Ruth Stiles Gannett Kahn: una vida entre
la literatura, la familia y la educación
Ruth Stiles Gannett Kahn nació
el12 de agosto de 1923 en Brooklyn, Nueva York, Estados Unidos.
Fue una escritora infantil
estadounidense mejor conocida por My Father's Dragon y sus dos secuelas —a
veces llamadas colectivamente My Father's Dragon o la serie o trilogía Elmer
and the Dragons.
Sus pades fueron Lewis Stiles
Gannett y Mary Ross Gannett, ambos vinculados al periodismo y la edición..
Su padre, Lewis Stiles Gannett
fue un periodista, escritor y crítico literario estadounidense.
Trabajó para The Nation y The
New Masses, y desde 1930 hasta 1956 fue crítico diario de libros del New York
Herald Tribune, donde publicó la columna “Books and Things”.
Según su obituario, reseñó
aproximadamente 8.000 libros a lo largo de su carrera y también trabajó como
corresponsal de guerra en 1944.
Lewis procedía de una familia
intelectual y reformista relacionada con el unitarismo. Ruth era descendiente
de Ezra Stiles Gannett, teólogo y figura importante del unitarismo
estadounidense; por esa línea también descendía de Ezra Stiles, antiguo
presidente de Yale.
Su madre era Mary Ross Gannett
Las biografías de Ruth la
describen como reseñista de libros y editora.
Un testimonio de Michael Ross
Gannett, hermano de Ruth, añade que durante la Primera Guerra Mundial sus
padres participaron en labores de ayuda humanitaria: Lewis trabajaba con los
cuáqueros y Mary era secretaria de la Cruz Roja. Michael nació en París en
1919, mientras sus padres se encontraban allí realizando tareas de asistencia a
refugiados.
En 1924 aproximadamente compró
allí una propiedad en Cream Hill. La relación con ese lugar llegó a ser tan
profunda que escribió un libro entero sobre la vida rural allí, Cream Hill:
Discoveries of a Week-End Countryman, publicado en 1949. Una reseña
contemporánea de The New Yorker explica que había comprado la propiedad unos
veinticinco años antes y que pasaba allí los fines de semana.
En el año 1926, a los tres
años de Ruth, la familia se mudó a Greenwich Village, Manhattan, donde vivió
cerca de la escuela progresista City and Country School.
Sus padres se divorciaron a
comienzos del año 1931.
Poco después, ese mismo año,
su padre se casó con la ilustradora Ruth Chrisman, quien se convirtió en la
madrastra de Ruth Stiles.
Era una ilustradora
reconocida. Por eso Ruth Chrisman no era la madre biológica de la escritora,
sino su madrastra.
La relación entre ambas parece
haber sido cercana y creativa: Ruth Chrisman ilustró My Father’s Dragon y sus
dos continuaciones, mientras que Ruth Stiles Gannett escribió los textos. Así,
la familia colaboró directamente en la famosa trilogía.
La influencia de los padres
fue importante en la formación de Ruth:
Creció en un ambiente
literario, rodeada de periodistas, libros y artistas.
La infancia de Ruth Stiles
Gannett parece haber sido feliz, creativa y poco convencional para su época.
Ella misma decía que sus libros surgieron de una “infancia feliz”.
Creció en una casa relacionada
con los libros, el periodismo y el arte. Su padre era crítico literario y su
madre también trabajaba como reseñista y editora. Más adelante, su madrastra
Ruth Chrisman Gannett aportó el aspecto artístico: era una ilustradora
reconocida y después ilustraría My Father’s Dragon.
Ese ambiente probablemente
influyó en su imaginación, aunque conviene no exagerar: las fuentes describen
su infancia como creativa y feliz, pero no ofrecen muchos detalles personales
sobre la vida cotidiana de la familia ni sobre cómo vivió el divorcio de sus
padres.
Ingresó al City and Country
School, una escuela independiente, privada y progresista ubicada en el barrio
de Greenwich Village, en la ciudad de Nueva York (Estados Unidos). Atendía a
niños y niñas desde los 2 años hasta el octavo grado (aproximadamente 13–14
años) y era reconocida como una de las instituciones pioneras y más
emblemáticas de la educación progresiva en Estados Unidos.
En City and Country School
pasó aproximadamente diez años en un ambiente que fomentaba la curiosidad y la
imaginación.
Allí podía, jugar con bloques
grandes y pequeños, leer y escribir por placer, modelar arcilla y pintar, construir
muebles, hacer experimentos científicos, inventar y escribir sus propios
cuentos.
