viernes, 11 de septiembre de 2026

11 DE SETIEMBRE DE 1887 NACÏA JOSÉ CÚNEO - ANALISIS DE SU OBRA

 

Análisis pictórico de las series “Ranchos” y “Lunas” de José Cuneo


Luna sobre el barranco
Autor: José Cúneo Perinetti
Datación de la obra: 1933
Material: Óleo sobre lienzo.

Medidas: 146 x 96 cm.
Localización: Colección particular



Nº de Inventario: 1676
Título: Luna y cactus
Artista: José Cuneo (1887-1977)
Técnica: Óleo sobre cartón
Medidas: 116 x 81 cm
Realizado: 1945-56
Ubicación: Museo Nacional de Artes Visuales
Exhibición: Sala 5

Nº de Inventario: 3857
Título: Luna en Florida
Artista: José Cuneo (1887-1977)
Técnica: Óleo sobre madera
Medidas: 100 x 81 cm
Realizado: c.1930
Ubicación: Museo Nacional de Artes Visuales
Exhibición: No

 

Nº de Inventario: 1675
Título: Rancho y carreta
Artista: José Cuneo (1887-1977)
Técnica: Óleo sobre tela
Medidas: 100 x 73 cm
Realizado: c.1930-35
Ubicación: Museo Nacional de Artes Visuales
Exhibición: No

 

Nº de Inventario: 5100

Título: Luna

Artista: José Cuneo (1887-1977)

Técnica: Óleo sobre tela

Medidas: 74 x 54,5 cm

Ubicación: Museo Nacional de Artes Visuales

Exhibición: No

Nº de Inventario: 1673
Título: Ranchos del barranco
Artista: José Cuneo (1887-1977)
Técnica: Óleo sobre tabla
Medidas: 146 x 97 cm
Realizado: c.1932-40
Ubicación: Museo Nacional de Artes Visuales
Exhibición: No


Las series de “Ranchos” y “Lunas” constituyen uno de los núcleos más originales y reconocibles de la pintura uruguaya del siglo XX. En ellas, José Cuneo (1887-1977) transforma el paisaje rural uruguayo: deja de ser una simple representación de un lugar concreto para convertirse en una visión subjetiva, emocional y casi cósmica del campo.

El propio Museo Nacional de Artes Visuales señala que, desde aproximadamente 1930, Cuneo pasó temporadas en Florida y Melo y comenzó a desarrollar sus series de ranchos, lunas y acuarelas del campo uruguayo. En 1932 incluso expresó a Pedro Figari su decisión de dedicarse al paisaje nacional.

 

1.   El contexto artístico

 

Para comprender estas series hay que tener presente la evolución de Cuneo.

Había estudiado inicialmente con Carlos María Herrera y posteriormente viajó a Europa. En París entró en contacto con las propuestas de Paul Cézanne y Paul Gauguin, que fueron fundamentales para su concepción del espacio y del color. Más tarde conoció la obra de Chaim Soutine, cuya utilización de las deformaciones expresivas y de las diagonales tendría una influencia particularmente importante en su pintura posterior.

Por eso, cuando Cuneo vuelve su mirada hacia el campo uruguayo, no pinta el paisaje como un pintor naturalista.

No intenta decir:

“Así es exactamente este lugar”.

Busca decir:

“Así siento este paisaje”.

Ese cambio es fundamental.

 

2. El paisaje deja de ser escenario y se convierte en protagonista

 

En las pinturas de Cuneo no encontramos necesariamente un paisaje identificable geográficamente.

El MNAV explica que las visiones de la serie no corresponden a lugares concretos, aunque el artista realizó dibujos y bocetos en campos de Florida y Cerro Largo. Posteriormente llevaba esas experiencias a su taller de Montevideo y allí reconstruía el paisaje mediante la memoria y la imaginación.

Esto explica una característica esencial:

El paisaje de Cuneo es real y fantástico al mismo tiempo.

Es real porque nace del campo uruguayo: ranchos, caminos, cerros, árboles, alambrados, animales, cactus, osamentas, carretas.

Pero es fantástico porque esos elementos son deformados, simplificados, ampliados y reorganizados para expresar una determinada sensación.

El artista no pretende reproducir la realidad óptica.

Pretende crear una realidad pictórica.

 

3. La serie “Ranchos”

 

Los ranchos constituyen uno de los motivos fundamentales de Cuneo.

Entre las obras conservadas en el MNAV encontramos, por ejemplo:

  • Ranchos, 1932, óleo sobre tela, 81 × 100 cm.
  • Ranchos del barranco, c. 1932-1940, óleo sobre tabla, 146 × 97 cm.
  • Rancho y carreta, c. 1930-1935, óleo sobre tela, 100 × 73 cm.

