sábado, 22 de agosto de 2026

22 DE AGOSTO DÍA DE CONMEMORACIÓN DE LAS VÍCTIMAS DE ACTOS DE VIOLENCIA BASADOS EN LA RELIGIÓN O LAS CREENCIAS

 




22 de agosto Día de Conmemoración de las Víctimas de Actos de Violencia basados en la Religión o las Creencias

 

El 22 de agosto es el Día Internacional de Conmemoración de las Víctimas de Actos de Violencia basados en la Religión o las Creencias, una jornada oficial de las Naciones Unidas instituida en 2019 para honrar a quienes han sufrido o perdido la vida por motivos religiosos o de convicción, y para llamar a la protección de la libertad de religión o creencia como derecho humano.

Origen y marco jurídico

  • Fue establecido por la Asamblea General de la ONU mediante la Resolución A/RES/73/296, adoptada el 28 de mayo de 2019, a propuesta de Polonia.
  • La resolución condena los actos continuos de intolerancia y violencia basados en la religión o las creencias, incluidos los que afectan a personas pertenecientes a comunidades y minorías religiosas en todo el mundo.
  • Designa el 22 de agosto como fecha anual de conmemoración e invita a Estados miembros, organizaciones internacionales, sociedad civil y sector privado a observarlo.

Propósito y qué busca lograr

La jornada tiene varios objetivos centrales:

  • Honrar y recordar a las víctimas y sobrevivientes de actos de violencia motivados por religión o creencias, que a menudo permanecen olvidados.
  • Reconocer la importancia de brindar apoyo y asistencia adecuados a las víctimas y a sus familias, conforme al derecho aplicable.
  • Fomentar la libertad de religión o creencia como derecho humano fundamental y promover la tolerancia, la no discriminación y el fin de la impunidad.
  • Sensibilizar sobre el aumento de incidentes de intolerancia y violencia, muchos de los cuales pueden tener características internacionales y ser de naturaleza criminal.

Contexto y evolución desde su creación

Desde su adopción en 2019, expertos de la ONU y organizaciones han señalado un aumento alarmante del odio, tanto en línea como fuera de ella, dirigido a minorías religiosas y de creencias, así como a personas LGBTI, lo que refuerza la relevancia de esta conmemoración. En sus mensajes anuales, el Secretario General de la ONU ha subrayado la necesidad de llevar a la justicia a los responsables de crímenes violentos basados en la religión y de hablar contra el discurso de odio y la discriminación.



 

Libertad de religión o de creencias:

derechos que se necesitan mutuamente

 para combatir la intolerancia

La libertad de religión o de creencias no puede entenderse como un derecho aislado. Forma parte de un conjunto de libertades fundamentales que permiten a cada persona construir su identidad, expresar sus convicciones, relacionarse con otras personas y participar activamente en la sociedad. La libertad de opinión y de expresión, el derecho de reunión pacífica y la libertad de asociación están estrechamente vinculados con la libertad de religión o de creencias. Juntos conforman un entramado de derechos que hace posible una sociedad plural, democrática y respetuosa de la dignidad humana.

Estos derechos están reconocidos en la Declaración Universal de Derechos Humanos, adoptada por las Naciones Unidas en 1948. Su importancia trasciende la protección de las personas creyentes: también protege a quienes no profesan ninguna religión, a quienes cambian de religión o de creencia y, en general, a toda persona que tiene derecho a formar libremente sus convicciones y a vivir de acuerdo con ellas sin sufrir discriminación.

 

La libertad de religión o de creencias:

una dimensión esencial

de la dignidad humana

La libertad de religión o de creencias parte de una idea fundamental: cada persona debe poder decidir libremente qué piensa y qué cree en materia religiosa, espiritual o de conciencia.

Esto comprende tanto el derecho a profesar una religión como el derecho a no profesar ninguna. También incluye la posibilidad de cambiar de religión o de creencia y de manifestar las propias convicciones, individualmente o junto con otras personas.

El artículo 18 de la Declaración Universal de Derechos Humanos reconoce el derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión. Esta formulación es especialmente importante porque demuestra que la protección no se limita a una religión determinada. El derecho pertenece a todas las personas, independientemente de cuáles sean sus convicciones.