La escuela seguía la idea de
que los niños aprendían mejor haciendo cosas y explorando sus intereses. Ruth
recordaba especialmente que la animaban a escribir “por diversión”, sin tratar
la escritura como una tarea escolar obligatoria.
Después de la escuela primaria,
Ruth asistió a George School, un internado mixto de tradición cuáquera ubicado
en Pensilvania.
En conjunto, tuvo una infancia
marcada por tres elementos: una familia intelectual, una educación progresista
y mucha libertad para imaginar y crear. Esa combinación ayuda a entender por
qué, años después, escribió My Father’s Dragon como un cuento nacido —según sus
propias palabras— del juego y de la imaginación infantil.
Ruth Stiles Gannett ingresó a
la Universidad de Vassar (Vassar College), en Poughkeepsie, Nueva York.
Se graduó en 1944 con un
título en química, algo poco habitual para una futura escritora de literatura
infantil. Durante su estancia en Vassar, ya escribía y publicaba relatos en
revistas literarias estudiantiles, lo que muestra su interés temprano por la
escritura, aunque su formación académica formal fuera científica.
Después de graduarse de Vassar,
Gannett se mudó a Boston, donde trabajó en el Hospital General de Boston y
luego en el Laboratorio de Radiación de Massachusetts.
Luego trabajó en un albergue
de esquí.
Ruth y su madrastra
En 1946 volvió a la casa familiar en Greenwich
Village, retomó un cuento que había empezado a imaginar años antes y lo
desarrolló hasta convertirlo en el manuscrito de My
Father’s Dragon, que se convertiría en su obra más famosa y que
enviaría a Random House.
La propia biografía familiar
señala que leyó el manuscrito a sus padres y que ellos la animaron a enviarlo a
Random House.
En 1947, año en que seguía trabajando
en su obra fundamental, se casó con Peter Kahn.
Hans Peter Kahn, era un artista,
profesor de historia del arte y calígrafo estadounidense de origen alemán, que había
emigrado a Nueva York en 1937, donde se reunió con su padre.
Estuvieron juntos 50 años,
hasta la muerte de él en 1997. Tuvieron siete hijas y, al momento de su
fallecimiento, ocho nietos.
El libro My Father’s Dragon, se
publicó finalmente en 1948, con ilustraciones de su madrastra, Ruth Chrisman
Gannett.
Es una novela infantil de
aventuras y fantasía que narra la huida y el viaje de un niño para liberar a un
dragón bebé esclavizado.
El protagonista es Elmer
Elevator, un niño de nueve años que vive en una ciudad.
Una tarde lluviosa, Elmer
encuentra en la calle a un gato callejero viejo y empapado, lo invita a entrar
y le da leche y calor. Su madre se enfada y, tras descubrir que Elmer sigue
alimentando al gato en secreto, lo castiga y expulsa al animal.
A pesar de todo, Elmer y el
gato se hacen amigos. El gato, que ha viajado mucho, le cuenta un secreto: en
la lejana Wild Island (Isla Salvaje), los animales salvajes han capturado a un
bebé dragón y lo obligan a hacer de ferry vivo, volando de un lado a otro de un
río peligroso para transportarlos.
Conmovido por la situación del
dragón y emocionado con la idea de tener un amigo dragón, Elmer decide
escaparse de casa para rescatarlo. Prepara una mochila con objetos
aparentemente ordinarios (caramelos, chupetes, etc.) y se embarca como polizón
rumbo a la isla.
Tras llegar a la Isla de
Tangerina, recoge naranjas y cruza de noche unas rocas que unen esa isla con
Wild Island. Al llegar, se ve perseguido por los animales del lugar (tigres, un
león, un rinoceronte, un gorila, monos, etc.).
Usando su ingenio y los
objetos de la mochila, Elmer logra superar cada obstáculo. Para cruzar el río
donde está el dragón, ideará un plan con los cocodrilos y los caramelos,
logrando pasar sobre ellos mientras los animales que lo persiguen quedan
atrapados.
Finalmente, Elmer libera al
dragón cortando la cuerda que lo mantenía atado y ambos huyen volando de la
isla, comenzando una nueva vida juntos.
El libro quedó en segundo
lugar en la Medalla Newbery anual que reconoce la "contribución más
distinguida" del año a la literatura infantil estadounidense.
Escribió dos novelas más de
esa serie, Elmer and the Dragon y The Dragons of Blueland.
