, son consideradas obras maestras por su exploración profunda de la condición humana, la psicología y la angustia existencial. 

Su narrativa introspectiva, cargada de simbolismo y con una fuerte influencia existencialista, disecciona la complejidad de la psique humana y la eterna búsqueda de sentido.

Su estilo innovador, que combina fragmentación, autoficción, y un fuerte componente filosófico, marcó un quiebre en la literatura argentina, aportando una voz única que mezcla realidad, historia y ficción para reflejar la crisis moral y social del hombre moderno.

 En sus ensayos, Sábato reflexionó con lucidez sobre la cultura, la ciencia, la técnica y los peligros que amenazan a la humanidad, ampliando su influencia más allá de la narrativa hacia la crítica cultural y filosófica.

 

Impacto Social y Cultural

Fue una voz crítica y moral en la sociedad argentina, especialmente durante períodos de dictadura y violencia política, denunciando la opresión y defendiendo los derechos humanos, lo que le otorgó un papel de conciencia ética en la nación.

 Su obra impulsó un debate intelectual y social sobre la identidad argentina, la historia trágica del país y las tensiones entre el individuo y la sociedad, influyendo tanto en escritores como en lectores y en la cultura política del país.

 Su "Informe Sabato" sobre las atrocidades de la dictadura argentina es otro ejemplo de su compromiso con la verdad y la justicia, reflejando una esperanza pese a la amargura y la oscuridad que retrató en su literatura.

 

Reconocimientos y Vigencia

A más de una década de su fallecimiento, su obra sigue siendo leída, estudiada y valorada, manteniendo una vigencia que invita a la reflexión sobre la condición humana y los dilemas de la modernidad.

Ernesto Sábato dejó un legado literario que combina profundidad filosófica, innovación narrativa y compromiso ético, constituyéndose en un referente indispensable para la literatura argentina y una voz que enseña a no perder la esperanza frente a la adversidad.


FUENTES

https://www.planetadelibros.com.uy/autor/ernesto-sabato/000001219

https://www.biografiasyvidas.com/biografia/s/sabato.htm

https://es.wikipedia.org/wiki/Ernesto_Sabato

https://tv.buap.mx/news/954590

https://biografiasmariacristinafaleroni.blogspot.com/2013/12/ernesto-sabato.html

sábado, 13 de junio de 2026

13 DE JUNIO DE 1917 NACÍA AUGUSTO ROA BASTOS- BIOGRAFÍA

 

Augusto Roa Bastos: Voz y

 memoria de la identidad

 paraguaya




Augusto Roa Bastos nació el 13 de junio de 1917 en Asunción.

Fue un escritor, periodista y guionista paraguayo. Está considerado como el autor más importante de Paraguay y uno de los más destacados en la literatura latinoamericana.


Con un año de edad

Si bien nació en Asunción a los pocos meses su familia se trasladó a Iturbe, un pequeño pueblo que pertenecía al Distrito de Caazapá y que por decreto del poder ejecutivo pasó al Guairá, en una cultura bilingüe entre el guaraní y el castellano, donde transcurrieron sus primeros años.

Familia Paterna

Su padre, Lucio Roa, era un hombre de carácter severo, de ascendencia española, ex-seminarista que trabajó como maderero y como empleado en un ingenio azucarero.

Su madre, Lucía Bastos, de ascendencia franco-portuguesa, era una mujer de carácter sensible y cultivada, cantante aficionada y quien le proporcionó los primeros contactos con la literatura, especialmente la Biblia y las obras de Shakespeare.

En esos primeros años, la educación de Roa y sus hermanos estuvo a cargo de su padre, que construyó una habitación que era utilizada como salón de clases, impartidas por él mismo.

A los 8 años fue enviado a Asunción para completar su educación.

El escritor vivió con su tío abuelo, el obispo Hermenegildo Roa, quien continuó alentando su vocación lectora.

De él expresó Roa: «Para mí fue mi verdadero padre. Era un sacerdote muy serio y austero, pero respaldaba la educación de todos sus sobrinos y sobrinas que vivían en el interior.

