Blog de Arinda

OBJETIVO :En este Blog vas a encontrar mis producciones en pintura y escultura. Además, material recopilado a través de mi trabajo como maestra, directora e inspectora, que puede ser de interés para docentes y estudiantes magisteriales .

sábado, 31 de marzo de 2012

EL 30 DE MARZO DE 1900 NACÍA MARÍA MOLINER


 LA DAMA QUE ESCRIBIÓ UN DICCIONARIO


María Juana Moliner Ruiz  nació en Paniza, Zaragoza, España, el 30 de marzo de 1900.
Fue una bibliotecónoma, filóloga y lexicógrafa española.
Su padre fue Enrique Moliner, era médico rural como lo había sido su padre y su madre Matilde Ruiz, pertenecía a un ambiente familiar acomodado. 

María con uno de sus hermanos


María y su hermana 1910

 En 1902 la familia se traslada  a un pueblo de Soria y casi inmediatamente a Madrid.
Cuando ella entraba en la adolescencia, su padre se marchó a Argentina y no volvió jamás. María Moliner, su madre y sus hermanos Matilde y Enrique vivieron en condiciones de extremas pobreza.
María con su madre y hermanos- 1914

Los tres hijos del matrimonio, llamados Enrique, María y Matilde, cursaron estudios superiores.
La joven María, apasionada por el latín y espléndida lectora, empezó a dar clases, y asumió la tarea de sacar a los suyos adelante

 
 Carné estudiantil de María- 1918

Los hermanos Moliner estudiaron en la Institución Libre de Enseñanza, donde Don Américo Castro suscitó el interés por la expresión lingüística y por la gramática en María. 
Los primeros exámenes del bachillerato los hizo como alumna libre en el Instituto General y Técnico Cardenal Cisneros de Madrid.

Instituto General y Técnico Cardenal Cisneros de Madrid.

En julio de 1915 pasa al Instituto General y Técnico de Zaragoza, del que fue alumna oficial a partir de 1917 y donde concluyó el bachillerato en 1918. 
En Zaragoza, se formó y trabajó como filóloga y lexicógrafa en el Estudio de Filología de Aragón, dirigido por Juan Moneva, desde 1917 hasta 1921, donde colaboró en la realización del Diccionario aragonés de dicha institución.

Posteriormente  cursó la Licenciatura de Filosofía y Letras en la Universidad de Zaragoza que culminó con sobresaliente y Premio Extraordinario, ingresando en 1922, por oposición, en el Cuerpo Facultativo de Archiveros, Bibliotecarios y Arqueólogos, con destino el Archivo de Simancas, donde permaneció poco tiempo para pasar al Archivo de la Delegación de Hacienda de Murcia.
 
María y su esposo Fernando Ramón y Ferrando el día de la boda -1925

En esta ciudad conoció al catedrático de física Fernando Ramón y Ferrando, con quien se caso en Sagunto el 5 de agosto de 1925.
Tuvieron cuatro hijos: Enrique,  Fernando, Carmen y Pedro. 

María con sus hijos- 1944

A principio de los años treinta la familia se traslada a Valencia. María trabaja en el Archivo de la Delegación de Hacienda de esa ciudad, y Fernando en la Facultad de Ciencias. 
Esta etapa es la de mayor plenitud de María Moliner, ya que según ella confesó participa con fe y esperanza en las empresas culturales que nacen con el espíritu de la II República.
María colaboró en la Escuela Cossío, inspirada claramente en la Institución Libre de Enseñanza, enseñando en ella Literatura y Gramática, y formó parte como vocal de su Consejo Director  y como secretaria  de la Asociación de Amigos para su apoyo. 


También prestó su colaboración entusiasta a las Misiones Pedagógicas de la República, cuidando especialmente de la organización de las bibliotecas rurales. 
De hecho, escribió unas Instrucciones para el servicio de pequeñas bibliotecas (que se publicaron sin nombre de autor en Valencia en 1937), que fueron apreciadas tanto en España como en el extranjero, y cuya presentación preliminar —«A los bibliotecarios rurales»— constituye una pieza conmovedora y un testimonio fehaciente de la fe de la autora en la cultura como vehículo para la regeneración de la sociedad.


Ocupó puestos importantes de responsabilidad en el terreno de la organización de las bibliotecas populares. En 1935, en el II Congreso Internacional de Bibliotecas y Bibliografía, inaugurado por Ortega y Gasset,  ella había presentado una comunicación con el título «Bibliotecas rurales y redes de bibliotecas en España». En septiembre de 1936 fue llamada por el rector de la Universidad de Valencia, el Dr. Puche, para dirigir la Biblioteca universitaria, pero a finales de 1937, en plena guerra civil, tuvo que de abandonar el puesto para entregarse a la dirección de la Oficina de Adquisición y Cambio Internacional de Publicaciones y para trabajar como vocal de la Sección de Bibliotecas del Consejo Central de Archivos, Bibliotecas y Tesoro Artístico. 
La lucidez y capacidad organizativa de María Moliner quedaron plasmadas en las directrices que redacta como Proyecto de Plan de Bibliotecas del Estado, las cuales se publicaron a principios de 1939. Pilar Faus (La lectura pública en España y el Plan de Bibliotecas de María Moliner, Madrid, Anabad, 1990.) considera dicho proyecto «el mejor plan bibliotecario de España».

