Análisis pictórico de las series “Ranchos”
y “Lunas” de José Cuneo
Luna sobre el
barranco
Autor: José Cúneo Perinetti
Datación de la obra: 1933
Material: Óleo sobre lienzo.
Medidas: 146 x 96 cm.
Localización: Colección particular
Título: Luna y cactus
Artista: José Cuneo (1887-1977)
Técnica: Óleo sobre cartón
Medidas: 116 x 81 cm
Realizado: 1945-56
Ubicación: Museo Nacional de Artes Visuales
Exhibición: Sala 5
Nº de Inventario:
3857
Título: Luna en Florida
Artista: José Cuneo (1887-1977)
Técnica: Óleo sobre madera
Medidas: 100 x 81 cm
Realizado: c.1930
Ubicación: Museo Nacional de Artes Visuales
Exhibición: No
Nº de Inventario:
1675
Título: Rancho y carreta
Artista: José Cuneo (1887-1977)
Técnica: Óleo sobre tela
Medidas: 100 x 73 cm
Realizado: c.1930-35
Ubicación: Museo Nacional de Artes Visuales
Exhibición: No
Nº de Inventario:
5100
Título: Luna
Artista: José Cuneo
(1887-1977)
Técnica: Óleo sobre
tela
Medidas: 74 x 54,5 cm
Ubicación: Museo
Nacional de Artes Visuales
Exhibición: No
Nº de Inventario:
1673
Título: Ranchos del barranco
Artista: José Cuneo (1887-1977)
Técnica: Óleo sobre tabla
Medidas: 146 x 97 cm
Realizado: c.1932-40
Ubicación: Museo Nacional de Artes Visuales
Exhibición: No
Las series de “Ranchos” y “Lunas” constituyen uno de los núcleos más originales y reconocibles de la pintura uruguaya del siglo XX. En ellas, José Cuneo (1887-1977) transforma el paisaje rural uruguayo: deja de ser una simple representación de un lugar concreto para convertirse en una visión subjetiva, emocional y casi cósmica del campo.
El propio Museo Nacional de Artes
Visuales señala que, desde aproximadamente 1930, Cuneo pasó temporadas en
Florida y Melo y comenzó a desarrollar sus series de ranchos, lunas y acuarelas
del campo uruguayo. En 1932 incluso expresó a Pedro Figari su decisión de
dedicarse al paisaje nacional.
1. El
contexto artístico
Para comprender estas series hay
que tener presente la evolución de Cuneo.
Había estudiado inicialmente con
Carlos María Herrera y posteriormente viajó a Europa. En París entró en
contacto con las propuestas de Paul Cézanne y Paul Gauguin, que fueron
fundamentales para su concepción del espacio y del color. Más tarde conoció la
obra de Chaim Soutine, cuya utilización de las deformaciones expresivas
y de las diagonales tendría una influencia particularmente importante en su
pintura posterior.
Por eso, cuando Cuneo vuelve su
mirada hacia el campo uruguayo, no pinta el paisaje como un pintor
naturalista.
No intenta decir:
“Así es exactamente este lugar”.
Busca decir:
“Así siento este paisaje”.
Ese cambio es fundamental.
2. El paisaje deja de ser
escenario y se convierte en protagonista
En las pinturas de Cuneo no
encontramos necesariamente un paisaje identificable geográficamente.
El MNAV explica que las visiones
de la serie no corresponden a lugares concretos, aunque el artista
realizó dibujos y bocetos en campos de Florida y Cerro Largo. Posteriormente
llevaba esas experiencias a su taller de Montevideo y allí reconstruía el
paisaje mediante la memoria y la imaginación.
Esto explica una característica
esencial:
El paisaje de Cuneo es real y
fantástico al mismo tiempo.
Es real porque nace del campo
uruguayo: ranchos, caminos, cerros, árboles, alambrados, animales, cactus,
osamentas, carretas.
Pero es fantástico porque esos
elementos son deformados, simplificados, ampliados y reorganizados para
expresar una determinada sensación.
El artista no pretende reproducir
la realidad óptica.
Pretende crear una realidad
pictórica.
3. La serie “Ranchos”
Los ranchos constituyen uno de
los motivos fundamentales de Cuneo.
Entre las obras conservadas en el
MNAV encontramos, por ejemplo:
- Ranchos, 1932, óleo sobre tela, 81 × 100 cm.
- Ranchos del barranco, c. 1932-1940, óleo
sobre tabla, 146 × 97 cm.
- Rancho y carreta, c. 1930-1935, óleo sobre
tela, 100 × 73 cm.