Tenía libros que estaban prohibidos, especialmente para un niño de mi edad: entre ellos de Rousseau y Voltaire. Me decía que los leyera con mucho cuidado, pero por lo menos me dejaba hacerlo, porque era un hombre razonable e inteligente».

Tras cursar primero en la escuela pública República Argentina, fue enviado como pupilo al Colegio San José.

Allí lo encontró el estallido de la Guerra del Chaco, que enfrentó a Paraguay con Bolivia, y de la que Roa quiso participar junto con otros compañeros.

Fue destinado como auxiliar de enfermería y aguatero, debido a su edad, experiencia que más tarde volcaría en su novela Hijo de hombre.

 


La carrera literaria de Roa se inició tempranamente, cuando a los trece años,1930, escribió, en coautoría con su madre, una pieza teatral, La carcajada, que representaron en diferentes pueblos a fin de recolectar donaciones para los soldados.



Dos años más tarde 1932, escribió su primer relato, Lucha hasta el alba, que creyó perdido durante años hasta que fue hallado y publicado en 1979.

Al término de la guerra se desempeñó como empleado bancario y en diversos oficios, entre ellos, como periodista del diario El País.


En 1942 se casó con Lidia Mascheroni, con quien tuvo tres hijos: Carlos Alberto (fallecido a los dos años), Mirta y Carlos.

El ruiseñor de la aurora

El mismo año publicó el poemario El ruiseñor de la aurora, más tarde repudiado por el autor.

En el año 1944 formó parte del grupo «Vy'a Raity» («El nido de la alegría» en guaraní), decisivo para la renovación poética y artística de Paraguay en la década del 40, junto a autores como Josefina Plá y Hérib Campos Cervera.

En 1945 pasó un año en Inglaterra invitado por el British Council y como corresponsal de guerra de El País.

Allí entrevistó al general De Gaulle y pasó a Francia y asistió como periodista a los juicios de Núremberg en Alemania.

En 1947 un intento de golpe de Estado contra el dictador Higinio Morínigo inició un período de grave inestabilidad política, marcado por una guerra civil y una sucesión de presidentes débiles y gobiernos de facto, etapa que culminó en 1954 con la asunción del general Alfredo Stroessner, quien instauró una dictadura que se extendería por treinta y cinco años.

En este contexto, el ministro de Hacienda Juan Natalicio González ordenó la captura de Roa Bastos, acusándolo de comunista, pese a que el escritor no tenía ninguna militancia política.

González sentía una especial inquina contra Roa, ya que tenía pretensiones literarias, y este había ridiculizado sus escritos sobre historia de la cultura en el Paraguay, además de haberse negado a saludarlo en una recepción oficial y haber publicado varios artículos contrarios al gobierno.

Cuando la policía fue a buscarlo a su casa, escapó escondiéndose en el tanque de agua durante dos días.

Tras permanecer tres meses como refugiado en la embajada de Brasil, se estableció en Buenos Aires; allí publicó la mayor parte de su obra.



Ya instalado en Argentina, debutó como narrador en 1953 con el libro de cuentos El trueno entre las hojas, donde ensaya un primer acercamiento al medio rural paraguayo, en el que la cosmovisión guaraní convive con la explotación, la miseria y la violencia, mostradas con un crudo naturalismo. ​

 Durante esos años se desempeñó en los más diversos oficios: empleado en una compañía de seguros, colaborador en la revista Alcor, dirigida por el escritor Rubén Bareiro Saguier, redactor en el diario Clarín (por recomendación de otros dos exiliados, el diseñador Andrés Guevara y el poeta Elvio Romero), vendedor de chafalonías y repelentes de mosquitos, mozo de dormitorio en un albergue transitorio.

En el año 1958 inició su labor como guionista de cine, que no tardó en convertirse en su principal fuente de ingresos.

Llegó a firmar los guiones de doce largometrajes, trabajando con jóvenes actores-directores como Armando Bó y Lautaro Murúa y con directores más veteranos como Lucas Demare y Enrique Carreras.