Al término de la guerra civil, María y su marido, así como los amigos que les rodeaban, sufren represalias políticas. Algunos de ellos se exilian. El marido de María es suspendido de empleo y sueldo, trasladado a Murcia y rehabilitado en Salamanca a partir de 1946,  donde permaneció hasta su jubilación en 1962. 

1963- María con sus nietos
Por su parte, María es depurada y sufre la pérdida de 18 puestos en el escalafón del Cuerpo Facultativo de Archiveros y Bibliotecarios, que recuperará en 1958. 
En 1946 pasará a dirigir la biblioteca de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Industriales de Madrid hasta su jubilación en 1970.

María, separada físicamente de su marido una buena parte de la semana, encontró el tiempo para dedicarse a su interés intelectual más profundo: la pasión por las palabras. Será entonces, hacia 1950, cuando comienza la elaboración del Diccionario de uso del español. 















 Texto manuscrito por María Moliner
Transcripción: La idea al empezar el trabajo era hacer un pequeño diccionario del tipo del "Learner's Dictionary", por ejemplo, que podría estar realizado en uno o dos años; pero la materia fue creciendo y creciendo en mis manos y los dos años se estiraron hasta quince: empecé joven y con hijos poco más que niños y lo acabé cargada de nietos.
Nací en Paniza, provincia de Zaragoza, donde mi padre estaba como médico, y muy aragonesa por los cuatro costados.



Por entonces, su hijo Fernando le trajo de París un libro que llamó profundamente su atención: el Learner’s Dictionary. María Moliner solía levantarse muy temprano, hacia las cinco de la mañana, trabajaba un poco, regaba los tiestos y se iba a su puesto; dormía la siesta un poco y continuaba anotando fichas, buscando palabras, leyendo periódicos, tomando notas de lo que oía en la calle.

El diccionario de María Moliner era muy superior al de la Real Academia Española: era un diccionario de definiciones, mucho más precisas y ricas; de sinónimos; de expresiones y frases hechas; de familias de palabras. Además, anticipó la ordenación de la Ll en la L, y de Ch en la C; y agregó una gramática y una sintaxis con numerosos ejemplos.

1953- En la Pobla

Fue publicado por  la Editorial Gredos entre los años 1966 y 1967 en dos volúmenes. Esta obra conoció, en esa primera edición, veinte reimpresiones, ha sido editada en CD-ROM en el año 1995 y  reeditada en una segunda edición, revisada y aumentada en 1998. La tercera y última revisión fue editada en septiembre del 2007 y consta de dos tomos.

Miguel Delibes

El libro tuvo un éxito inmediato y hoy es una obra imprescindible, de referencia. Miguel Delibes dijo de ella: “Es una obra que justifica una vida”. 
El diccionario de María es la obra de una vida, una culminación, y en cierto modo de vivir hacia adentro porque ella, en el fondo, era una perdedora y una silenciada: había perdido el sueño de la II República, había sido maltratada por el régimen de Franco, llegó a perder 18 puestos en su escalafón laboral, y percibió un vacío casi indescriptible que llevó a emprender una tarea titánica.

Fue propuesta para entrar en la Academia de la Lengua por Rafael Lapesa y Pedro Laín Entralgo. De haber sido aceptado hubiera sido la primera mujer académica. Pero no lo fue. En relación con este hecho María decía: “Sí, mi biografía es muy escueta en cuanto a que mi único mérito es mi diccionario. Es decir, yo no tengo ninguna obra que se pueda añadir a esa para hacer una larga lista que contribuya a acreditar mi entrada en la Academia. (…) Mi obra es limpiamente el diccionario. Desde luego es una cosa indicada que un filósofo entre en la Academia y yo ya me echo fuera, pero si ese diccionario lo hubiera escrito un hombre, diría: ‘¡Pero y ese hombre, cómo no está en la Academia!”.



Los últimos años de la vida de María estuvieron marcados por el cuidado de su marido, jubilado en 1962, enfermo y ciego ya para 1968, y por el deseo de pulir y ampliar con tranquilidad su famoso Diccionario de uso del español (publicado en dos grandes volúmenes en 1966-1967, vid. infra). 



Sin embargo, en el verano de 1973 surgieron repentinamente los primeros síntomas de una arterioesclerosis cerebral, enfermedad que la iría retirando de toda actividad intelectual.
Su marido fallece el 4 de septiembre de 1974, lo que termina con sus ganas de vivir. 
Pasó los siguientes seis años, hasta su propio fallecimiento en 1981, en su casa de Madrid, retirada del mundo y en medio del cariño y cuidados de su familia (su hermana Matilde, dos de sus hijos y numerosos nietos).