Por eso, la libertad de religión o de creencias no significa otorgar privilegios a una determinada confesión. Significa garantizar un espacio de libertad e igualdad en el que las distintas convicciones puedan coexistir.

Una sociedad que protege esta libertad debe permitir que una persona pueda creer, no creer, practicar, cambiar de creencia o decidir no participar en una práctica religiosa, sin ser perseguida, excluida o discriminada por ello.

 

La libertad de opinión: el derecho

a formar nuestras propias convicciones

La libertad de religión o de creencias está profundamente relacionada con la libertad de opinión.

Antes de expresar una convicción, las personas necesitan poder formar sus propias ideas. Las opiniones, convicciones filosóficas, religiosas y espirituales forman parte de la autonomía y de la identidad de cada individuo.

Nadie debería ser obligado a adoptar una determinada creencia simplemente porque es la mayoritaria, porque pertenece a la tradición de su familia o porque es promovida por quienes ejercen poder.

La libertad de opinión protege precisamente ese espacio interior en el que cada persona puede preguntarse, reflexionar, aceptar, cuestionar o rechazar determinadas ideas.

Esto es particularmente importante en sociedades diversas. La convivencia democrática no requiere que todos pensemos igual. Por el contrario, requiere que podamos pensar de manera diferente sin convertir la diferencia en una causa de exclusión.

La diversidad de opiniones y creencias no constituye, por sí misma, una amenaza para la convivencia. El verdadero desafío consiste en construir mecanismos de diálogo que permitan gestionar esas diferencias de manera pacífica y respetuosa.

 

La libertad de expresión:

hacer visibles las convicciones

La libertad de opinión y la libertad de expresión están relacionadas, pero no son exactamente lo mismo.

La libertad de opinión protege la posibilidad de tener determinadas ideas y convicciones. La libertad de expresión permite comunicar, compartir y debatir esas ideas.

En el ámbito religioso y de las creencias, esto puede incluir conversaciones, publicaciones, actividades educativas, manifestaciones culturales, debates públicos y otras formas pacíficas de comunicar las propias convicciones.

Sin libertad de expresión, muchas creencias quedarían confinadas al ámbito privado y determinadas comunidades podrían tener enormes dificultades para participar en el debate público.

Pero la libertad de expresión también cumple otra función esencial: permite cuestionar prejuicios.

Los estereotipos religiosos pueden mantenerse durante generaciones precisamente porque no son discutidos. Cuando las personas pueden hablar de sus experiencias, explicar sus tradiciones y responder a las ideas falsas que circulan sobre ellas, se crean oportunidades para reemplazar el prejuicio por conocimiento.

Por eso, escuchar la voz de las minorías religiosas o de quienes sostienen creencias diferentes puede ser una herramienta poderosa contra la discriminación.

 

Reunirse pacíficamente para

vivir las propias creencias

La libertad religiosa tampoco se desarrolla exclusivamente de manera individual.

Muchas religiones y sistemas de creencias tienen una dimensión comunitaria. Las personas pueden necesitar reunirse para celebrar ceremonias, realizar actividades educativas, compartir espacios de reflexión o desarrollar acciones sociales.

Aquí adquiere especial importancia el derecho de reunión pacífica.

La posibilidad de reunirse con otras personas permite que una convicción individual se transforme en una experiencia colectiva. Una persona puede practicar determinadas creencias por sí sola, pero muchas otras expresiones religiosas y culturales requieren la participación de una comunidad.

La reunión pacífica también permite que diferentes grupos hagan visibles sus preocupaciones y participen en la vida pública.

Por ejemplo, personas de distintas comunidades religiosas pueden reunirse para promover la convivencia, organizar actividades de solidaridad, defender la igualdad o manifestarse pacíficamente contra la discriminación.

De esta manera, el derecho de reunión no solo protege la libertad individual: fortalece la participación ciudadana y la construcción de comunidades inclusivas.

 

La libertad de asociación: organizarse para participar en la sociedad

Otro elemento fundamental es la libertad de asociación.

Las personas pueden compartir determinadas creencias y decidir organizarse con otras para desarrollar objetivos comunes. Las asociaciones religiosas, culturales, educativas y comunitarias pueden desempeñar un papel importante en la sociedad.