El rancho podría parecer, a
primera vista, un tema costumbrista.
Sin embargo, Cuneo lo transforma
completamente.
El rancho no es simplemente
una vivienda.
Se convierte en un símbolo del
paisaje rural uruguayo.
Representa simultáneamente:
- la vida campesina;
- la soledad;
- la pobreza material;
- la permanencia;
- la relación del ser humano con la naturaleza;
- la memoria del territorio;
- y una determinada identidad nacional.
Pero Cuneo evita convertirlo en
una ilustración pintoresca del “gaucho” o del campo.
El rancho aparece más bien como
una forma esencial dentro de un universo enorme.
4. La importancia de la
simplificación
Una de las características más
importantes de estos cuadros es la simplificación de las formas.
Cuneo elimina muchos detalles
innecesarios.
No necesita representar cada
ladrillo, cada rama o cada objeto.
Trabaja mediante:
- grandes manchas;
- planos;
- líneas;
- masas;
- contornos;
- contrastes luminosos.
Esta tendencia tiene relación con
su etapa planista, desarrollada después de su regreso de Europa en 1918.
El MNAV considera, precisamente, que obras anteriores como Cerro Largo (La
Aguada) anuncian esa modalidad mediante amplias superficies de planos de color.
En las series posteriores, sin
embargo, esos planos adquieren una fuerza mucho más expresiva.
5. La diagonal: uno de los
elementos fundamentales
La diagonal es
probablemente uno de los recursos compositivos más característicos de las
series.
El MNAV señala expresamente que
la serie “Lunas y ranchos” está construida mediante una marcada trama de líneas
diagonales, responsable de buena parte de su expresividad, dinamismo e
inquietud.
Esto es muy importante.
Un paisaje tradicional suele
organizarse mediante:
- horizonte;
- cielo;
- tierra;
- árboles verticales;
- caminos horizontales.
Cuneo altera ese equilibrio.
Las diagonales atraviesan el
espacio y hacen que el paisaje parezca:
- inclinarse;
- desplazarse;
- ondular;
- caer;
- avanzar hacia el espectador.
Por eso sus campos producen una
sensación de movimiento, aunque aparentemente estemos ante un paisaje
inmóvil.
6. La sensación de
inestabilidad
La diagonal tiene además una
consecuencia psicológica.
El paisaje deja de parecer
completamente estable.
Los ranchos, árboles, caminos y
elevaciones parecen formar parte de un mundo que está en permanente
transformación.
Esto aproxima la pintura de Cuneo
al expresionismo.
No porque copie literalmente a
los expresionistas, sino porque utiliza la deformación para comunicar
emociones.
El propio MNAV relaciona su
encuentro con la obra de Soutine en 1927 con el interés de Cuneo por las
deformaciones expresionistas y el uso de la diagonal.
7. La serie “Lunas”
Si los ranchos representan el
mundo terrestre, la luna introduce una dimensión completamente diferente.
Aquí se produce uno de los
grandes hallazgos de Cuneo:
convertir la luna en
protagonista absoluta de la composición.
Entre sus obras encontramos:
- Luna nueva, 1933.
- Luna con dormilones, c. 1944.
- Luna y osamenta, c. 1933-1935.
- Luna en la sierra, 1945.
- Luna y cactus, 1945-1956.
La luna ya no es un pequeño
elemento decorativo situado en el cielo.
Es una presencia gigantesca.
8. La luna como foco luminoso
El Museo Nacional de Artes
Visuales utiliza una expresión extraordinariamente apropiada para describir
estas obras: la luna funciona como un “gran foco luminoso” que se
extiende mediante contrastes de penumbra.
La luz lunar organiza todo el
cuadro.
Por eso hay que estudiar estas
pinturas no solamente como paisajes sino como estructuras de luz y oscuridad.
La luna ilumina:
- los ranchos;
- los cerros;
- los caminos;
- los árboles;
- los campos;
- las figuras;
- y, a veces, objetos aislados.
Pero esa iluminación no es
naturalista.
Es una luz imaginada.
9. El cielo adquiere una
importancia extraordinaria
En muchas pinturas de Cuneo, el
cielo ocupa una enorme proporción de la superficie.
Esto produce una inversión de la
jerarquía tradicional del paisaje.
El espectador no mira solamente
“el campo”.
Mira un campo sometido a una
inmensa bóveda celeste.
El cielo puede transmitir:
- silencio;
- misterio;
- inmensidad;
- soledad;
- espiritualidad;
- amenaza;
- serenidad.
Por eso Eduardo Dieste describió
estos paisajes como una “visión astronómica del campo”.