​ Al mismo tiempo, también hizo amistad con escritores como Ernesto Sabato y Tomás Eloy Martínez.

Hijo de hombre

Hijo de hombre (1960) marcó el comienzo del período más importante de su obra. En esta novela, el ambiente campesino y el trasfondo de la mitología guaraní vuelven a estar presentes en un trabajo mucho mejor logrado.

​ La obra se estructura a partir de dos líneas narrativas: por un lado, el relato de Miguel Vera, protagonista y narrador principal; por otro, relatos independientes entre sí pero que complementan y explican hechos y personajes aludidos por Vera en su narración.

​ Ambientada en diferentes localidades del interior del Paraguay (sobre todo Itapé y Sapukai), el arco temporal abarca alrededor de treinta años, aludiendo a acontecimientos como la Revolución de 1912 y la Guerra del Chaco (1932 - 1935). ​

Ganadora del Premio Internacional de Novela de Losada en 1959, el Primer Premio Municipal y la Faja de Honor de la SADE, la novela tuvo un buen recibimiento de la crítica y supuso el reconocimiento de Roa Bastos como exponente de la nueva narrativa hispanoamericana, en el marco del Boom latinoamericano.

No obstante, aunque reconoció la calidad de los autores integrantes de este movimiento, Roa nunca se consideró parte de él, como declaró en varias ocasiones, principalmente por su rechazo al marketing editorial.

Amelia Nassi.

​ Por entonces, tras una breve relación con Isabel Duarte, de la que nació su hijo Augusto, formó pareja con la argentina Amelia Nassi.

Durante los años siguientes continuó escribiendo relatos en los que incorporó una paulatina complejización de los niveles textuales, aunque sin abandonar los temas y ámbitos de sus obras anteriores.

Estos relatos fueron reunidos en cuatro libros (El baldío, Los pies sobre el agua, Madera quemada y Moriencia), tres de los cuales retoman textos ya publicados, en un gesto que la crítica ha considerado como una forma de Roa Bastos de repensar su propia producción, considerando su obra como un sistema textual donde los elementos pueden adquirir connotaciones diferentes, en relación con el conjunto del que forman parte. ​



La complejización de niveles textuales finalmente cristalizaría en su segunda novela, Yo el Supremo (1974), un proyecto que le tomó seis años de trabajo y lo agotó físicamente.

En esta obra, Roa Bastos recupera la figura histórico-mítica de José Gaspar Rodríguez de Francia, padre de la independencia paraguaya, que gobernó el país como Dictador Supremo entre 1814 y 1840, aislándolo del exterior.

 A través de la voz del Supremo (y de otras voces que se infiltran y acotan, discuten, contradicen, por medio de paratextos como glosas y notas al pie), Roa Bastos hace una profunda y compleja reflexión sobre el poder absoluto y el carácter del propio texto novelístico.

Considerada su obra maestra y una cumbre de la literatura castellana, Yo el Supremo terminó de darle a Roa el reconocimiento internacional y tuvo una excelente recepción de la crítica, recibiendo elogios de escritores como Tomás Eloy Martínez («es uno de esos grandes libros-madre a partir del cual nacerá la literatura de los años venideros»), Ricardo Piglia («Si se quiere ver qué niveles puede alcanzar una práctica revolucionaria en literatura, léase Yo El Supremo de Roa Bastos

Con el golpe de Estado de 1976, la obra fue prohibida por el dictador Jorge Rafael Videla y Roa aprovechó una invitación de la Universidad de Toulouse para exiliarse en Francia, donde permaneció como profesor de literatura latinoamericana y guaraní hasta 1996.



Allí conoció a su tercera pareja, Iris Giménez, docente francesa hija de españoles, con quien tuvo tres hijos: Francisco, Silvia y Aliria.

​ De sus años en Argentina dijo más tarde: «Realmente nunca me sentí exiliado en Argentina, país en que me habría gustado nacer si el Paraguay no hubiera existido.

Y Buenos Aires siempre fue para mí y lo seguirá siendo hasta el fin de mis días la ciudad más hermosa del mundo, intemporal, cosmopolita y mágica. Un puro espejismo sobre el vértigo horizontal de la llanura pampeana. No comprenderé nunca por qué Borges se alejó de ella para morir».