La asociación permite que las personas no permanezcan aisladas y que puedan trabajar colectivamente en defensa de valores y objetivos legítimos.

En materia de lucha contra la intolerancia, esto puede ser especialmente relevante. Las comunidades pueden organizar campañas educativas, actividades interculturales, encuentros entre diferentes confesiones y proyectos destinados a promover el respeto y la convivencia.

La asociación convierte así la libertad individual en una capacidad colectiva de participación.

 

¿Por qué se dice que estos derechos

son interdependientes?

La palabra interdependientes expresa una idea fundamental: estos derechos se necesitan mutuamente.

Pensemos en una persona que pertenece a una determinada religión.

Tiene derecho a mantener sus convicciones. Pero si no puede expresar públicamente sus ideas, su libertad queda limitada.

Puede expresarlas individualmente. Pero si no puede reunirse pacíficamente con otras personas que comparten sus creencias, muchas de sus prácticas comunitarias pueden resultar imposibles.

Puede reunirse con otras personas. Pero si no puede asociarse libremente para organizar actividades, proyectos o instituciones, su participación colectiva queda debilitada.

Y si no puede formar libremente sus propias opiniones y convicciones, tampoco existe una verdadera libertad religiosa.

Por eso hablamos de un sistema de libertades relacionadas.

La libertad de religión o de creencias se fortalece cuando existe libertad de opinión. La libertad de opinión encuentra una dimensión pública mediante la libertad de expresión. La expresión colectiva puede ejercerse mediante la reunión pacífica y la asociación. Y todas ellas contribuyen a que las personas puedan participar plenamente en una sociedad plural.

 

Interrelacionados y

reforzándose mutuamente

Además de ser interdependientes, estos derechos están interrelacionados.

Esto significa que no funcionan como compartimentos separados. Lo que ocurre con uno puede afectar directamente a los demás.

Cuando una sociedad garantiza la libertad de expresión, por ejemplo, facilita que las personas puedan explicar sus creencias y cuestionar prejuicios. Cuando garantiza la reunión pacífica, permite que esas personas puedan encontrarse con otras y construir espacios de diálogo. Cuando protege la asociación, facilita que esos grupos desarrollen proyectos permanentes.

Cada derecho aporta algo diferente, pero todos contribuyen a un mismo objetivo: crear las condiciones para que las personas puedan vivir con dignidad, libertad e igualdad dentro de una sociedad diversa.

Esta relación puede representarse como un círculo:

Libertad de pensamiento y de creencias → libertad de opinión → libertad de expresión → reunión pacífica → asociación → participación social → mayor comprensión y respeto → fortalecimiento de las libertades.

Cuando este círculo funciona adecuadamente, la diversidad deja de ser considerada un problema y puede convertirse en una característica normal de la vida democrática.

 

El papel de estos derechos en

la lucha contra la intolerancia

La intolerancia religiosa aparece cuando las diferencias de religión o de creencias son utilizadas como motivo para despreciar, excluir, hostigar o discriminar a otras personas.

Puede manifestarse de diferentes maneras: mediante prejuicios, estereotipos, discursos discriminatorios, exclusión social, obstáculos para practicar determinadas creencias o actitudes que presentan a un grupo religioso como inferior o peligroso.

Los derechos humanos ofrecen una respuesta basada en un principio esencial: ninguna persona debe perder su dignidad ni sus derechos por causa de sus convicciones religiosas o de sus creencias.

En este contexto, la libertad de expresión puede permitir que las comunidades expliquen quiénes son y combatan prejuicios. La reunión pacífica puede generar espacios de encuentro. La asociación puede organizar iniciativas contra la discriminación. Y la libertad de opinión garantiza que cada persona pueda formar sus propias convicciones sin imposiciones.

La lucha contra la intolerancia, por tanto, no consiste únicamente en prohibir determinadas conductas discriminatorias. También implica crear condiciones sociales para que el conocimiento, el diálogo y el respeto puedan desarrollarse.

 

El diálogo como herramienta

contra los prejuicios

Uno de los principales enemigos de la convivencia es el desconocimiento.