La expresión resulta
especialmente acertada porque Cuneo parece contemplar el campo desde una
perspectiva casi planetaria.
10. El color
El color es otro de los elementos
fundamentales.
Cuneo no utiliza el color
únicamente para imitar la naturaleza.
Lo utiliza para crear
atmósfera.
Los colores pueden aparecer:
- intensificados;
- oscurecidos;
- contrastados;
- agrupados en grandes superficies;
- separados de la tonalidad que tendrían en la
realidad.
El resultado es un paisaje que
parece pertenecer simultáneamente al Uruguay real y a un mundo imaginario.
El crítico Cipriano Vitureira
destacó precisamente el tratamiento del color y de la luz en las Lunas,
considerando que Cuneo transformaba la representación del cielo y de la superficie
lunar en una especie de realismo fantástico.
11. Luz y penumbra
La pintura de Cuneo se construye
frecuentemente mediante una oposición:
luz ↔ oscuridad
Pero no se trata de una oposición
puramente técnica.
La luz representa aquello que
aparece.
La oscuridad representa aquello
que permanece oculto.
De esta manera, la noche rural se
convierte en un espacio psicológico.
La luna revela parcialmente el
paisaje, pero al mismo tiempo hace más profunda la oscuridad que lo rodea.
El resultado es una sensación de:
misterio + silencio +
inmensidad.
12. “Luna nueva”: una obra
especialmente significativa
Luna nueva, de 1933, es
una pieza particularmente importante dentro del conjunto. El MNAV la registra
como óleo sobre tela de 146 × 97 cm y la conserva actualmente en su colección.
El propio título es revelador.
La luna nueva, astronómicamente,
es la fase en que la Luna prácticamente no se ve desde la Tierra.
Pero Cuneo convierte precisamente
la idea de la luna en una presencia pictórica.
Esto demuestra que su pintura no
depende de la literalidad.
La luna puede estar presente
incluso cuando la realidad astronómica indica ausencia.
Es la luna interior del
artista.
13. “Luna con dormilones”
En Luna con dormilones,
realizada hacia 1944, la presencia humana queda subordinada al universo
nocturno. El MNAV registra la obra como óleo sobre madera, de 146 × 97 cm.
El título introduce una idea muy
interesante:
los seres humanos duermen
mientras la naturaleza permanece despierta.
La luna observa.
El paisaje permanece.
La noche continúa.
Los humanos descansan.
Esto crea una relación casi metafísica
entre el pequeño mundo humano y el universo.
14. “Luna y osamenta”
La inclusión de una osamenta
resulta especialmente significativa.
Cuneo no selecciona únicamente
los elementos agradables o pintorescos del campo.
Introduce también aquello que
habla de:
- muerte;
- desaparición;
- paso del tiempo;
- transformación;
- permanencia de la naturaleza.
La luna ilumina tanto la vida
como la muerte.
Por eso estas pinturas tienen una
dimensión existencial que va mucho más allá del paisaje.
15. La naturaleza como fuerza
superior
Una de las interpretaciones más
profundas de la serie es que el ser humano parece encontrarse subordinado a
fuerzas naturales inmensas.
El MNAV afirma que estas obras
constituyen un tributo a fuerzas naturales que parecen dominar el conjunto y
que privilegian lo celestial, estableciendo los ritmos vitales de la tierra.
Esto permite interpretar la luna
como símbolo de:
una naturaleza poderosa,
misteriosa e independiente del ser humano.
El hombre no domina el paisaje.
Forma parte de él.
16. La soledad
La soledad es quizá la emoción
más persistente de las series.
No es necesariamente una soledad
triste.
Puede ser una soledad
contemplativa.
Los ranchos aparecen aislados.
Los caminos parecen extenderse
sin presencia humana.
La luna domina el cielo.
Las figuras, cuando aparecen, son
pequeñas frente al espacio.
El resultado es una sensación de
silencio.
Cipriano Vitureira llegó a
destacar justamente el “silencio nocturno” de la serie.
17. El silencio como elemento
pictórico
Aunque el silencio no puede
representarse visualmente, Cuneo consigue sugerirlo.
¿Cómo?
Mediante:
- ausencia de multitudes;
- escasez de figuras;
- grandes espacios vacíos;
- noche;
- aislamiento de las viviendas;
- predominio del cielo;
- inmovilidad aparente.
Por eso el espectador casi puede “escuchar”
el silencio de esas noches rurales.
Es una de las grandes conquistas
poéticas de la serie.