El rancho podría parecer, a primera vista, un tema costumbrista.

Sin embargo, Cuneo lo transforma completamente.

El rancho no es simplemente una vivienda.

Se convierte en un símbolo del paisaje rural uruguayo.

Representa simultáneamente:

  • la vida campesina;
  • la soledad;
  • la pobreza material;
  • la permanencia;
  • la relación del ser humano con la naturaleza;
  • la memoria del territorio;
  • y una determinada identidad nacional.

Pero Cuneo evita convertirlo en una ilustración pintoresca del “gaucho” o del campo.

El rancho aparece más bien como una forma esencial dentro de un universo enorme.

 

4. La importancia de la simplificación

 

Una de las características más importantes de estos cuadros es la simplificación de las formas.

Cuneo elimina muchos detalles innecesarios.

No necesita representar cada ladrillo, cada rama o cada objeto.

Trabaja mediante:

  • grandes manchas;
  • planos;
  • líneas;
  • masas;
  • contornos;
  • contrastes luminosos.

Esta tendencia tiene relación con su etapa planista, desarrollada después de su regreso de Europa en 1918. El MNAV considera, precisamente, que obras anteriores como Cerro Largo (La Aguada) anuncian esa modalidad mediante amplias superficies de planos de color.

En las series posteriores, sin embargo, esos planos adquieren una fuerza mucho más expresiva.

 

5. La diagonal: uno de los elementos fundamentales

 

La diagonal es probablemente uno de los recursos compositivos más característicos de las series.

El MNAV señala expresamente que la serie “Lunas y ranchos” está construida mediante una marcada trama de líneas diagonales, responsable de buena parte de su expresividad, dinamismo e inquietud.

Esto es muy importante.

Un paisaje tradicional suele organizarse mediante:

  • horizonte;
  • cielo;
  • tierra;
  • árboles verticales;
  • caminos horizontales.

Cuneo altera ese equilibrio.

Las diagonales atraviesan el espacio y hacen que el paisaje parezca:

  • inclinarse;
  • desplazarse;
  • ondular;
  • caer;
  • avanzar hacia el espectador.

Por eso sus campos producen una sensación de movimiento, aunque aparentemente estemos ante un paisaje inmóvil.

 

6. La sensación de inestabilidad

 

La diagonal tiene además una consecuencia psicológica.

El paisaje deja de parecer completamente estable.

Los ranchos, árboles, caminos y elevaciones parecen formar parte de un mundo que está en permanente transformación.

Esto aproxima la pintura de Cuneo al expresionismo.

No porque copie literalmente a los expresionistas, sino porque utiliza la deformación para comunicar emociones.

El propio MNAV relaciona su encuentro con la obra de Soutine en 1927 con el interés de Cuneo por las deformaciones expresionistas y el uso de la diagonal.

 

7. La serie “Lunas”

 

Si los ranchos representan el mundo terrestre, la luna introduce una dimensión completamente diferente.

Aquí se produce uno de los grandes hallazgos de Cuneo:

convertir la luna en protagonista absoluta de la composición.

Entre sus obras encontramos:

  • Luna nueva, 1933.
  • Luna con dormilones, c. 1944.
  • Luna y osamenta, c. 1933-1935.
  • Luna en la sierra, 1945.
  • Luna y cactus, 1945-1956.

La luna ya no es un pequeño elemento decorativo situado en el cielo.

Es una presencia gigantesca.

 

8. La luna como foco luminoso

 

El Museo Nacional de Artes Visuales utiliza una expresión extraordinariamente apropiada para describir estas obras: la luna funciona como un “gran foco luminoso” que se extiende mediante contrastes de penumbra.

La luz lunar organiza todo el cuadro.

Por eso hay que estudiar estas pinturas no solamente como paisajes sino como estructuras de luz y oscuridad.

La luna ilumina:

  • los ranchos;
  • los cerros;
  • los caminos;
  • los árboles;
  • los campos;
  • las figuras;
  • y, a veces, objetos aislados.

Pero esa iluminación no es naturalista.

Es una luz imaginada.

 

9. El cielo adquiere una importancia extraordinaria

 

En muchas pinturas de Cuneo, el cielo ocupa una enorme proporción de la superficie.

Esto produce una inversión de la jerarquía tradicional del paisaje.

El espectador no mira solamente “el campo”.

Mira un campo sometido a una inmensa bóveda celeste.