Cuando una persona nunca ha tenido contacto con alguien que pertenece a una tradición religiosa diferente, puede construir su imagen del otro a partir de rumores, prejuicios o estereotipos.

El diálogo permite romper ese mecanismo.

Escuchar directamente a personas de diferentes comunidades ayuda a comprender que detrás de una etiqueta religiosa existen individuos con historias, experiencias, preocupaciones y formas de pensar diversas.

Por ello, el ejercicio conjunto de la libertad de expresión, reunión y asociación puede favorecer espacios de diálogo interreligioso e intercultural.

Estos espacios no requieren que las personas abandonen sus propias convicciones. Al contrario: el verdadero diálogo parte del reconocimiento de que podemos mantener nuestras diferencias y, al mismo tiempo, reconocer la dignidad y los derechos de los demás.

Dialogar no significa pensar igual.

Significa aprender a convivir con quienes piensan diferente.

 

La igualdad como

principio inseparable

La libertad de religión o de creencias tampoco puede separarse del principio de igualdad.

No basta con afirmar que todas las personas son libres si algunas reciben un trato diferente debido a su religión, sus creencias o la ausencia de ellas.

La protección debe alcanzar tanto a las mayorías como a las minorías.

Una democracia respetuosa de los derechos humanos debe prestar especial atención a aquellas comunidades que pueden encontrarse en situaciones de vulnerabilidad o enfrentar prejuicios sociales.

La igualdad significa que la dignidad de una persona no depende de cuántas personas compartan sus convicciones.

Una creencia no se vuelve más legítima porque tenga millones de seguidores, ni una persona pierde sus derechos porque pertenezca a una minoría religiosa o no tenga ninguna religión.

 

Proteger la libertad también

significa proteger la diversidad

La diversidad religiosa y de creencias es una realidad presente en numerosas sociedades.

En una misma comunidad pueden convivir personas pertenecientes a diferentes religiones, personas que practican distintas tradiciones espirituales y personas que no profesan ninguna religión.

La respuesta democrática ante esta diversidad no debería ser imponer uniformidad, sino garantizar un marco común de derechos.

Ese marco permite que cada persona pueda desarrollar su identidad respetando los derechos y libertades de los demás.

De esta manera, la libertad de religión o de creencias no debe entenderse solamente como la posibilidad de practicar una determinada religión. Es también la garantía de que nadie será obligado a adoptar una determinada religión o creencia y de que todas las personas podrán participar en la sociedad en condiciones de igualdad.

 

Una responsabilidad que alcanza

a toda la sociedad

La protección de estos derechos corresponde en primer lugar a los Estados y a las instituciones, pero la construcción de una cultura de tolerancia también requiere la participación de toda la sociedad.

Las familias, las instituciones educativas, los medios de comunicación, las organizaciones sociales y las propias comunidades religiosas pueden contribuir a combatir los prejuicios.

La educación tiene aquí un papel especialmente importante.

Conocer la diversidad religiosa y cultural permite comprender que las diferencias forman parte de la experiencia humana. Aprender a dialogar, escuchar y argumentar respetuosamente desde edades tempranas puede ayudar a prevenir actitudes discriminatorias.

También es importante enseñar que la libertad tiene una dimensión de responsabilidad: ejercer los propios derechos no debe convertirse en una justificación para negar los derechos fundamentales de otras personas.

La libertad de creer

 y la libertad de no creer

Un aspecto que merece especial atención es que la libertad de religión o de creencias protege tanto a quienes tienen una religión como a quienes no la tienen.

Una sociedad verdaderamente libre debe permitir ambas posibilidades.

Una persona puede encontrar sentido en una tradición religiosa; otra puede adherir a una concepción espiritual diferente; otra puede cambiar de religión a lo largo de su vida; y otra puede no identificarse con ninguna creencia religiosa.

Todas forman parte del pluralismo protegido por los derechos humanos.

Por eso, defender la libertad religiosa no significa defender una religión concreta. Significa defender la libertad de conciencia y la dignidad de todas las personas.

 

Los derechos como

una red de protección

Podemos imaginar estos derechos como una red.

La libertad de religión o de creencias constituye uno de sus elementos fundamentales. La libertad de opinión aporta la posibilidad de construir convicciones. La libertad de expresión permite comunicarlas. La reunión pacífica permite encontrarse con otros. La asociación permite organizarse y actuar colectivamente.

