Guillermo Laborde fue una de
las figuras que contribuyeron a la renovación de las artes plásticas del
Uruguay durante las primeras décadas del siglo XX. Su legado no se limita a sus
pinturas: comprende también su labor como maestro de artistas, su participación
en el desarrollo del arte moderno nacional y su trabajo en el diseño gráfico,
el teatro y las celebraciones del carnaval.
HOMENAJES
Guillermo
Laborde (1886-1940)
La permanencia de sus obras en
las colecciones públicas, su reconocimiento en la historia del arte nacional y
las iniciativas destinadas a conservar y exhibir sus pinturas constituyen
algunas de las formas más significativas en que se mantiene viva su memoria.
Para comprender los homenajes
que recibió después de su muerte, es necesario considerar tanto los
reconocimientos institucionales como la recuperación de sus obras y la
influencia que ejerció sobre las generaciones posteriores.
1. La
conservación de su memoria en las instituciones culturales
Uno de los homenajes más
importantes que puede recibir un artista después de su muerte es que su obra
sea conservada, estudiada y puesta al alcance del público.
En el caso de Guillermo
Laborde, el Museo Nacional de Artes Visuales (MNAV) ha desempeñado un papel
fundamental en esa tarea.
La colección del museo reúne
42 obras de Laborde, entre las que se encuentran pinturas que permiten apreciar
la diversidad de su producción y su contribución al arte moderno uruguayo.
Entre las más destacadas figuran Deporte (1923), Retrato de Luis E. Pombo
(hacia 1928), Autorretrato (1937) y Retrato de la pintora Petrona Viera (1940).
Deporte
(1923)
Esta pintura constituye un
ejemplo de la búsqueda de nuevas soluciones formales y cromáticas que
caracterizó a Laborde. Su conservación permite estudiar la relación entre el
movimiento, la composición y el lenguaje moderno de la pintura uruguaya.
Retrato
de Luis E. Pombo (hacia 1928)
Es una obra significativa por
su composición y por el tratamiento del color.
El retrato demuestra que
Laborde no se limitó a reproducir los rasgos físicos de una persona: también
exploró las posibilidades expresivas de la figura y del espacio pictórico.
Esta obra es especialmente
importante por la representación de un trabajador y por su concepción visual de
la energía y la iluminación. Su recuperación constituye uno de los episodios
más significativos de la conservación del patrimonio artístico de Laborde.
La presencia de estas pinturas
en las colecciones públicas permite que las nuevas generaciones conozcan su
producción y que los investigadores puedan analizarla dentro de la evolución
histórica de las artes plásticas del Uruguay.
2. La
restauración de Luz artificial: un homenaje a través de la conservación
Uno de los acontecimientos más
relevantes en la recuperación de su legado ocurrió en 2014, cuando el Museo
Nacional de Artes Visuales presentó al público la obra Luz artificial,
recientemente restaurada con la colaboración de la empresa estatal UTE.
La exposición se realizó entre
el 3 de julio y el 10 de agosto de 2014, en la sala 2 del museo. La
restauración permitió recuperar y volver a mostrar una pintura que posee un
interés tanto artístico como histórico.
La obra había sido creada
originalmente para la Central Térmica José Batlle y Ordóñez y estaba destinada
a acompañar la inauguración de las instalaciones en 1932.
En ella aparece un obrero de
perfil, con una postura tensa que transmite energía y concentración. La luz se
representa mediante círculos concéntricos y líneas diagonales, una solución
visual que vincula el tema industrial con la experimentación formal del
artista.
La historia material de la
pintura también resulta reveladora. Según testimonios recogidos sobre su
trayectoria, la obra sufrió daños y fue objeto de intentos de restauración.
En 2012, la curadora Mechtild
Endhardt trabajó en su recuperación con el apoyo del MNAV. Posteriormente, su
presentación pública en 2014 permitió que un público más amplio volviera a
contemplarla.
Este episodio puede
considerarse un homenaje especialmente valioso porque no se limita a recordar
el nombre de Laborde: recupera una obra concreta, protege su integridad y
devuelve a la sociedad una parte de su patrimonio cultural.
Además, Luz artificial invita
a reflexionar sobre el lugar del trabajador en la sociedad y sobre la capacidad
del arte para transformar una escena industrial en una imagen de gran fuerza
expresiva.
3. El
reconocimiento de su contribución al arte moderno uruguayo
Otro homenaje duradero a
Guillermo Laborde es el lugar que ocupa en la historia del planismo, una de las
corrientes más características de la pintura uruguaya de las décadas de 1920 y
1930.