El cielo puede transmitir:

  • silencio;
  • misterio;
  • inmensidad;
  • soledad;
  • espiritualidad;
  • amenaza;
  • serenidad.

Por eso Eduardo Dieste describió estos paisajes como una “visión astronómica del campo”.

La expresión resulta especialmente acertada porque Cuneo parece contemplar el campo desde una perspectiva casi planetaria.

 

10. El color

 

El color es otro de los elementos fundamentales.

Cuneo no utiliza el color únicamente para imitar la naturaleza.

Lo utiliza para crear atmósfera.

Los colores pueden aparecer:

  • intensificados;
  • oscurecidos;
  • contrastados;
  • agrupados en grandes superficies;
  • separados de la tonalidad que tendrían en la realidad.

El resultado es un paisaje que parece pertenecer simultáneamente al Uruguay real y a un mundo imaginario.

El crítico Cipriano Vitureira destacó precisamente el tratamiento del color y de la luz en las Lunas, considerando que Cuneo transformaba la representación del cielo y de la superficie lunar en una especie de realismo fantástico.

 

11. Luz y penumbra

 

La pintura de Cuneo se construye frecuentemente mediante una oposición:

luz ↔ oscuridad

Pero no se trata de una oposición puramente técnica.

La luz representa aquello que aparece.

La oscuridad representa aquello que permanece oculto.

De esta manera, la noche rural se convierte en un espacio psicológico.

La luna revela parcialmente el paisaje, pero al mismo tiempo hace más profunda la oscuridad que lo rodea.

El resultado es una sensación de:

misterio + silencio + inmensidad.

 

12. “Luna nueva”: una obra especialmente significativa

 

Luna nueva, de 1933, es una pieza particularmente importante dentro del conjunto. El MNAV la registra como óleo sobre tela de 146 × 97 cm y la conserva actualmente en su colección.

El propio título es revelador.

La luna nueva, astronómicamente, es la fase en que la Luna prácticamente no se ve desde la Tierra.

Pero Cuneo convierte precisamente la idea de la luna en una presencia pictórica.

Esto demuestra que su pintura no depende de la literalidad.

La luna puede estar presente incluso cuando la realidad astronómica indica ausencia.

Es la luna interior del artista.

 

13. “Luna con dormilones”

 

En Luna con dormilones, realizada hacia 1944, la presencia humana queda subordinada al universo nocturno. El MNAV registra la obra como óleo sobre madera, de 146 × 97 cm.

El título introduce una idea muy interesante:

los seres humanos duermen mientras la naturaleza permanece despierta.

La luna observa.

El paisaje permanece.

La noche continúa.

Los humanos descansan.

Esto crea una relación casi metafísica entre el pequeño mundo humano y el universo.

 

14. “Luna y osamenta”

 

La inclusión de una osamenta resulta especialmente significativa.

Cuneo no selecciona únicamente los elementos agradables o pintorescos del campo.

Introduce también aquello que habla de:

  • muerte;
  • desaparición;
  • paso del tiempo;
  • transformación;
  • permanencia de la naturaleza.

La luna ilumina tanto la vida como la muerte.

Por eso estas pinturas tienen una dimensión existencial que va mucho más allá del paisaje.

 

15. La naturaleza como fuerza superior

 

Una de las interpretaciones más profundas de la serie es que el ser humano parece encontrarse subordinado a fuerzas naturales inmensas.

El MNAV afirma que estas obras constituyen un tributo a fuerzas naturales que parecen dominar el conjunto y que privilegian lo celestial, estableciendo los ritmos vitales de la tierra.

Esto permite interpretar la luna como símbolo de:

una naturaleza poderosa, misteriosa e independiente del ser humano.

El hombre no domina el paisaje.

Forma parte de él.

 

16. La soledad

 

La soledad es quizá la emoción más persistente de las series.

No es necesariamente una soledad triste.

Puede ser una soledad contemplativa.

Los ranchos aparecen aislados.

Los caminos parecen extenderse sin presencia humana.

La luna domina el cielo.

Las figuras, cuando aparecen, son pequeñas frente al espacio.

El resultado es una sensación de silencio.

Cipriano Vitureira llegó a destacar justamente el “silencio nocturno” de la serie.

 

17. El silencio como elemento pictórico

 

Aunque el silencio no puede representarse visualmente, Cuneo consigue sugerirlo.

¿Cómo?

Mediante:

  • ausencia de multitudes;
  • escasez de figuras;
  • grandes espacios vacíos;
  • noche;
  • aislamiento de las viviendas;
  • predominio del cielo;
  • inmovilidad aparente.