1937- INSTRUCTIVO PARA LOS BIBLIOTECARIOS DE BIBLIOTECAS RURALES ESCRITO POR MARIA MOLINER
 A los bibliotecarios rurales:
Estas Instrucciones van especialmente dirigidas a ayudar en su tarea a los bibliotecarios provistos de poca experiencia y que tienen a su cargo bibliotecas pequeñas y recientes. Porque, si el éxito de una biblioteca depende en grandísima parte del bibliotecario, esto es tanto más verdad cuanto más corta es la historia o tradición de ese establecimiento. En una biblioteca de larga historia, el público ya experimentado, lejos de necesitar estímulos para leer, tiene sus exigencias, y el bibliotecario puede limitarse a satisfacerlas cumpliendo su obligación de una manera casi automática. Pero el encargado de una biblioteca que comienza a vivir ha de hacer una labor mucho más personal, poniendo su alma en ella. No será esto posible sin entusiasmo, y el entusiasmo no nace sino de la fe. El bibliotecario, para poner entusiasmo en su tarea, necesita creer en estas dos cosas: en la capacidad de mejoramiento espiritual de la gente a quien va a servir, y en la eficacia de su propia misión para contribuir a este mejoramiento.
No será buen bibliotecario el individuo que recibe invariablemente al forastero con palabras que tenemos grabadas en el cerebro, a fuerza de oírlas, los que con una misión cultural hemos visitado pueblos españoles: «Mire usted: en este pueblo son muy cerriles: usted hábleles de ir al baile, al fútbol o al cine, pero… ¡A la biblioteca…!».
No, amigos bibliotecarios, no. En vuestro pueblo la gente no es más cerril que en otros pueblos de España ni que en otros pueblos del mundo. Probad a hablarles de cultura y veréis cómo sus ojos se abren y sus cabezas se mueven en un gesto de asentimiento, y cómo invariablemente responden: ¡Eso, eso es lo que nos hace falta: cultura! Ellos presienten, en efecto, que es cultura lo que necesitan, que sin ella no hay posibilidad de liberación efectiva, que sólo ella ha de dotarles de impulso suficiente para incorporarse a la marcha fatal del progreso humano sin riesgo de ser revolcados: sienten también que la cultura que a ellos les está negada es un privilegio más que confiere a ciertas gentes sin ninguna superioridad intrínseca sobre ellos, a veces con un valor moral nulo, una superioridad efectiva en estimación de la sociedad, en posición económica, etcétera. Y se revuelven contra esto que vagamente comprenden pidiendo, cultura, cultura… Pero, claro, si se les pregunta qué es concretamente lo que quieren decir con eso, no saben explicarlo. Y no saben tampoco que el camino de la cultura es áspero, sobre todo cuando para emprenderlo hay que romper con una tradición de abandono conservada por generaciones y generaciones.
Tú, bibliotecario, sí debes saberlo, y debes comprenderles y disculparles y ayudarles. No es extraño que una biblioteca recibida con gran entusiasmo quede al poco tiempo abandonada si se la confía a su propia suerte: no es extraño que el libro cogido con propósito de leerlo se caiga al poco rato de las manos y el lector lo abandone para ir a distraerse con la película a cuya trama su inteligencia se abandona sin esfuerzo. Todo esto ocurre; pero no ocurre sólo en tu pueblo, ni lo hacen sólo tus convecinos; ocurre en todas partes, y ahí radica precisamente tu misión: en conocer los recursos de tu biblioteca y las cualidades de tus lectores de modo que aciertes a poner en sus manos el libro cuya lectura les absorba hasta el punto de hacerles olvidarse de acudir a otra distracción.
La segunda cosa que necesita creer el bibliotecario es en la eficacia de su propia misión. Para valorarla, pensad tan sólo en lo que sería nuestra España si en todas las ciudades, en todos los pueblos, en las aldeas más humildes, hombres y mujeres dedicasen los ratos no ocupados por sus tareas vitales a leer, a asomarse al mundo material y al mundo inmenso del espíritu por esas ventanas maravillosas que son los libros. ¡Tantas son las consecuencias que se adivinan si una tal situación llegase a ser realidad, que no es posible ni empezar a enunciarlas…!
Pues bien: esta es la tarea que se ha impuesto y que está llevando a cabo el Ministerio de Instrucción Pública por medio de su Sección de Bibliotecas y en la que vosotros tenéis una parte esencialísima que realizar.
  (*) Prólogo de Instrucciones para el servicio de pequeñas bibliotecas, publicadas en Valencia en 1937, y que redactó María Moliner. Transcrito a partir de la edición de Educación y Biblioteca, Nº 86, p. 18, en el homenaje a María Moliner, 1998