Los libros fueron ilustrados
por Ruth Chrisman Gannett, su madrastra, y la tipografía fue diseñada por su
esposo, H. Peter Kahn.
Los libros han sido traducidos
a catorce idiomas.
En el año 1949 Gannett
escribió la novela corta para niños, The Wonderful House-Boat-Train, ilustrado
por Fritz Eichenberg.
Es una novela infantil breve con
un argumento realista y lúdico, centrado en la familia y la imaginación
aplicada a la vida cotidiana.
La historia gira en torno a un
abuelo que se jubila del ferrocarril y quiere irse a vivir al campo.
Sus nietos, cada uno, tienen
una idea muy concreta sobre qué tipo de vivienda debería ser esa casa de campo:
Unos quieren una casa normal.
Otros sueñan con una
casa-barco.
Otros prefieren una casa-tren.
En lugar de elegir una sola
opción, la familia encuentra una solución creativa: construyen una vivienda
extraordinaria que combina las tres ideas en una sola: una casa-barco-tren
(“house-boat-train”).
El libro narra cómo se logra
esa casa increíble y cómo la familia la habita y disfruta, mezclando elementos
del mundo ferroviario, la vida en el agua y la casa de campo.
Elmer and the Dragon fue
publicado en el año 1950.
Es la segunda novela de la
trilogía de My Father’s Dragon y continúa las aventuras de Elmer
Elevator y el dragón bebé que rescató en el primer libro.
La historia comienza justo
después del final de My Father’s Dragon: Elmer y el dragón (que más adelante se
revelará que se llama Boris) están volando de regreso a casa de Elmer, sobre el
océano.
Una tormenta fuerte los desvía
de su ruta y los obliga a aterrizar en una isla remota llamada Feather Island
(Isla de las Plumas).
En esa isla no hay seres
humanos, solo canarios. Uno de ellos, Flute, resulta ser el canario mascota de
Elmer, que había escapado tiempo atrás por una ventana abierta y nunca volvió.
Los canarios viven bajo el
reinado de King Can XI (Rey Can XI) y padecen un mal curioso: están “muriendo
de curiosidad”, obsesionados con preguntas sin respuesta sobre su pasado y su
isla.
Elmer y el dragón ayudan a los
canarios a desenterrar un cofre que los antiguos pobladores humanos dejaron
enterrado. Dentro encuentran objetos cotidianos, un reloj, una armónica y seis
bolsas de oro.
Gracias a esto, los canarios
descubren parte de su historia y encuentran un sentido a su vida en la isla.
Elmer, a su vez, se reencuentra con su viejo amigo Flute.
Al final, el dragón lleva
volando a Elmer de vuelta a su casa (en Popsicornia) y luego regresa a
Blueland, la tierra de los dragones, preparando el escenario para el tercer
libro.
En el año 1951 publica The
Dragons of Blueland.
Es el tercer y último libro de la trilogía de My Father’s Dragon y cierra la historia de amistad entre Elmer Elevator y el dragón bebé, cuyo nombre se revela aquí como Boris.
Al inicio, Boris vuela feliz
hacia su hogar, las altas montañas de Blueland, emocionado por reunirse con su
familia: sus seis hermanas, siete hermanos y sus gigantescos padres.
Sin embargo, al llegar
descubre una terrible noticia: unos hombres (cazadores) han encontrado la cueva
donde viven los dragones y los tienen atrapados, con la intención de
capturarlos y venderlos a zoológicos y circos de todo el mundo.
Sabiendo que no puede
liberarlos solo, Boris regresa volando a Nevergreen City (la ciudad de Elmer)
para pedir ayuda a su amigo.
Boris encuentra a Elmer y le
explica la situación. Elmer, con su ingenio habitual, diseña un plan audaz para
asustar a los cazadores y liberar a toda la familia de dragones.
Elmer y Boris viajan juntos a
Blueland. Allí, usando astucia y algunos objetos (como en los libros
anteriores), logran asustar a los hombres y hacer que huyan, creyendo que los
dragones son demasiado peligrosos y que Blueland está maldita o embrujada.
Al final, los dragones quedan
libres y a salvo en su hogar. Elmer regresa a su casa y Boris se queda con su
familia, cerrando así la trilogía con un final feliz y la promesa de que los
dragones podrán vivir en paz, lejos de los humanos.
En el año 1961 escribió la
novela corta Katie and the Sad Noise, ilustradas por Fritz
Eichenberg y Ellie Simmons.