Por eso el espectador casi puede “escuchar” el silencio de esas noches rurales.

Es una de las grandes conquistas poéticas de la serie.

 

18. “Ranchos” y “Lunas”: dos mundos que se complementan

 

No deberían estudiarse las dos series como fenómenos completamente separados.

En realidad forman un mismo universo.

“Ranchos”

Representan fundamentalmente:

tierra — vivienda — campo — humanidad — permanencia

“Lunas”

Representan:

cielo — noche — luz — misterio — infinito

Y Cuneo coloca ambos mundos en relación.

El rancho pertenece a la tierra.

La luna pertenece al cosmos.

Entre ambos se establece una tensión vertical:

Tierra ↕ Cielo

Esta relación es uno de los fundamentos poéticos de su pintura.

 

19. El Uruguay transformado en universo

 

Aquí encontramos uno de los aspectos más importantes de Cuneo.

No se limita a pintar “paisajes uruguayos”.

Hace algo más ambicioso:

transforma el paisaje uruguayo en un universo simbólico.

El rancho puede ser cualquier rancho.

La luna puede ser cualquier luna.

El campo puede ser Florida, Cerro Largo o un lugar imaginario.

Lo particular se convierte en universal.

Por eso su pintura rural no es solamente regionalista.

Tiene una dimensión universal y existencial.

 

20. ¿Es una pintura realista?

 

Sí y no.

Es realista porque:

  • parte de paisajes existentes;
  • utiliza elementos reconocibles;
  • representa el campo uruguayo;
  • conserva referencias a la vida rural.

No es realista en sentido tradicional porque:

  • modifica las proporciones;
  • deforma las formas;
  • altera los colores;
  • exagera la luna;
  • reorganiza el espacio;
  • utiliza diagonales;
  • intensifica la luz;
  • transforma la realidad mediante la memoria.

Por eso sería más apropiado hablar de un realismo subjetivo y expresivo.

 

21. La influencia de Cézanne, Gauguin y Soutine

 

La obra de Cuneo no surge aislada.

Cézanne

Le aporta una concepción constructiva del paisaje.

La naturaleza puede organizarse mediante:

  • planos;
  • volúmenes;
  • relaciones geométricas.

Gauguin

Contribuye a liberar el color de la obligación de copiar exactamente la naturaleza.

Soutine

Tiene especial importancia para el Cuneo posterior:

  • deformación;
  • tensión;
  • diagonales;
  • movimiento;
  • expresividad.

El MNAV confirma el interés de Cuneo por Cézanne y Gauguin durante su etapa parisina y posteriormente por Soutine.

 

22. La relación con Pedro Figari

 

También resulta importante su relación artística e intelectual con Pedro Figari.

Cuneo admiraba la concepción de Figari de registrar el paisaje y la identidad nacional. El MNAV señala que en 1932 Cuneo le comunicó su decisión de consagrarse al paisaje nacional.

Pero existe una diferencia importante:

Figari recuerda y recrea un Uruguay humano y social; Cuneo lleva el paisaje hacia una dimensión cósmica y psicológica.

En Figari encontramos con frecuencia:

  • personajes;
  • costumbres;
  • escenas;
  • memoria histórica.

En Cuneo:

  • espacio;
  • naturaleza;
  • noche;
  • luna;
  • soledad;
  • fuerzas cósmicas.

 

23. La composición como emoción

 

En Cuneo no puede separarse fácilmente forma y sentimiento.

La composición inclinada produce inquietud.

Las grandes lunas producen asombro.

Los espacios vacíos producen soledad.

Las sombras producen misterio.

Los colores intensos producen tensión.

Las formas simplificadas producen una sensación casi arquetípica.

Por eso podemos afirmar:

Cuneo no pinta emociones sobre el paisaje; convierte el paisaje en emoción.

 

24. El tiempo detenido

 

Hay otra característica fundamental: la sensación de que el tiempo se ha detenido.

No sabemos exactamente:

  • qué hora es;
  • qué acaba de ocurrir;
  • qué sucederá después;
  • quién vive en el rancho;
  • hacia dónde conduce el camino.

El paisaje parece existir fuera del tiempo cotidiano.

La luna refuerza esa impresión.

Es como si el artista hubiera capturado un instante eterno.

 

25. La dimensión casi fantástica

 

La crítica llegó a relacionar las Lunas con un “realismo mágico” o fantástico, aunque esta etiqueta debe utilizarse con cierta cautela porque pertenece a una lectura crítica posterior y no significa que Cuneo perteneciera literalmente al movimiento literario del realismo mágico. Vitureira habló de un realismo de carácter fantástico al analizar estas obras.