 Esto escribió  GABRIEL GARCIA MARQUEZ de MARÍA MOLINER

La mujer que escribió un diccionario
EL PAÍS  -  Opinión - 10-02-1981 

Hace tres semanas, de paso por Madrid, quise visitar a María Moliner. Encontrarla no fue tan fácil como yo suponía: algunas personas que debían saberlo ignoraban quién era, y no faltó quien la confundiera con una célebre estrella de cine. Por fin logré un contacto con su hijo menor, que es ingeniero industrial en Barcelona, y él me hizo saber que no era posible visitar a su madre por sus quebrantos de salud. Pensé que era una crisis momentánea y que tal vez pudiera verla en un viaje futuro a Madrid. Pero la semana pasada, cuando ya me encontraba en Bogotá, me llamaron por teléfono para darme la mala noticia de que María Moliner había muerto. Yo me sentí como si hubiera perdido a alguien que sin saberlo había trabajado para mí durante muchos años.María Moliner -para decirlo del modo más corto- hizo una proeza con muy pocos precedentes: escribió sola, en su casa, con su propia mano, el diccionario más completo, más útil, más acucioso y más divertido de la lengua castellana. Se llama Diccionario de uso del español, tiene dos tomos de casi 3.000 páginas en total, que pesan tres kilos, y viene a ser, en consecuencia, más de dos veces más largo que el de la Real Academia de la Lengua, y -a mi juicio- más de dos veces mejor. María Moliner lo escribió en las horas que le dejaba libre su empleo de bibliotecaria, y el que ella consideraba su verdadero oficio: remendar calcetines. Uno de sus hijos, a quien le preguntaron hace poco cuántos hermanos tenía, contestó: «Dos varones, una hembra y el diccionario». Hay que saber cómo fue escrita la obra para entender cuánta verdad implica esa respuesta.
María Moliner nació en Paniza, un pueblo de Aragón, en 1900. O, como ella decía con mucha propiedad: « En el año cero". De modo que al morir había cumplido los ochenta años. Estudió Filosofía y Letras en Zaragoza y obtuvo, mediante concurso, su ingreso al Cuerpo de Archiveros y Bibliotecarios de España. Se casó con don Fernando Ramón y Ferrando, un prestigioso profesor universitario que enseñaba en Salamanca una ciencia rara: base física de la mente humana. María Moliner crió a sus hijos como toda una madre española, con mano firme y dándoles de comer demasiado, aun en los duros años de la guerra civil, en que no habla mucho que comer. El mayor se hizo médico investigador, el segundo se hizo arquitecto y la hija se hizo maestra. Sólo cuando el menor empezó la carrera de ingeniero industrial, María Moliner sintió que le sobraba demasiado tiempo después de sus cinco horas de bibliotecaria, y decidió ocuparlo escribiendo un diccionario. La idea le vino del Learner's Dictionary, con el cual aprendió el inglés. Es un diccionario de uso; es decir, que no sólo dice lo que significan las palabras, sino que indica también cómo se usan, y se incluyen otras con las que pueden reemplazarse. «Es un diccionario para escritores», dijo María Moliner una vez, hablan do del suyo, y lo dijo con mucha razón. En el diccionario de la Real Academia de la Lengua, en cambio, las palabras son admitidas cuando ya están a punto de morir, gastadas por el uso, y sus definiciones rígidas parecen colgadas de un clavo. Fue contra ese criterio de embalsamadores que María Moliner se sentó a escribir su diccionario en 1951. Calculó que lo terminaría en dos años, y cuando llevaba diez todavía andaba por la mitad. «Siempre le faltaban dos años para terminar», me dijo su hijo menor. Al principio le dedicaba dos o tres horas diarias, pero a medida que los hijos se casaban y se iban de la casa le quedaba más tiempo disponible, hasta que llegó a trabajar diez horas al día, además de las cinco de la biblioteca. En 1967 -presionada sobre todo por la Editorial Gredos, que la esperaba desde hacía cinco años- dio el diccionario por terminado. Pero siguió haciendo fichas, y en el momento de morir tenía varios metros de palabras nuevas que esperaba ver incluidas en las futuras ediciones. En realidad, lo que esa mujer de fábula había emprendido era una carrera de velocidad y resistencia contra la vida.
Su hijo Pedro me ha contado cómo trabajaba. Dice que un día se levantó a las cinco de la mañana, dividió una cuartilla en cuatro partes iguales y se puso a escribir fichas de palabras sin más preparativos. Sus únicas herramientas de trabajo eran dos atriles y una máquina de escribir portátil, que sobrevivió a la escritura del diccionario. Primero trabajó en la mesita de centro de la sala. Después, cuando se sintió naufragar entre libros y notas, se sirvió de un tablero apoyado sobre el respaldar de dos sillas. Su marido fingía una impavidez de sabio, pero a veces medía a escondidas las gavillas de fichas con una cinta métrica, y les mandaba noticias a sus hijos. En una ocasión les contó que el diccionario iba ya por la última letra, pero tres meses después les contó, con las ilusiones perdidas, que había vuelto a la primera. Era natural, porque María Moliner tenía un método infinito: pretendía agarrar al vuelo todas las palabras de la vida. «Sobre todo las que encuentro en los periódicos», dijo en una entrevista. «Porque allí viene el idioma vivo, el que se está usando, las palabras que tienen que inventarse al momento por necesidad». Sólo hizo una excepción: las mal llamadas malas palabras, que son muchas y tal vez las más usadas en la España de todos los tiempos. Es el defecto mayor de su diccionario, y María Moliner vivió bastante para comprenderlo, pero no lo suficiente para corregirlo.
Pasó sus últimos años en un apartamento del norte de Madrid, con una terraza grande, donde tenía muchos tiestos de flores, que regaba con tanto amor como si fueran palabras cautivas. Le complacían las noticias de que su diccionario había vendido más de 10.000 copias, en dos ediciones, que cumplía el propósito que ella se había impuesto y que algunos académicos de la lengua lo consultaban en público sin ruborizarse. A veces le llegaba un periodista desperdigado. A uno que Ie preguntó por qué no contestaba las numerosas cartas que recibía le contestó con más frescura que la de sus flores: «Porque soy muy perezosa». En 1972 fue la primera mujer cuya candidatura se presentó en la Academia de la Lengua, pero los muy señores académicos no se atrevieron a romper su venerable tradición machista. Sólo se atrevieron hace dos años, y aceptaron entonces la primera mujer, pero no fue María Moliner. Ella se alegró cuando lo supo, porque le aterrorizaba la idea de pronunciar el discurso de admisión. «¿Qué podía decir yo », dijo entonces, «si en toda mi vida no he hecho más que coser calcetines?».