Si uno de estos elementos desaparece, la red se debilita.

Por eso, la protección de los derechos humanos requiere una mirada integral. No basta con proteger una libertad mientras se restringen injustificadamente las demás.

La verdadera libertad necesita espacio para pensar, creer, expresarse, reunirse, asociarse y participar.

 

Una condición para la

convivencia democrática

La convivencia democrática no significa ausencia de conflictos o diferencias.

Significa disponer de herramientas pacíficas para gestionarlos.

Las sociedades plurales inevitablemente tendrán desacuerdos sobre religión, filosofía, valores, política, cultura y muchos otros asuntos. El objetivo de los derechos humanos no es eliminar esas diferencias, sino garantizar que puedan ser expresadas y debatidas sin que las personas sean discriminadas o privadas de su dignidad.

En este sentido, la libertad de religión o de creencias, la libertad de opinión y expresión, el derecho de reunión pacífica y la libertad de asociación constituyen herramientas esenciales para una democracia viva.

Permiten que las personas sean no solamente receptoras de derechos, sino también participantes activos en la construcción de la sociedad.

 

Conclusión: proteger la diferencia para proteger la libertad

La defensa de la libertad de religión o de creencias no consiste en conseguir que todos crean lo mismo. Tampoco consiste en evitar que existan debates, desacuerdos o diferencias.

Consiste en garantizar que nadie sea discriminado por aquello que cree, por aquello que decide no creer o por la manera en que forma sus convicciones, dentro del respeto a los derechos de los demás.

La libertad de opinión permite pensar.
La libertad de expresión permite hablar.
La libertad de reunión permite encontrarse.
La libertad de asociación permite organizarse.
La libertad de religión o de creencias permite construir y vivir las propias convicciones.

Juntas, estas libertades forman una estructura indispensable para combatir la intolerancia y la discriminación.

En definitiva, defender la libertad religiosa no significa defender solamente la libertad de las religiones: significa defender la libertad de conciencia y la dignidad humana.

Y una sociedad que protege esa libertad no exige que sus ciudadanos sean iguales en sus creencias. Les garantiza algo mucho más importante: el derecho a ser diferentes y, al mismo tiempo, iguales en dignidad y derechos.

 

Participantes en el evento especial "Armonía interconfesional: implementando una agenda del cambio hacia los Objetivos de Desarrollo Sostenible", coorganizado por la Alianza de Civilizaciones de la ONU (UNAOC) y la ONG Comité de Religiosos, 2016. - Foto:ONU/Manuel Elias.

 


Cómo se conmemora

  • La fecha se marca cada año con declaraciones, comunicados y eventos de la ONU, oficinas de derechos humanos (como ACNUDH), embajadas y organizaciones de la sociedad civil.
  • Se utilizan para recordar casos concretos de persecución y violencia, y para exigir acciones de protección, prevención y justicia.

 

 FUENTES

https://www.un.org/es/observances/religious-based-violence-victims-day/

 

 

 


22 DE AGOSTO DÍA INTERNACIONAL DEL FOLCLORE

 

 


El 22 de agosto se celebra el Día Mundial del Folclore, para homenajear aquellas expresiones artísticas y autóctonas que reflejan las tradiciones, costumbres y rasgos culturales de diversas regiones en varias partes del mundo, enalteciendo la identidad nacional.

Igualmente se rinde homenaje a todos los estudiosos, investigadores y difusores del folclore y tradiciones culturales de los pueblos.

ANTECEDENTES



El 22 de agosto de 1846, el escritor inglés William John Thoms creó la palabra "folklore" que utilizó por primera vez este término. Thooms escribía artículos para una columna semanal titulada "Folk-Lore" en la revista británica The Athenaeum para referirse a la antiguas tradiciones o costumbres de los pueblos.

El término está formado por dos palabras: "folk" que significa "pueblo" y "lore", que se traduce como "saber", es decir "saber del pueblo".

Este hecho originó que se tomara esa fecha para que se conmemore anualmente de Día del folklore.

 

¿Qué es el Folclore?