18. “Ranchos” y “Lunas”: dos
mundos que se complementan
No deberían estudiarse las dos
series como fenómenos completamente separados.
En realidad forman un mismo
universo.
“Ranchos”
Representan fundamentalmente:
tierra — vivienda — campo —
humanidad — permanencia
“Lunas”
Representan:
cielo — noche — luz — misterio
— infinito
Y Cuneo coloca ambos mundos en
relación.
El rancho pertenece a la tierra.
La luna pertenece al cosmos.
Entre ambos se establece una
tensión vertical:
Tierra ↕ Cielo
Esta relación es uno de los
fundamentos poéticos de su pintura.
19. El Uruguay transformado en
universo
Aquí encontramos uno de los
aspectos más importantes de Cuneo.
No se limita a pintar “paisajes
uruguayos”.
Hace algo más ambicioso:
transforma el paisaje uruguayo
en un universo simbólico.
El rancho puede ser cualquier
rancho.
La luna puede ser cualquier luna.
El campo puede ser Florida, Cerro
Largo o un lugar imaginario.
Lo particular se convierte en
universal.
Por eso su pintura rural no es
solamente regionalista.
Tiene una dimensión universal
y existencial.
20. ¿Es una pintura realista?
Sí y no.
Es realista porque:
- parte de paisajes existentes;
- utiliza elementos reconocibles;
- representa el campo uruguayo;
- conserva referencias a la vida rural.
No es realista en sentido
tradicional porque:
- modifica las proporciones;
- deforma las formas;
- altera los colores;
- exagera la luna;
- reorganiza el espacio;
- utiliza diagonales;
- intensifica la luz;
- transforma la realidad mediante la memoria.
Por eso sería más apropiado
hablar de un realismo subjetivo y expresivo.
21. La influencia de Cézanne,
Gauguin y Soutine
La obra de Cuneo no surge
aislada.
Cézanne
Le aporta una concepción
constructiva del paisaje.
La naturaleza puede organizarse
mediante:
- planos;
- volúmenes;
- relaciones geométricas.
Gauguin
Contribuye a liberar el color de
la obligación de copiar exactamente la naturaleza.
Soutine
Tiene especial importancia para
el Cuneo posterior:
- deformación;
- tensión;
- diagonales;
- movimiento;
- expresividad.
El MNAV confirma el interés de
Cuneo por Cézanne y Gauguin durante su etapa parisina y posteriormente por
Soutine.
22. La relación con Pedro
Figari
También resulta importante su
relación artística e intelectual con Pedro Figari.
Cuneo admiraba la concepción de
Figari de registrar el paisaje y la identidad nacional. El MNAV señala que en
1932 Cuneo le comunicó su decisión de consagrarse al paisaje nacional.
Pero existe una diferencia
importante:
Figari recuerda y recrea un
Uruguay humano y social; Cuneo lleva el paisaje hacia una dimensión cósmica y
psicológica.
En Figari encontramos con
frecuencia:
- personajes;
- costumbres;
- escenas;
- memoria histórica.
En Cuneo:
- espacio;
- naturaleza;
- noche;
- luna;
- soledad;
- fuerzas cósmicas.
23. La composición como
emoción
En Cuneo no puede separarse
fácilmente forma y sentimiento.
La composición inclinada produce
inquietud.
Las grandes lunas producen
asombro.
Los espacios vacíos producen
soledad.
Las sombras producen misterio.
Los colores intensos producen
tensión.
Las formas simplificadas producen
una sensación casi arquetípica.
Por eso podemos afirmar:
Cuneo no pinta emociones sobre
el paisaje; convierte el paisaje en emoción.
24. El tiempo detenido
Hay otra característica
fundamental: la sensación de que el tiempo se ha detenido.
No sabemos exactamente:
- qué hora es;
- qué acaba de ocurrir;
- qué sucederá después;
- quién vive en el rancho;
- hacia dónde conduce el camino.
El paisaje parece existir fuera
del tiempo cotidiano.
La luna refuerza esa impresión.
Es como si el artista hubiera
capturado un instante eterno.
25. La dimensión casi
fantástica
La crítica llegó a relacionar las
Lunas con un “realismo mágico” o fantástico, aunque esta etiqueta
debe utilizarse con cierta cautela porque pertenece a una lectura crítica
posterior y no significa que Cuneo perteneciera literalmente al movimiento
literario del realismo mágico. Vitureira habló de un realismo de carácter
fantástico al analizar estas obras.
Lo fantástico surge porque
reconocemos los elementos, pero la relación entre ellos resulta imposible o
extraordinaria.