FUENTES: 
http://es.wikipedia.org
http://cvc.cervantes.es/

http://sololiteratura.com/

viernes, 23 de marzo de 2012

23 DE MARZO DE 1887 - NACÍA UN GRAN PINTOR CUBISTA DEL SIGLO XX

JUAN GRIS

José Victoriano González Pérez, conocido mundialmente por Juan Gris, nació en Madrid el 23 de Marzo de 1887.
Fue un pintor español que desarrolló su actividad principalmente en París siendo una de las figuras más relevantes de la historia del arte español.de los maestros del cubismo.
Su padre era un conocido empresario papelero, D. Gregorio González casado con Isabel Pérez, con quien tuvo catorce hijos. Juan Gris hacia el número trece.
Estudió en buenos colegios hasta que su afición y facilidad por el dibujo hicieron que tomara clases en la  Escuelas de Arte y Oficios de su ciudad natal . 

José Moreno Carbonero. 

Desde el año  1904 a 1906 estudió en el atelier del pintor de paisajes José Moreno Carbonero. 


Trabajó desde muy joven como ilustrador para diversas publicaciones como Blanco y Negro y Madrid Cómico, aunque ganaba poco dinero.


París 1906

Bateau-Lavoir, el estudio de Picasso . Juan Gris y otros en Montmartre
El estilo académico y rígido de las academias donde estudiaba  hizo que José renunciase a seguir los cauces de la pintura tradicional.
Después de la muerte de su padre, en 1906, para evitar la milicia y conocer la vida artística de París Juan Gris viajo a Francia. Él soñaba con realizar una brillante carrera artística. Se instaló en un hostal sin baño en el Bateau-Lavoir de Montmartre, durante alrededor de diez años, junto a otros artistas como Picasso. 

 Ilustración de Juan Gris -1906

Dibujo de Juan Gris 1909
En los primeros años se ganó la vida dibujando para las revistas L'assiette au Beurre y Charivari. 
Durante los ocho años en los que se dedicó a dibujar para las principales cabeceras españolas y francesas, Gris realizó unas 800 ilustraciones, dibujos, caricaturas y viñetas de las que tan sólo quedan un centenar de originales.
Las ilustraciones, realizadas en tinta china, carboncillo y lápiz, van acompañadas de comentarios y diálogos a pie de página que Gris escribió de su puño y letra, y que en algunos casos no llegaron a publicarse por su "incorrección política". Son dibujos fustigadores, mordaces, críticos con la vida social, los políticos, los funcionarios, el mundo económico y financiero.
A través de las ilustraciones también se puede seguir temas de actualidad de aquella época, como el robo de La Gioconda en el Museo del Louvre, además de ser un compendio costumbrista, una oportunidad de acercarse a los trajes, los bailes y las aficiones sociales.
Se trata de una producción aún alejada del primer lenguaje cubista que emprendería más tarde junto con Picasso y Braque, pero, según los expertos, ya destilan rasgos que prefiguran el alumbramiento del nuevo estilo a partir de un trazo enérgico y sintético y, sobre todo, de esas manos enormes y deformadas con las que dota a los personajes de las viñetas y que caracterizarían su obra posterior. "Los dibujos ya preconizan la descomposición del cuerpo humano propia del cubismo", según afirma Ferré.