Es una novela infantil breve
con un argumento sencillo y emotivo, muy distinto al tono de fantasía de la
trilogía de los dragones.
Katie, su madre y su maestra,
la señorita Tablet, empiezan a escuchar por las noches un ruido triste (un
llanto o gemido) que proviene de algún lugar del pueblo.
El misterio del “ruido triste”
se va extendiendo: pronto todo el pueblo se involucra en la búsqueda del origen
de ese sonido. Incluso el padre de Katie, el señor Cant, se toma un día libre
del trabajo para ayudar.
La búsqueda se convierte en
una especie de aventura comunitaria, con vecinos que salen a investigar,
movidos por la curiosidad y la preocupación.
Al final, gracias a la ayuda
del Ragman (el hombre que recoge trapos y desechos) y su caballo Dobbin,
descubren que el “ruido triste” lo hace una perra madre y sus cuatro cachorros,
que están atrapados o abandonados en el bosque.
El desenlace es conmovedor y
esperanzador: los perros son rescatados y el “ruido triste” desaparece, dejando
una sensación de alivio y solidaridad en el pueblo.
La revista estadounidense,
Kirkus Reviews, de reseñas literarias, fundada en 1933 por la crítica Virginia
Kirkus (1893–1980) publicó un artículo sobre The Dragons.
La serie principal (The
Dragons of Blueland) obtuvo una reseña con estrella, inusualmente entusiasta.
Este tercer y último volumen
de la trilogía de los dragones, recibió muy buenas críticas.
Kirkus publicó una reseña
destacada con estrella (starred review), algo poco frecuente en la sección
infantil de la época y señal de alta recomendación.
En esa reseña, Kirkus
escribió, en síntesis:
Que las “famosas sagas de
Elmer y el dragón nunca parecen perder frescura ni humor”.
Que es raro encontrar en
cuentos de fantasía “una mezcla como la de Gannett de construcción narrativa
austera (‘thrifty story construction’) y fantasía fabulosa”.
Kirkus Reviews también cubrió
brevemente dos de los libros, mostrando decepción tanto por el trabajo de
Gannett como por el de Eichenberg .
En particular The
Wonderful House-Boat-Train recibieron reseñas breves y decepcionadas,
señalando fallas tanto en la escritura de Gannett como en las ilustraciones de
Eichenberg.
Por unos años Ruth no publicó
otro libro, era madre de una familia numerosa que iba creciendo y llevaba una
vida doméstica muy intensa.
Ella explicaba que no se
consideraba una escritora profesional y que escribir no había sido para ella
una actividad cotidiana.
La biografía familiar dice
precisamente que Ruth sostenía que no era una "real writer" porque
los escritores auténticos trabajaban en su oficio todos los días.
Lewis, el padre de Ruth, cuando
se retiró de su puesto en el Herald Tribune, se estableció en Cornwall de
manera permanente.
Una fuente bibliográfica sobre
la primera edición de Cream Hill lo resume explícitamente: después de años
pasando allí los fines de semana, Gannett se instaló en Cornwall
definitivamente.
Su padre continuó escribiendo, haciendo
reseñas, trabajando en proyectos editoriales y manteniendo una intensa
correspondencia profesional y familiar. El archivo de Harvard conserva, de
hecho, una colección específicamente dedicada a su correspondencia y escritos
de 1957 a 1965.
El padre de Ruth murió en
1966, a los 74 años.
Desde 1961 Ruth no publicó un nuevo libro.
Ella y Peter eran dos personas
creativas, pero con campos diferentes.
Ruth se dedicada a la
escritura de literatura infantil
Peter tenía una trayectoria
artística propia y bastante considerable. Se dedicaba a la pintura, grabado,
tipografía, diseño, enseñanza y artes visuales.
Y sus actividades se cruzaban
continuamente.
La familia fue el centro de la
vida de ambos.
Con siete hijas, se entiende
mejor por qué Ruth dejó prácticamente de publicar después de Katie and the Sad
Noise.
No parece que Ruth haya
intentado convertir su éxito literario en una carrera profesional convencional.
En cambio, pasó buena parte de su vida adulta criando a sus hijas mientras
Peter desarrollaba su carrera universitaria.
La familia vivió en distintos
lugares —incluidos Nueva York, Luisiana y Virginia— debido en parte a la
carrera académica de Peter.
En Virginia, por ejemplo,
Peter llegó a dirigir el departamento de arte de Hampton Institute.