El folclore, folclor o folklore se define como una expresión cultural que abarca las tradiciones, creencias, expresiones, leyendas y costumbres populares que son comunes de una cultura, subcultura o grupo social.

Manifiesta el sentido de pertenencia, arraigo y acervo cultural de cada nación mediante aspectos tales como su música, bailes, celebraciones y muestras artesanales, formando parte del patrimonio material e inmaterial de los pueblos.

 

CRITERIOS

 

Se han determinado diversos criterios de referencia acerca del folklore, dado que no todas las manifestaciones populares pueden ser consideradas como folklor:

1- Representa la identidad única e irrepetible de un pueblo o nación.

- De carácter anónimo, puesto que no se establece algún creador de la tradición folclórica.

- Los saberes y tradiciones son transmitidas de generación en generación mediante el arte, la literatura, la música y la escultura.

Basado en expresiones, creencias, supersticiones y vivencias tradicionales, sin argumentos lógicos o científicos.

 

Expresiones del folclore

 

Las principales expresiones del folclore son las siguientes:

 

Material: referida a los objetos físicos que identifican a una cultura, tales como artesanías, obras de arte, arquitectura.

Esta lista representa solo una pequeña muestra de los objetos y habilidades que se incluyen en los estudios de cultura material.

 

Libros de autógrafos -                     Bordado                    

Arte folclórico                                 Trabajo de la madera

Indumentaria tradicional                  Medicina popular

Recetas de cocina                          Hábitos alimenticios

Artesanía                                       Juguetes hechos a mano

Pacas de heno                               Signos hex(signos de magia)

Artesanía del hierro                        Alfarería

Acolchado                                      Esculpido de piedra

Tipis (viviendas)                              Vallas tradicionales

Arquitectura popular                       Veletas

Trabajo en vidrio                     

 

Verbal: relacionada con los dichos, expresiones, fábulas, historias narradas y canciones transmitidas generacionalmente.

Cuentos y Leyendas

Cuentos de Hadas (Europa):

“Cenicienta”,                     “Blancanieves”

“Hansel y Gretel”

Leyendas del Rey Arturo (Reino Unido)

los Caballeros de la Mesa Redonda             Santo Grial  

La espada Excalibur.

Mitos de los Dioses Nórdicos (Escandinavia):

Mito  del dios Odín, ,

Mito  del dios, Thor

Mito  del dios Loki,

Proverbios y Refranes

Proverbios Chinos:

“Un viaje de mil millas comienza con un solo paso”

 Refranes Españoles:

“Más vale tarde que nunca”

 “Camarón que se duerme se lo lleva la corriente”

 Proverbios Africanos:

 “Si quieres ir rápido, ve solo; si quieres llegar lejos, ve acompañado”

Canciones y Cantes

 

Música Folklórica Celta (Europa):

Las baladas y canciones

 

Folk de los Apalaches (Estados Unidos):

Canciones tradicionales de los Apalaches

 

Cantos Yoruba (África):

cantos y oraciones a los orishas (dioses)

 

Chistes y Anecdotarios

 

Chistes Judíos (Europa y América):

humor característico de la comunidad judía, sobre la vida en los shtetls y las costumbres tradicionales.

 

Cuentos Populares de Risa (América Latina):

 “El Coyote” y “El Correcaminos”

 “El Chavo del Ocho

 

. Rituales y Cuentos de Héroes

Mitos de los Aborígenes Australianos:

Los "Dreamtime" (creación del mundo y sus criaturas)

"Tiempo del Sueño"

 Leyendas de los Pueblos Indígenas de América del Norte:

Cuentos Coyote o Raven (creación del mundo)

 

Epopeyas y Poesía Oral

 

La Epopeya de Gilgamesh (Mesopotamia)

El Mahabharata y el Ramayana (India):

 

Costumbres: estipulado por hábitos de vestimenta, culinarios, actividades de ocio y arte popular.