 Después de unos años con problemas económicos y sentimentales -nació su hijo Jorge educado en España por su hermana.
En 1910 Juan Gris empezó a dedicarse en exclusiva a la pintura. Las influencias de Cezanne, Picasso y Braque hicieron nacer en el el estilo cubista que le haría famoso en el mundo entero.
Daniel-Henry Kahnweiler, alemán nacionalizado francés en 1937, fue su marchante de arte y promotor del movimiento cubista en los años 1910 y 1920.
Gris tenía mucha complicidad y solía desahogarse de sus problemas más personales con Kahnweiler, con quien tuvo que cortar la correspondencia en plena Guerra Mundial porque era alemán. Para él fue trágico, casi como perder a un padre, además de un importante apoyo económico
La escritora Gertrude Stein, quien le ofreció dinero a cambio de algunas obras soluciona temporalmente sus problemas.
Reanudó su acuerdo con Kahnweiler, cuando este regresó y logró abrir la Galería de París.   
En 1915 Juan Gris pasó el verano con Picasso en Céret, Francia, durante la cual empezó a desarrollar la técnica de papel pegado (formas de papel recortado). 
Comenzó con cuadros de tonos grises que cambio, a mediados de la década  de 1915,  por composiciones coloristas con collages que otorgaban a sus obras una originalidad dentro del cubismo. Ya había conocido a Jossette, su compañera de por vida. 

 "Violín y vaso"- Juan Gris

"El torero"- Juan Gris

 "Guitarra sobre una silla" -Juan Gris

"Las tres cartas" -Juan Gris

En esta época pintó sus cuadros más coloristas, "Violín y vaso", "El torero", "Guitarra sobre una silla", "Las tres cartas"... 

 
Juan y Josette Gris con Vicente Huidobro, Jacques Lipschitz, y sus familiares. Beaulieu, 1918.

Presentó su primera exposición individual en 1919 en París.
Comenzó a ser conocido en los ambientes artísticos, pero problemas legales le impidieren viajar y salir de Francia para realizar exposiciones fuera del país galo. 
De arriba a abajo Juan Gris, Roland Tual, Michel Leiris y André Masson. Nemours, 1924.

Entre 1922 y 1924 realizó la escenografía para dos ballets de Sergei Diaghilev, Les tentations de la Bergére (las tentaciones de la Pastora) y La Colombe (La paloma), al tiempo que continuaba pintando .

  Boulogne-sur-Seine (hoy)

 A partir de los años 20, Juan Gris entró en una complicada espiral de vida marcada por su delicada salud, que le tuvo durante sus últimos siete años padeciendo los síntomas de algo parecido a la tuberculosis. En su correspondencia en ese tiempo aprovechó para trasladar a sus amigos su preocupación más sincera por el cansancio que sufría, su convencimiento de que debía salir cuanto antes de París en busca de una ciudad con mejor clima y el miedo ante lo que le estaba por venir.
Los numerosos contratos y trabajos elevaron su situación artística y económica y en 1922 mudó su estudio del "Bateau Lavoir" a Boulogne-sur-Seine. El motivo fue su delicada salud, aquejado de fuertes ataque de asma, los médicos le aconsejaron un clima más cálido y soleado.

  "La Mujer del cesto"

  "El libro rojo"


"El mantel Azul"

 Realmente hasta 1924 Juan Gris no entró dentro del núcleo de los grandes artistas. Pero en ese año sus pinturas empezaron a cotizarse como grandes obras de arte y realizó sus creaciones más conocidas como "La Mujer del cesto", "El libro rojo", "El mantel Azul" o "Mujer en la ventana". 

"La cantante"--J.Gris- 1926, 92 x 65 cm., óleo sobre lienzo

El libro abierto, 1925 de Juan Gris.

Guitarra y frutero, 1926 de Juan Gris


Después de 1925 utiliza principalmente la aguada y acuarela e hizo algunas ilustraciones de libros. Sus teorías pictóricas son reconocidas en numerosos artículos y conferencias.
Durante a década de 1920 su salud empeoró .
Juan Gris fallecía el 11 de Mayo de 1927 en una aguda crisis asmática. Sólo con cuarenta años desaparecía uno de grandes artistas del siglo XX.

ANALISIS DE ALGUNA DE SUS OBRAS

Dijo Juan Gris - "Yo trabajo con los elementos del espíritu, con la imaginación, trato de concretar lo que es abstracto, voy de lo general a lo particular, lo cual quiere decir que parto de una abstracción para llegar a un hecho real. Mi arte es un arte de síntesis, un arte deductivo. Por así decir, según Gris el modelo se crea en el cuadro y se hace objeto: Mi método de trabajo es (...) deductivo. No es el cuadro X el que llega a coincidir con mi tema, sino el tema X el que llega a coincidir con mi cuadro"

Retrato de Jossette Gris
1916. Óleo sobre lienzo, 116x 73 cms. Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. Madrid.
El retrato de Josette es el de su esposa y su musa, la mujer de su vida, a pesar de que la simpatía que derrochaba  el artista y su apostura le prodigó con anterioridad no pocas aventuras y amoríos (fruto de los cuales nacería su hijo Georges en 1909).
Aunque Juan Gris nunca fue un típico artista de la bohemia, de vida desordenada y disoluta, nada más lejos, era un hombre muy reflexivo y de gran capacidad de trabajo, responsable y metódico, y de ahí que cuando Josette entró en su vida, la armonía fue definitiva.