Ruth acompañó los distintos
capítulos profesionales de Peter, mientras él mantenía su propia actividad
artística.
Y después ocurrió algo muy
interesante: Ruth volvió a trabajar fuera de casa
A finales de los años sesenta,
entre los años 1968- 1969, cuando todavía tenían dos hijas pequeñas en casa,
Ruth colaboró con otros padres y educadores para crear una escuela primaria
progresista en Ithaca: East Hill School.
Ruth no fue simplemente una
madre que apoyaba el proyecto desde fuera: se convirtió en secretaria
administrativa de la escuela, trabajando con el director, profesores, alumnos y
familias.
La imagen que tenemos de Ruth
como “la mujer que escribió El dragón de papá y luego desapareció de la
literatura” es incompleta. Participó activamente en proyectos educativos y
comunitarios, especialmente relacionados con la infancia.
Y eso encaja muy bien con su
literatura: su preocupación por los niños parece haber sido algo mucho más
amplio que una actividad editorial.
Ruth y Peter
En 1976 Ruth y Peter se
trasladaron a una granja victoriana amarilla en Trumansburg, cerca de Ithaca instalándose
definitivamente.
Y aquí la vida de ambos se
vuelve especialmente interesante.
Transformaron un antiguo
granero de la propiedad en un estudio para Peter, donde podía pintar y enseñar,
pero también en un espacio donde podían alojarse sus hijas, familiares y
amigos.
Es decir, la casa se convirtió
en una especie de centro familiar y artístico.
No eran simplemente un artista
en su estudio y esposa en la casa.
Era más bien una pequeña
comunidad alrededor de los dos.
Ruth y Peter compartían
también una fuerte vida comunitaria
Después de mudarse a
Trumansburg, ambos se involucraron intensamente con la comunidad.
Peter se convirtió en bombero
voluntario y participó durante unos 20 años. Ruth fue elegida para la junta
escolar y se convirtió en voluntaria habitual de la biblioteca.
Hay un perfil de Cornell que
resulta particularmente revelador. Describe a Ruth feliz con la granja y a
ambos entusiasmados con los asuntos locales y orgullosos de lo que podían
aportar a la comunidad.
Eso da una impresión bastante
clara de cómo funcionaban como pareja en la madurez: no vivían aislados, sino
profundamente integrados en la comunidad.
Ruth, Pedro y sus siete hijas
Eran una pareja muy unida con
sus siete hijas y compartiendo proyectos comunitarios, una relación basada en
compañerismo creativo, familia y comunidad.
Peter tenía su estudio en el
propio granero familiar y sus hijas y nietos continuaron utilizando la
propiedad como lugar de reunión.
Peter murió el 16 de febrero
de 1997, a los 75 años, cuando todavía estaba activo como voluntario de
bomberos.
Sufrió un ataque cardíaco mientras
estaba trabajando como voluntario del cuerpo de bomberos de Trumansburg, en el
lugar de un accidente de tránsito.
Estaba dirigiendo el tráfico
en la escena de un accidente cuando sufrió el infarto. Su funeral tuvo una
enorme participación del cuerpo de bomberos: unos 60 vehículos de bomberos y
policía formaron la procesión.
El obituario de la College Art
Association lo describe como alguien que incluso en su retiro continuaba
enseñando, pintando, haciendo grabados, diseñando escenografías y trabajando en
su estudio del granero.
Ruth tenía 73 años.
Y después de la muerte de
Peter, Ruth no abandonó la casa. Continuó viviendo en la granja de Trumansburg
durante los siguientes 27 años, hasta su propia muerte en 2024.
Eso es probablemente uno de
los indicios más fuertes de lo arraigada que estaba esa vida que habían
construido juntos.
Ruth terminó el libro en el que estaba trabajando Peter.
Peter había trabajado en un
libro titulado Learning from the Masters of Modern Art. Después de su muerte,
Ruth se encargó de supervisar su finalización.
Es decir, la colaboración no
terminó cuando Peter murió.
Ruth, que había sido escritora
y conocía perfectamente el mundo de los libros, ayudó a que la obra intelectual
de su marido llegara a publicarse después de su muerte.
Es una especie de inversión de
lo que había sucedido cincuenta años antes:
En los años 1947–48 Peter había
ayudado a Ruth a convertir su historia en un libro.
Al morir Peter, Ruth ayuda a
que el trabajo de Peter se convierta en un libro terminado.