El Museo Nacional de Artes
Visuales reconoce a Laborde entre los artistas que participaron de esa
experiencia estética.
El planismo se distinguió por el empleo de
superficies de color relativamente uniformes, contornos definidos,
simplificación de las formas y una particular atención a la luz. Estas
características contribuyeron a renovar la representación del paisaje, la
figura humana y la vida cotidiana.
La importancia de Laborde no
reside únicamente en haber practicado ese lenguaje pictórico. También
contribuyó a difundirlo mediante su actividad docente en el Círculo de Bellas
Artes y en otras instituciones educativas.
Su reconocimiento como artista
moderno se mantiene a través de los estudios históricos, las fichas de las
colecciones museísticas y las exposiciones que permiten situar sus obras en
relación con las de otros pintores de su generación.
Este reconocimiento resulta
fundamental porque evita que su figura quede reducida a la de un pintor de una
época determinada. Laborde forma parte de un proceso de transformación cultural
en el que los artistas uruguayos asimilaron experiencias europeas y
desarrollaron formas de expresión propias.
4. El
homenaje que perdura a través de Petrona Viera
Petrona Viera (1895-1960)
La trayectoria de esta
destacada pintora uruguaya constituye una de las expresiones más significativas
de la influencia pedagógica de Laborde.
Entre los legados más
importantes de Guillermo Laborde se encuentra su relación con Petrona Viera, a
quien enseñó desde 1921 hasta su muerte en 1940.
El vínculo entre ambos fue
mucho más que una relación convencional entre profesor y alumna. Laborde
acompañó el desarrollo artístico de Viera, la orientó en su formación y
contribuyó a acercarla a las nuevas corrientes de la pintura moderna. El MNAV
destaca que su enseñanza fue decisiva para la incorporación de Petrona al
planismo.
La obra posterior de Viera,
reconocida por sus escenas infantiles, sus paisajes y sus composiciones
luminosas, demuestra la importancia que puede alcanzar la formación artística
cuando permite que cada creador desarrolle una voz propia.
Tras la muerte de Laborde,
Petrona continuó su búsqueda artística y exploró otras técnicas, entre ellas el
grabado. El MNAV señala que comenzó a trabajar en esta disciplina poco después
del fallecimiento de su maestro y que encontró orientación en Guillermo
Rodríguez.
Este hecho permite comprender
la dimensión humana de la relación entre ambos artistas: la desaparición del
maestro no significó el fin de la trayectoria de la discípula, sino el comienzo
de una nueva etapa de experimentación.
El legado de Laborde se
prolongó, por tanto, en la obra de una artista que desarrolló una personalidad
propia y alcanzó un lugar destacado en la cultura nacional.
La enseñanza también es una
forma de creación: el maestro no deja solamente obras materiales, sino
conocimientos, preguntas, procedimientos y estímulos que otros artistas transforman
y enriquecen.
5. La
permanencia de su obra en los museos y en la memoria cultural
La conservación de las
pinturas de Laborde en el Museo Nacional de Artes Visuales y su representación
en otras colecciones públicas, entre ellas la del Museo Juan Manuel Blanes,
constituyen otra forma de reconocimiento póstumo.
Los museos cumplen una función
que va más allá de guardar objetos. Al catalogar, investigar, restaurar y
exhibir las obras, contribuyen a mantener viva la memoria de los artistas y a
incorporar su producción al patrimonio compartido.
En el caso de Laborde, la
documentación museística permite reconstruir una trayectoria que abarcó la
pintura, la escultura, la decoración, la escenografía y el diseño gráfico. Esa
diversidad ayuda a comprenderlo como un creador que participó en diferentes
espacios de la vida cultural uruguaya.
No obstante, conviene
establecer una distinción histórica: la existencia de colecciones, publicaciones
y exposiciones documentadas demuestra una labor sostenida de conservación y
recuperación, pero no significa que todos esos acontecimientos hayan sido
organizados expresamente como homenajes conmemorativos a Laborde.
Lo que sí puede afirmarse es
que la preservación de sus obras y su inclusión en la historia del arte
nacional mantienen vigente su contribución.
6. El
afiche del primer Campeonato Mundial de Fútbol de 1930
Una imagen vinculada a la
historia del Uruguay
La realización del afiche del
primer Campeonato Mundial de Fútbol, celebrado en Uruguay en 1930, es una de
las contribuciones más conocidas de Laborde al diseño gráfico nacional.
El Museo Nacional de Artes
Visuales registra esta pieza entre las obras del artista.
Este trabajo amplía el
significado de su legado, pues muestra que su producción no estuvo limitada a
los espacios tradicionales de las bellas artes.