Gris como en otros cuadros de esta época ha optado por una gran planitud, con ello parece renegar de la calidad de objeto de lo representado para que éstos pasen a considerarse pintura.
No se ha detenido en esta consideración ante un tema donde el objeto es lo fundamental: el retrato, ampliando las fronteras de su lenguaje pictórico que se puede emplear en cualquier tema.
En este cuadro hay un nuevo elemento con respecto a las investigaciones de estos años.
 No se preocupa sólo por el volumen - planitud (retratado) y la tridimensionalidad - bidimensionalidad (habitación donde posa el retratado), ahora hay una preocupación evidente por la luz en su calidad de claridad y sombra. La luz le ayuda a construir el cuadro, al convertir el espacio y el niño en zonas claras u oscuras.
Los negros se utilizan para remarca la pierna, la parte detrás y el pecho así como la prominente sombra de la figura, elementos que salen al primer plano.
La trasparencia ue conforma una plano vertical como si de un reflejo de cristal o espejo se tratase, que además equilibra la figura en relación a la habitación que también se ha pintado en un plano inclinado, esta transparencia no crea sensación de profundidad sino que es otra forma de unir planos en la imagen.
La sombra de José se objetualiza al estar nítidamente perfilada y la figura la sombra y la habitación se muestran como si fueran planos.
El colorido a pesar de ser muy frío: grises y negros, se hace cálido al introducir el contrapunto del blanco para partes de la cara, las manos y usar la gama del gris en su vertiente hacia el blanco y no hacia el negro.

 Naturaleza muerta y paisaje- Place Ravignan - 1915

En esta composición Juan Gris experimenta por vez primera en la historia del cubismo las relaciones entre el espacio interior (el bodegón) y el exterior al que se abre la ventana. Esto suponía cambios de concepto en la resolución lumínica y perspectívica. Para ello volvió sobre el método de la superposición de planos diferenciados, pero acentuando la distinción cromática de las partes en relación y optando por dar transparencia a las intersecciones. De ello resulta un efecto de armoniosa suavidad y de integración lúdica en un espacio no unitario que las transiciones dominan. 


La ventana del pintor
1925. Óleo sobre lienzo. 100 x 81 cms. Museo de Arte de Baltimore, Maryland.

En La ventana del pintor Gris recopila algunos de sus motivos favoritos: la paleta del pintor, la guitarra, la pipa, fruta y naipes. Estos símbolos de los sentidos aparecen delante de una ventana abierta.
En este cuadro sigue manteniendo la sencillez de las propuestas de 1915. Una mesa sobre la que hay una serie de objetos. La mesa se convierte en el alféizar de la ventana. Los objetos van apareciendo, metiéndose unos en otros: la mesa en el mantel y la paleta y los naipes, la paleta en el frutero y la guitarra, el frutero y la guitarra en la ventana. Todos los objetos adoptan una disposición ascendente, de ahí el formato en vertical, pero el formato no va a limitar a utilizar esta composición pues tiene bodegones con elementos similares y con formato en horizontal, la única diferencia es que no tiene que hacer que unos objetos se monten en otros, simplemente se meten unos en otros. Cada uno de los objetos se constituye en otro volumen de plano, cada objeto se dispone desde un punto de vista diferente: la guitarra de forma lateral al igual que el frutero, la paleta y la mesa de frente, las cartas adquieren diferentes posiciones reproduciendo así la sensación de movimiento y desorden que se produce durante el juego.

La imagen ha ganado en sencillez compositiva e impacto visual y se ha alejado de la complejidad técnico-formal de 1915-16. Gris ha utilizado el sombreado para construir el plano y la representación, para lograr la unión imposible de diversos objetos. La capacidad de representación figurativa se encuentra en la capacidad de los planos de mostrarlos, construirlos y encajarlos como si fueran piezas de un puzzle.
Su cubismo se ha ido haciendo más sintético y monumental, alejándose de la visión múltiple de planos con la que Picasso inició el movimiento. Los objetos que muestra Gris se alejan de la singularidad de mostrar un objeto que per pertenece a una persona, usa objetos autónomos que se prolongan y se desdoblan unos en otros, desdoblamiento y prolongación que afectará incluso a las sombras como hemos vistos en el retrato de su hijo.


 Casas en Ceret- 1913

En esta composición Juan Gris vuelve al método de la superposición de planos diferenciados, acentuando la distinción cromática de las partes en relación y optando por dar transparencia a las intersecciones. De ello resulta un efecto de armoniosa suavidad y de integración lúdica en un espacio no unitario que las transiciones dominan.