Amish                                             Construcción de granero

Cumpleaños                                   Cakewalk (danza)

Cuna de gato (juego con hilo)         Navidad

Cruzar los dedos                            Danza folclórica

Representación folclórica                Medicina tradicional

Higa (cuerno con la mano)              Halloween

Hoodening (fiesta caballo)               Gestos

Día de la Marmota                          Criollos de Luisiana

Mimo                                              Nativos hawaianos

Güija                                              Powwows ( fiesta indígena)

Bromas                                          Fiesta de San Juan

Shakers (culto religioso)                  Símbolos

Día de Acción de Gracias               Pulgar hacia abajo

Dulce o truco                                  Caza de ballenas

Yo-yos

Cada país celebra este día mundial de diversas maneras, aunque la esencia es la misma: enaltecer y preservar las tradiciones y costumbres de cada pueblo y nación.

  

EL FOLKLORE EN URUGUAY

 

En Uruguay, las expresiones materiales se refieren a los elementos tangibles que forman parte del patrimonio cultural del país. Este patrimonio se clasifica en dos categorías principales: patrimonio material e inmaterial.

 

Patrimonio FOLCLORICO Material

Las expresiones folclóricas materiales en Uruguay abarcan una variedad de elementos que reflejan la rica cultura y tradiciones del país. Estas expresiones incluyen objetos, prácticas y manifestaciones que son parte del patrimonio cultural uruguayo. A continuación se detallan algunos de los principales materiales folclóricos:

1. Instrumentos Musicales




Tamboriles: Utilizados en el candombe, un género musical de raíces africanas que es parte esencial del folclore uruguayo.



Guitarras y otros instrumentos de cuerda: Comunes en la música folclórica y en la payada, donde los músicos improvisan versos.

2. Vestimenta Tradicional





Trajes de Candombe: Incluyen vestimentas coloridas y elaboradas que se utilizan durante las celebraciones de candombe y el Carnaval.



Ropa de Murga: Los grupos de murga suelen usar disfraces llamativos y creativos durante las presentaciones.

3. Arte y Artesanías



Cerámica y artesanías: Objetos decorativos y utilitarios que reflejan técnicas tradicionales y diseños locales, a menudo inspirados en la naturaleza y la cultura uruguaya.

Candombe, c.1925. Pedro Figari



Joaquín Torres García.


Juan Manuel Blanes

Pinturas y esculturas: Obras de artistas que representan escenas de la vida cotidiana y tradiciones uruguayas, como las de Joaquín Torres García.

4. Gastronomía



Parrilla: La parrilla es un elemento central de la cultura culinaria uruguaya, donde se preparan diferentes tipos de carne asada, un símbolo de la tradición gastronómica del país.



Mate: Aunque es una bebida, el mate y su recipiente (el "mate") son elementos materiales que simbolizan la socialización y la cultura uruguaya.

5. Celebraciones y Festividades




Carnaval: Las carrozas, decoraciones y elementos utilizados en los desfiles y espectáculos son parte del patrimonio material. El Carnaval uruguayo es conocido por su duración y su riqueza cultural.



Fiestas Tradicionales: Elementos utilizados en festividades locales, como la Fiesta de la Patria Gaucha, donde se celebran tradiciones gauchescas.

6. Arquitectura



Edificios Históricos: La Ciudad Vieja de Montevideo y otros sitios arquitectónicos que reflejan la historia y la cultura del país, como el Mercado del Puerto.

Conclusión

Las expresiones folclóricas materiales en Uruguay son diversas y reflejan la identidad cultural del país. Desde la música y la danza hasta la gastronomía y la artesanía, estos elementos son fundamentales para comprender la rica herencia cultural uruguaya y su evolución a lo largo del tiempo. La protección y promoción de estos materiales son esenciales para mantener viva la tradición y la cultura del país.


PATRIMONIO FOLCLÓRICOS VERBALES


Las expresiones folclóricas verbales en Uruguay son una parte fundamental de su patrimonio cultural inmaterial. Estas expresiones se transmiten oralmente de generación en generación y reflejan la identidad y la historia del país. Algunas de las principales manifestaciones verbales folclóricas uruguayas incluyen:


Candombe



El candombe es una forma de música y danza que tiene raíces africanas. Se caracteriza por su ritmo sincopado y el uso de tambores. Las letras de las canciones de candombe a menudo incluyen expresiones y modismos típicos del español uruguayo.

Payada



La payada es un arte de improvisación poética que se realiza en el contexto de la música folclórica. Los payadores compiten entre sí, improvisando versos sobre un tema dado. El lenguaje utilizado en las payadas incluye metáforas, refranes y expresiones características del habla popular uruguaya.