Reconocemos:
una luna + un rancho + un
campo
pero el conjunto produce algo que
no vemos normalmente.
Es una realidad transfigurada
por la imaginación.
26. Análisis formal resumido
|
Elemento |
Características en Cuneo |
|
Tema |
Campo uruguayo, ranchos,
noches, lunas, naturaleza |
|
Composición |
Diagonales, desequilibrios
deliberados, grandes masas |
|
Espacio |
Profundo pero frecuentemente
comprimido y deformado |
|
Perspectiva |
Subjetiva, no estrictamente
naturalista |
|
Línea |
Expresiva, dinámica,
frecuentemente diagonal |
|
Forma |
Simplificada, deformada,
geométrica y orgánica |
|
Color |
Intensificado y utilizado
expresivamente |
|
Luz |
Lunar, dramática, contrastada |
|
Sombra |
Fundamental para crear misterio |
|
Cielo |
Gran protagonista |
|
Luna |
Centro visual y simbólico |
|
Rancho |
Símbolo del paisaje y de la
vida rural |
|
Atmósfera |
Silencio, soledad, misterio |
|
Movimiento |
Creado fundamentalmente por las
diagonales |
|
Realidad |
Transformada por memoria e
imaginación |
|
Sentido |
Paisajístico, emocional, simbólico
y cósmico |
27. Una lectura simbólica
Podemos interpretar los
principales elementos de la siguiente manera:
El rancho → el ser humano
y su pequeña existencia.
La tierra → la permanencia
y el territorio.
El camino → el tránsito y
el paso del tiempo.
La noche → lo desconocido.
La luna → el misterio y la
dimensión cósmica.
La sombra → aquello que no
conocemos.
La osamenta → la muerte y
la transformación.
El cielo → lo infinito.
Esta lectura explica por qué las
obras producen una emoción mucho mayor que la que produciría una simple
descripción de un paisaje rural.
28. La gran innovación de
Cuneo
La verdadera innovación de Cuneo
no consiste simplemente en haber pintado muchas lunas.
Consiste en haber descubierto que
la luna podía convertirse en un elemento estructural, emocional y simbólico
del paisaje uruguayo.
Y tampoco consiste simplemente en
pintar ranchos.
Consiste en haber convertido el
rancho humilde en una forma casi monumental dentro de un universo de
dimensiones cósmicas.
Así, un paisaje aparentemente
pequeño —un rancho perdido en el campo— puede adquirir una dimensión enorme.
29. Valor dentro de la pintura
uruguaya
Las series de Ranchos y Lunas
son fundamentales para comprender la construcción de una pintura moderna de
identidad uruguaya.
Cuneo demuestra que para crear un
arte nacional no era necesario copiar literalmente las costumbres o los
personajes del país.
También era posible construir una
identidad artística a partir de:
- el paisaje;
- la luz;
- la tierra;
- la noche;
- la memoria;
- la atmósfera;
- la imaginación.
Por eso su campo no es
simplemente “el campo uruguayo”.
Es una interpretación del
Uruguay.
30. Conclusión
La serie de “Ranchos” y
“Lunas” representa uno de los momentos culminantes de la trayectoria de
José Cuneo.
El artista parte de un paisaje
humilde y reconocible —el campo uruguayo— y lo transforma mediante una pintura
de gran intensidad expresiva.
Los ranchos dejan de ser simples
viviendas y se convierten en símbolos de la presencia humana sobre la tierra.
La luna deja de ser un elemento
secundario del cielo y se transforma en una fuerza cósmica que organiza la
totalidad de la pintura.
Las diagonales introducen
movimiento e inquietud; los planos simplifican y estructuran el espacio; el
color abandona la mera función descriptiva; la luz lunar genera grandes zonas
de penumbra; y la ausencia de figuras produce un profundo sentimiento de
silencio y soledad.
En definitiva, Cuneo no pinta
el campo que ve: pinta el campo que recuerda, imagina y siente. Esa
transformación de la realidad en una visión subjetiva explica la extraordinaria
fuerza de sus Ranchos y Lunas y permite entender por qué el MNAV
las describe como una auténtica “visión astronómica del campo”.
Si se quiere estudiar estas
series con mayor profundidad, una segunda lectura muy interesante sería comparar
cuadro por cuadro Ranchos del barranco, Ranchos, Luna nueva,
Luna con dormilones, Luna y osamenta y Luna en la sierra,
analizando en cada uno composición, líneas, colores, luz, perspectiva,
símbolos y significado, porque así se puede apreciar cómo evoluciona la
pintura de Cuneo dentro de la propia serie.
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