En 1982 apareció la versión francesa de Hijo de hombre, con el título Fils d'homme y en traducción de su esposa. Esta versión tiene notables cambios con la original aparecida veintidós años antes, como incluir un capítulo nuevo y numerosas adiciones y supresiones en varias partes del texto, además de una «Nota del autor» en la que este teoriza sobre su "poética de las variaciones", que ya venía desarrollando con la labor de reescritura de sus cuentos; esta revisión se publicó en español un año después con nuevas modificaciones. ​

El 30 de abril de ese año, tras ingresar a su país para registrar a su hijo Francisco, fue detenido, privado de la nacionalidad paraguaya y deportado por el régimen de Stroessner a la ciudad argentina de Clorinda, provincia de Formosa, con el argumento de difundir ideas marxistas-leninistas en espacios educativos.

 ​ A raíz de este episodio, la crítica a la dictadura stronista, hasta entonces velada, se volvería el tema central de sus textos, tanto en sus artículos, en los que denunciaba sus crímenes y llamaba «tiranosaurio» al dictador, como en sus últimas novelas.​

Al mismo tiempo que desplegaba su labor de denuncia, desde Europa se sucedieron las distinciones: en respuesta a su deportación, el gobierno español le otorgó la ciudadanía honoraria por méritos especiales en 1983,

En el año 1986 se le otorgó el Premio de la Fundación Pablo Iglesias junto con Olof Palme.

Ese año, en Francia se le otorgó el Premio de los Derechos Humanos por su libro Récits de la nuit et de l´aube, y el Gobierno le concedió la nacionalidad francesa.

No obstante, el reconocimiento más importante le llegó en 1989, cuando fue anunciado como ganador del Premio Cervantes, el más alto galardón de las letras castellanas.

El 3 de febrero de ese año un levantamiento militar derrocó a Stroessner, poniendo fin al largo exilio de Roa Bastos.

 Después de la caída de Stroessner, Roa permaneció en Francia algunos años más, aunque volvía a Paraguay regularmente, una o dos veces al año.

A principios de la década de 1990 adaptó Yo el Supremo al teatro.

Publicó una serie de novelas: 

Vigilia del Almirante (1992),

El fiscal (1993),

Contravida (1994)

y Madama Sui (1995).

Con excepción de la primera, dedicada a la figura de Cristóbal Colón, todas ellas retoman los ambientes y temas de obras anteriores, aunque centrados en la crítica al régimen stronista, que se vuelve explícita, además de acentuar la presencia del discurso feminista, otra constante de toda su obra que en estas novelas adquiere mayor protagonismo.

 Según Roa, El fiscal conforma una «trilogía sobre el monoteísmo del poder» junto con sus dos primeras novelas; sin embargo, pese a tener una buena recepción (Madama Sui obtuvo el Premio Nacional de Literatura), ninguna de estas obras alcanzó la repercusión de aquellas.

En 1996, la Universidad de Alcalá de Henares le ofreció una cátedra, ​ idea que entusiasmó a Roa, al punto de que incluso consideró instalarse en esa ciudad; ​ sin embargo, finalmente decidió radicarse definitivamente en su país, ya separado de su mujer, después de casi cincuenta años de ausencia, con la idea de ayudar a los jóvenes y trabajar en la difusión de la lectura desde una Fundación que planeaba crear con el dinero del Cervantes.


Ganó el Premio Cervantes en 1989 y sus obras han sido traducidas a, por lo menos, veinticinco idiomas.

Desde su retorno y hasta sus últimos días escribió una columna de opinión en el diario Noticias de Asunción.

Ya octogenario, los problemas cardiovasculares que Roa arrastraba desde la época de la escritura de Yo el Supremo se agravaron.

Tras sufrir una serie de episodios cardíacos a fines de 1998, fue trasladado a Buenos Aires, donde se le practicó un baipás coronario en la Fundación Favaloro. ​

En 2003 visitó Cuba invitado por Fidel Castro.