Murga



La murga es un tipo de teatro musical que se presenta especialmente durante el Carnaval. Las letras de las canciones de murga hacen uso extensivo del humor, la sátira y el lenguaje coloquial para criticar la sociedad y la política. El argot de la murga se ha convertido en parte del vocabulario popular uruguayo.

Refranes y Dichos

Uruguay tiene una rica tradición de refranes y dichos populares que se utilizan en el habla cotidiana. Estos proverbios condensan la sabiduría y la experiencia del pueblo uruguayo en forma de frases memorables. Algunos ejemplos son:

"Más vale pájaro en mano que cien volando"

"Perro que ladra no muerde"

"Ojos que no ven, corazón que no siente"

Cuentos y Leyendas

Las narraciones folclóricas, como cuentos y leyendas, también forman parte del patrimonio verbal uruguayo. Estas historias, que a menudo se remontan a los orígenes del país, se transmiten oralmente y utilizan un lenguaje colorido y expresivo para captar la imaginación del público.

En resumen, las expresiones folclóricas verbales en Uruguay, que incluyen géneros como el candombe, la payada, la murga, los refranes y los cuentos, son un reflejo vivo de la cultura y la identidad nacional. Estas manifestaciones verbales, que evolucionan con el tiempo, siguen siendo una parte vital de la experiencia cotidiana de los uruguayos.

 

PATRIMONIO DE COSTUMBRES FOLCLÓRICAS  

 

Las costumbres folclóricas en Uruguay son una parte integral de su identidad cultural, reflejando la historia, la diversidad y las tradiciones del país. A continuación se presentan algunas de las principales costumbres folclóricas que caracterizan a Uruguay:

 El Mate

El mate es una bebida tradicional hecha con hojas de yerba mate. Es una costumbre diaria en la vida uruguaya, donde amigos y familiares se reúnen para compartir esta infusión. La forma de cebar (preparar) el mate y el ritual de pasarlo de mano en mano son elementos importantes de la socialización en el país.

El Asado

El asado es más que una comida; es un evento social. Consiste en la parrilla de diferentes tipos de carne, generalmente de res, cordero y cerdo, cocinadas al aire libre. Esta práctica es un símbolo de la cultura gauchesca y se disfruta en reuniones familiares y con amigos.

Candombe

El candombe es una expresión musical y de danza de origen africano que se celebra especialmente en Montevideo. Se caracteriza por el uso de tambores y se asocia con el Carnaval. Las comparsas de candombe, que incluyen bailarines y músicos, son una parte vibrante de las festividades.

 Carnaval

El Carnaval uruguayo es uno de los más largos del mundo, con desfiles y espectáculos que se extienden durante varios días. Incluye murgas, comparsas y otros grupos que presentan obras de teatro musical y sátira social, reflejando la cultura y las preocupaciones del pueblo uruguayo.

Tango

Aunque el tango es compartido con Argentina, tiene una fuerte presencia en Uruguay. Montevideo es considerada una de las cunas del tango, y muchas milongas (bailes de tango) se celebran en la ciudad. La música y la danza del tango son fundamentales en la vida cultural uruguaya.

 Fiestas Criollas

Estas festividades celebran las tradiciones gauchescas y suelen incluir música, danzas, comidas típicas y competencias de destreza. Son una forma de mantener vivas las tradiciones rurales y la identidad cultural del país.

Gastronomía

La gastronomía uruguaya es rica y variada, con platos típicos como el "puchero" (un guiso de carne y verduras) y el "dulce de leche", que es un postre muy apreciado. La comida es un aspecto central de las reuniones familiares y sociales.

Conclusión

Las costumbres folclóricas en Uruguay son una mezcla de tradiciones indígenas, africanas y europeas, que se han fusionado para crear una rica herencia cultural. Desde el mate y el asado hasta el candombe y el tango, estas prácticas son vitales para la identidad uruguaya y continúan siendo celebradas y transmitidas a las nuevas generaciones.

FUENTES

https://uruguayeduca.anep.edu.uy/efemerides/6887

https://es.wikipedia.org/wiki/Folclore