Lo fantástico surge porque reconocemos los elementos, pero la relación entre ellos resulta imposible o extraordinaria.

Reconocemos:

una luna + un rancho + un campo

pero el conjunto produce algo que no vemos normalmente.

Es una realidad transfigurada por la imaginación.

 

26. Análisis formal resumido

 

Elemento

Características en Cuneo

Tema

Campo uruguayo, ranchos, noches, lunas, naturaleza

Composición

Diagonales, desequilibrios deliberados, grandes masas

Espacio

Profundo pero frecuentemente comprimido y deformado

Perspectiva

Subjetiva, no estrictamente naturalista

Línea

Expresiva, dinámica, frecuentemente diagonal

Forma

Simplificada, deformada, geométrica y orgánica

Color

Intensificado y utilizado expresivamente

Luz

Lunar, dramática, contrastada

Sombra

Fundamental para crear misterio

Cielo

Gran protagonista

Luna

Centro visual y simbólico

Rancho

Símbolo del paisaje y de la vida rural

Atmósfera

Silencio, soledad, misterio

Movimiento

Creado fundamentalmente por las diagonales

Realidad

Transformada por memoria e imaginación

Sentido

Paisajístico, emocional, simbólico y cósmico

 

27. Una lectura simbólica

 

Podemos interpretar los principales elementos de la siguiente manera:

El rancho → el ser humano y su pequeña existencia.

La tierra → la permanencia y el territorio.

El camino → el tránsito y el paso del tiempo.

La noche → lo desconocido.

La luna → el misterio y la dimensión cósmica.

La sombra → aquello que no conocemos.

La osamenta → la muerte y la transformación.

El cielo → lo infinito.

Esta lectura explica por qué las obras producen una emoción mucho mayor que la que produciría una simple descripción de un paisaje rural.

 

28. La gran innovación de Cuneo

 

La verdadera innovación de Cuneo no consiste simplemente en haber pintado muchas lunas.

Consiste en haber descubierto que la luna podía convertirse en un elemento estructural, emocional y simbólico del paisaje uruguayo.

Y tampoco consiste simplemente en pintar ranchos.

Consiste en haber convertido el rancho humilde en una forma casi monumental dentro de un universo de dimensiones cósmicas.

Así, un paisaje aparentemente pequeño —un rancho perdido en el campo— puede adquirir una dimensión enorme.

 

29. Valor dentro de la pintura uruguaya

 

Las series de Ranchos y Lunas son fundamentales para comprender la construcción de una pintura moderna de identidad uruguaya.

Cuneo demuestra que para crear un arte nacional no era necesario copiar literalmente las costumbres o los personajes del país.

También era posible construir una identidad artística a partir de:

  • el paisaje;
  • la luz;
  • la tierra;
  • la noche;
  • la memoria;
  • la atmósfera;
  • la imaginación.

Por eso su campo no es simplemente “el campo uruguayo”.

Es una interpretación del Uruguay.

 

30. Conclusión

 

La serie de “Ranchos” y “Lunas” representa uno de los momentos culminantes de la trayectoria de José Cuneo.

El artista parte de un paisaje humilde y reconocible —el campo uruguayo— y lo transforma mediante una pintura de gran intensidad expresiva.

Los ranchos dejan de ser simples viviendas y se convierten en símbolos de la presencia humana sobre la tierra.

La luna deja de ser un elemento secundario del cielo y se transforma en una fuerza cósmica que organiza la totalidad de la pintura.

Las diagonales introducen movimiento e inquietud; los planos simplifican y estructuran el espacio; el color abandona la mera función descriptiva; la luz lunar genera grandes zonas de penumbra; y la ausencia de figuras produce un profundo sentimiento de silencio y soledad.

En definitiva, Cuneo no pinta el campo que ve: pinta el campo que recuerda, imagina y siente. Esa transformación de la realidad en una visión subjetiva explica la extraordinaria fuerza de sus Ranchos y Lunas y permite entender por qué el MNAV las describe como una auténtica “visión astronómica del campo”.

Si se quiere estudiar estas series con mayor profundidad, una segunda lectura muy interesante sería comparar cuadro por cuadro Ranchos del barranco, Ranchos, Luna nueva, Luna con dormilones, Luna y osamenta y Luna en la sierra, analizando en cada uno composición, líneas, colores, luz, perspectiva, símbolos y significado, porque así se puede apreciar cómo evoluciona la pintura de Cuneo dentro de la propia serie.

 


No hay comentarios:

Publicar un comentario