Durante su estadía fue objeto de homenajes, siéndole otorgada la Medalla José Martí de parte del gobierno cubano, en reconocimiento a su obra y su apoyo a la revolución.​

A fines de marzo de 2005, los dos hijos mayores de Roa presentaron una demanda contra Cesarina Cabañas, la acompañante del escritor.

El juicio estuvo marcado por acusaciones cruzadas entre la mujer y los familiares, quienes alegaron que existían testimonios de que Cabañas dejaba encerrado a Roa, restringiendo las visitas y desconectando el teléfono para evitar la comunicación con ellos, además de haberle sustraído una fuerte suma de dinero en complicidad con Alejandro Maciel, médico y secretario del escritor.

 Cabañas fue finalmente condenada a seis años de prisión, bajo los cargos de abandono de persona y robo agravado.

Un mes más tarde, Roa Bastos fue intervenido de urgencia en el sanatorio Santa Clara, por un traumatismo de cráneo provocado por una caída en su domicilio.

Tras permanecer convaleciente unos días, falleció el 26 de abril de 2005 debido a un infarto, a los 87 años.

 El Gobierno decretó tres días de duelo nacional, durante los cuales el cuerpo del escritor fue velado en el Centro Cultural del Cabildo de Asunción con honores de jefe de Estado.

 ​ Cumpliendo su testamento, sus restos fueron cremados y sus cenizas depositadas en el panteón de sus padres del cementerio de la Recoleta, en la capital paraguaya.

Dos obras en las que trabajaba antes de fallecer se extraviaron: la novela Un país detrás de la lluvia y el libro de aforismos de tono surrealista Los 1000 y un proverbios rebeldes.

También se perdieron su primera novela, Fulgencio Miranda, con la que obtuvo en 1941 el premio Ateneo Paraguayo; La caspa, que escribió en su exilio en Francia y varias obras de teatro y guiones de cine escritos en su exilio en Argentina.

En 2010, la justicia le concedió la libertad condicional a Cesarina Cabañas .

En 2011, el Congreso Nacional aprobó una ley que autorizaba el traslado de las cenizas de Roa Bastos al Panteón de Héroes Nacionales, iniciativa que tuvo el apoyo de los dos hijos del autor residentes en el país, pero no de la familia residente en Francia, que inició acciones legales para impedir lo que consideraban una contravención a su voluntad.

 Ante la polémica, el gobierno decidió suspender la iniciativa.

El 23 de abril de 2017 se anunció el hallazgo de las crónicas que Roa escribió para El País de Asunción durante su estancia en la Inglaterra de posguerra, agrupadas bajo el título La Inglaterra que yo vi, y que serán publicadas próximamente. ​

HOMENAJES



Augusto Roa Bastos ha recibido numerosos homenajes para mantener vivo su recuerdo, tanto en Paraguay como internacionalmente, que incluyen actos culturales, estatuas, calles y reconocimientos oficiales.



La Plaza Uruguaya de la Municipalidad de Asunción luce la estatua de Augusto Roa Bastos

República Dominicana, ciudad de origen del escultor tuvo a su cargo la estatua, y en el marco de su Feria Internacional del Libro dedicada a Paraguay, se ha develado la primera estatua del escritor.

Juan Gilberto Núñez, fue el escultor y realizador de la escultura realizada en resina acrílica y mezcla, patina de bronce.




En Paraguay, existe un busto de Roa Bastos en un espacio público ubicado en la intersección de la avenida que lleva su nombre y la de Agustín Pío Barrios, donde se realizan ofrendas y actos conmemorativos, como el realizado en 2017 por el aniversario de su fallecimiento.

 La Municipalidad de Asunción y el Congreso Nacional han participado en homenajes oficiales, destacando su figura como un símbolo cultural e intelectual del país, y resaltando su defensa de la libertad frente a la opresión.

 


La Fundación Roa Bastos, presidida por su hija Mirta Roa Mascheroni, organiza festivales culturales en su honor, que incluyen charlas, talleres, presentaciones teatrales, conciertos y ferias de libros y artesanías, como el evento previsto para junio de 2025 en la zona de la Cordillera.