Eso sí permite hablar de una
colaboración intelectual de toda una vida, y no solamente de un matrimonio duradero.
Según sus hijas, después de la
muerte de Peter llevó una vida muy activa: horneaba pan, cuidaba el jardín,
hacía mermeladas, alimentaba pájaros, participaba en actividades comunitarias y
mantenía una relación muy cercana con sus hijas, nietos y amigos.
Por eso no da la impresión de
que Ruth quedara “apagada” después de Peter. Continuó la vida que habían
construido juntos, pero de manera autónoma.
Ruth tenía entonces 73 años. Después de la muerte de Peter, continuó viviendo en la granja familiar de Trumansburg y, según el obituario de Ruth, siguió allí durante el resto de su vida. Se dedicó a la jardinería, a cocinar, a cuidar de los pájaros, a recibir amigos y, durante muchos años, a participar en actividades comunitarias.
Producción teatral PUK 2018 de “Eruma ni Bouken” (El dragón
de mi padre)
Ruth
Stiles Gannett Kahn murió el 11 de junio de 2024, a los 100 años.
Fue sepultada el 16 de junio
de 2024 en el cementerio natural Greensprings, ubicado en Newfield, Nueva York,
Estados Unidos.
HOMENAJES
Tras su muerte, el 11 de junio
de 2024, no parece haberse creado todavía un premio o monumento permanente
dedicado exclusivamente a Ruth Stiles Gannett. Sin embargo, se han realizado
varios homenajes y reconocimientos:
Exposición en The Rabbit hOle,
museo de literatura infantil de Kansas City: la muestra A Dragon Takes Flight
presentó su trayectoria, su vínculo con la City and Country School y el mundo
de My Father’s Dragon. Incluyó materiales biográficos y recreaciones
relacionadas con Elmer Elevator.
Homenajes de lectores y
admiradores: el sitio oficial de My Father’s Dragon informó
que la familia recibió numerosas cartas y mensajes después de su fallecimiento,
como expresión del cariño de sus lectores.
Tributos periodísticos y
necrológicos: medios y organizaciones culturales recordaron
su vida, sus libros y su aporte a la literatura infantil estadounidense. Un
artículo publicado pocos días después de su muerte la describió como la autora
de un clásico infantil leído por generaciones.
Continuidad de las
adaptaciones de su obra: durante la temporada teatral 2024-2025,
la compañía Enchantment Theatre presentó los tres relatos de My Father’s Dragon
en una gira vinculada al 75.º aniversario de la publicación del primer libro.
Aunque el proyecto comenzó antes de su muerte, adquirió también un sentido conmemorativo.
LEGADO
El legado de Ruth Stiles
Gannett se encuentra principalmente en la literatura infantil y en su defensa
de una educación creativa y respetuosa de la infancia.
En la literatura infantil
Escribió My Father’s Dragon
(El dragón de papá), publicado en 1948, una obra convertida en clásico de la
literatura infantil estadounidense y distinguida como Newbery Honor Book.
La historia continuó en Elmer
and the Dragon y The Dragons of Blueland, que forman una trilogía.
Los tres libros permanecieron
continuamente en circulación durante décadas y fueron traducidos a numerosos
idiomas, entre ellos el español, el japonés, el francés, el italiano y el
portugués.
Sus relatos dejaron como
legado una visión de la infancia basada en la imaginación, la curiosidad, la
autonomía y la capacidad de resolver problemas. El protagonista, Elmer
Elevator, vence las dificultades mediante la inteligencia y la solidaridad, más
que por la fuerza.
En la educación
Ruth también contribuyó a la
educación progresista. Su formación en la City and Country School, una
institución que fomentaba el aprendizaje práctico y respetaba las capacidades
de los niños, influyó profundamente en su creatividad y en su manera de entender
la enseñanza.
Más tarde, en Ithaca, colaboró
con padres y educadores para crear East Hill School, una escuela primaria
progresista en la que trabajó como secretaria escolar y apoyó a docentes,
alumnos y familias.
En conjunto, su legado combina
una obra literaria perdurable con una concepción humanista de la educación:
libros que confían en la imaginación infantil y una práctica educativa que
reconoce a los niños como participantes activos de su propio aprendizaje.
FUENTES
https://www.imdb.com/es-es/name/nm4790708/bio/
https://en.wikipedia.org/wiki/Ruth_Stiles_Gannett
https://myfathersdragon.org/about/
https://www.ness-sibley.com/obituaries/ruth-kahn
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