El afiche vinculó la creación
artística con un acontecimiento deportivo de repercusión internacional. De ese
modo, Laborde participó en la construcción visual de un acontecimiento que
forma parte de la memoria colectiva uruguaya.
Su labor como diseñador
demuestra, además, la importancia de las artes gráficas en la comunicación
pública y en la representación de la identidad de un país.
La permanencia de esta pieza
en el patrimonio museístico permite estudiar cómo el lenguaje visual de un
artista puede trascender su época y quedar asociado a un acontecimiento
histórico.
LEGADO
1. Su
legado en el teatro, la escenografía y el carnaval
El reconocimiento de Guillermo
Laborde también debe incluir su actividad en las artes aplicadas y escénicas.
Además de pintar y esculpir,
diseñó vestuarios, realizó decoraciones y creó escenografías para teatros
oficiales e independientes. Participó asimismo en la preparación de tablados y
en los festejos del carnaval montevideano.
Esta faceta de su producción
merece atención porque revela una concepción amplia del arte. Para Laborde, la
creación artística podía desarrollarse tanto en una tela destinada a un museo
como en un espacio teatral o una celebración popular.
En estos ámbitos, el color, la
forma, la composición y el diseño se ponían al servicio de una experiencia
colectiva. El público podía entrar en contacto con su sensibilidad artística
incluso sin conocer su nombre.
Parte de este trabajo efímero
—como ocurre habitualmente con las escenografías y las decoraciones de
carnaval— resulta más difícil de conservar que una pintura. Por eso, los
registros históricos y la investigación documental son esenciales para
reconstruir esta dimensión de su trayectoria.
La amplitud de sus actividades
constituye, en sí misma, una de las razones por las que su figura merece ocupar
un lugar destacado en la historia cultural del Uruguay.
2. La
vigencia de su legado artístico
La renovación del lenguaje
pictórico
Laborde contribuyó a
consolidar una pintura que exploraba el color, la simplificación formal y la
organización de las superficies. Su obra permite comprender el proceso de
modernización de las artes visuales uruguayas.
La formación de nuevas
generaciones
Su tarea docente demuestra que
el desarrollo cultural de un país depende también de quienes transmiten
conocimientos, estimulan la experimentación y acompañan a los jóvenes
creadores.
La protección del patrimonio
La conservación de sus obras
en museos y la restauración de Luz artificial muestran la importancia de
preservar los bienes culturales para las generaciones futuras.
La integración de distintas
disciplinas
Su actividad como pintor,
escultor, diseñador y escenógrafo invita a superar las divisiones rígidas entre
las bellas artes, las artes aplicadas y las manifestaciones populares.
El legado de Laborde conserva
interés porque permite estudiar una etapa decisiva de la cultura uruguaya y, al
mismo tiempo, plantea cuestiones que continúan siendo relevantes: la relación
entre tradición y modernidad, la función social del arte, la formación de los
artistas y la responsabilidad de conservar el patrimonio.
Sus pinturas no deben
contemplarse únicamente como testimonios de una época pasada. También son
documentos visuales que permiten comprender cómo una generación de creadores
buscó nuevas formas de representar su entorno y de participar en la
transformación cultural del país.
Conclusión:
un artista cuya obra continúa hablando
Guillermo Laborde murió en
1940, pero su contribución al arte uruguayo no desapareció con él. Su memoria
permanece en las pinturas que conservan los museos, en la recuperación de obras
como Luz artificial, en el reconocimiento histórico del planismo, en el célebre
afiche del Mundial de 1930 y, de manera muy especial, en la influencia que
ejerció sobre Petrona Viera.
No es necesario que todos los
reconocimientos adopten la forma de monumentos, placas o ceremonias
conmemorativas. También se honra a un artista cuando sus obras se estudian, se
restauran, se exhiben y se incorporan a la educación cultural de la sociedad.
En ese sentido, el homenaje
más profundo a Guillermo Laborde consiste en reconocerlo como un creador
integral: un hombre que no solo produjo imágenes, sino que participó en la
formación de otros artistas y contribuyó a ampliar los horizontes de la cultura
uruguaya.
Su legado reúne tres
dimensiones inseparables: la obra que creó, la enseñanza que transmitió y el
patrimonio cultural que las generaciones posteriores tienen la responsabilidad
de conservar.
Gracias a esa continuidad,
Guillermo Laborde sigue ocupando un lugar significativo en la historia de las
artes plásticas del Uruguay. Su vida demuestra que la importancia de un artista
no se mide exclusivamente por la cantidad de obras que deja, sino también por
las transformaciones que impulsa y por la huella que su trabajo imprime en la
cultura de su país.










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