 

En 1995, el Instituto Cervantes en colaboración con la Fundación Augusto Roa Bastos organizó un homenaje tras la entrega de su legado a la Caja de las Letras, un reconocimiento que preserva su memoria y obra en un espacio cultural de referencia en España.

 

En 2017, en el centenario de su nacimiento, se realizaron diversos actos en Paraguay, Argentina y España, incluyendo presentaciones de libros, charlas y eventos culturales en ferias internacionales del libro, como la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires.

 

En Argentina, la Biblioteca del Congreso de la Nación realizó un homenaje a 50 años de la publicación de Yo el Supremo, resaltando la importancia de esta novela en la literatura paraguaya y latinoamericana.

 


La Universidad UNIBE en Paraguay declaró de interés cultural una maratón de lectura en homenaje a Roa Bastos y otros escritores paraguayos, promoviendo la difusión de su obra entre nuevas generaciones.

 

En Bolivia, en Santa Cruz de la Sierra, también se rindió homenaje en el marco del centenario de su nacimiento, mostrando la trascendencia regional de su legado.

 

El recuerdo de Augusto Roa Bastos se mantiene vivo a través de estatuas y bustos públicos, calles que llevan su nombre, eventos culturales y literarios organizados por instituciones oficiales y fundaciones, homenajes en ferias internacionales del libro, y reconocimientos en espacios culturales como la Caja de las Letras del Instituto Cervantes. 

Estos actos reflejan su importancia como figura emblemática de la cultura paraguaya y la literatura latinoamericana.

 


LEGADO



El legado literario de Augusto Roa Bastos es fundamental para la literatura paraguaya y latinoamericana, destacándose por su profunda exploración del poder, la identidad nacional y la historia de Paraguay. 

Su obra más emblemática, Yo el Supremo (1974), es considerada una cumbre de la narrativa en lengua española del siglo XX, en la que aborda la figura histórica de José Gaspar Rodríguez de Francia, reflejando una compleja reflexión sobre el poder absoluto y el texto novelístico.

 Esta novela ha sido reconocida internacionalmente como una de las más importantes de la literatura latinoamericana, recibiendo elogios de destacados escritores y críticos.

Roa Bastos también es conocido por su novela Hijo de hombre (1960), que marcó el inicio de su producción más significativa y que retrata la realidad campesina y la mitología guaraní, integrando la historia y la cultura paraguaya en su narrativa. 

Su obra se caracteriza por la defensa de la cultura bilingüe de Paraguay, donde el guaraní y el español conviven, y por dar voz a los sectores marginados y a la historia silenciada del país.

Además de novelas, escribió cuentos, poesía, teatro y guiones cinematográficos, con una producción traducida a más de 25 idiomas, lo que amplió su influencia a nivel mundial. 

Su obra es estudiada en las escuelas paraguayas y forma parte del patrimonio cultural nacional, siendo un referente para generaciones futuras.

El legado tangible de Roa Bastos también ha sido preservado y honrado, como la inclusión de sus objetos personales en la Caja de las Letras del Instituto Cervantes en Madrid, donde se custodian los legados de figuras relevantes de la cultura hispana, lo que simboliza su importancia y reconocimiento internacional.

Augusto Roa Bastos dejó un legado literario que combina la recuperación histórica, la reflexión sobre el poder y la identidad cultural bilingüe paraguaya, con obras maestras que siguen inspirando y siendo estudiadas en todo el mundo, consolidándolo como el más grande escritor paraguayo y una figura clave de la literatura latinoamericana.


FUENTES

https://es.wikipedia.org/wiki/Augusto_Roa_Bastos

https://es.wikipedia.org/wiki/Augusto_Roa_Bastos

https://www.facebook.com/unibepy/photos/-la-marat%C3%B3n-de-lectura-homenaje-a-augusto-roa-bastos-y-a-escritores-paraguayos-f/899878095507961/

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https://www.skyscrapercity.com/threads/paraguay-asunci%C3%B3n-by-ricardito.2164858/page-3

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