 HOMENAJES

 SELLO POSTAL


MONEDA





Juan Gris. 200 euros.
Moneda de Oro.
En el reverso se reproduce el óleo La table du musicien (La mesa del músico), obra de Juan Gris, que forma parte de la Colección Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, de Madrid.
A la derecha, el acrónimo MNCARS, correspondiente al Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía y, a la izquierda, la marca de Ceca.
En la parte superior de la moneda, en mayúsculas, el valor de la pieza 200 EURO.
 En la parte inferior de la moneda, en sentido circular y en mayúsculas, la leyenda JUAN GRIS. Rodea los motivos y leyendas una gráfila de perlas.
En el anverso de la moneda de plata aparece la efigie de S. M. el Rey Don Juan Carlos I. Peso: 13,5 gramos. 

Diámetro: 30 mm.
Forma: Circular con canto estriado.
Calidad: Proof.

DOODLE EN GOOGLE

 Hoy se celebra en la home de Google el 125 aniversario del nacimiento de Juan Gris, pintor español nacido en Madrid el 23 de marzo de 1887 y que empezó su actividad principalmente en París, uno de los maestros del cubismo, con un pictórico doodle.  
RETRATOS

Juan Gris-  retrato del autor Amadeo Modigliani - 1915
FUENTES:
http://es.wikipedia.org/
http://www.filatelialopez.com
http://www.eldiadecordoba.e
http://www.artehistoria.jcyl.es/
http://www.enciclopedia.com.pt


martes, 20 de marzo de 2012

¿POR QUÉ SE PRODUCEN LAS ESTACIONES ?

En el Programa Escolar nos encontramos en el área de Astronomía lo siguiente
Primer grado
El Sistema Tierra-Sol.
- La duración día-noche.
- Las estaciones.

Segundo grado
La duración del día y la noche según las estaciones.
La variación del lugar de salida y puesta del sol a lo largo del año.

Tercer grado
La traslación de la Tierra. El ciclo de las estaciones, solsticios, equinoccios.
La relación de la sombra y altura del Sol a lo largo del año.

Cuarto grado
La inclinación del eje terrestre.

Quinto grado
Las estaciones.
LAS  CUATRO ESTACIONES

Cambios estacionales: Las regiones templadas experimentan importantes cambios de una estación a otra. La variación de temperatura no sólo afecta al paisaje, sino también a los ciclos de la agricultura, la siembra y la cosecha. Las zonas del ecuador reciben el calor de forma más constante y no sufren tantas variaciones.
A continuación tenemos la imagen de un árbol fotografiado en las distintas estaciones del año.





Las estaciones son los períodos del año en los que las condiciones climatológicas imperantes se mantienen, en una determinada región, dentro de un cierto rango.
Estos periodos duran aproximadamente tres meses y se denominan invierno, primavera, verano y otoño, aunque en las regiones de la tierra cercanas al ecuador las estaciones son sólo dos, la estación seca y la lluviosa ya que en ellas varía drásticamente el régimen de lluvias, pero no así la temperatura.
La sucesión de las estaciones no se debe a que en su movimiento elíptico la Tierra se aleja y acerca al Sol. Esto tiene un efecto menor.

Una definición más técnica sería la que enuncia que “La Estación del año es el tiempo que aparentemente tardea el sol en recorrer la eclíptica desde cualquiera de los puntos equinocciales y los dos puntos solsticiales”
Diccionario de Astronomía, Isabel Ferro Ramos
LAS ESTACIONES SON PRODUCTO DE LA COMBINACIÓN DE LA TRASLACIÓN DE LA TIERRA ALREDEDOR DEL SOL Y DE LA INCLINACIÓN DEL EJE TERRESTRE.
 http://geocities.com/acarvajaltt/temas/estaciones.htm


Cuando un hemisferio terrestre en el ejemplo el Norte (A) se encuentra inclinado hacia el sol los rayos de luz caen de manera perpendicular sobre él y se encuentra en verano y el Sol se observa alto en el cielo (en esta fecha el sitio en donde el sol pasa por lo mas alto al medio día coincide con un paralelo el cual es llamado trópico de cáncer, en el hemisferio sur se denomina trópico de capricornio. Por el contrario durante el invierno el hemisferio norte (C) se encuentra en inclinación alejada del sol y el este se observa bajo en el firmamento. Esto causa días mas largos en el verano y más cortos en el invierno, así mismo cuando en
un hemisferio se encuentra en invierno el otro estará en verano y viceversa. En las zonas ecuatoriales en donde la inclinación del eje terrestre no ejerce un efecto tan marcado las estaciones no se presentan con una claridad tan definida.

LA CAUSA PRINCIPAL DE LAS ESTACIONES ES LA INCLINACIÓN DEL EJE DE GIRO DEL GLOBO TERRESTRE.
 Este eje se halla siempre orientado en la misma dirección (salvo fenómeno de la precesión) y por tanto los hemisferios boreal y austral son desigualmente iluminados por el sol. Cada seis meses la situación se invierte.




Si el eje de la Tierra no estuviese inclinado respecto a la Eclíptica, el Sol se hallaría todo el año sobre el ecuador; culminaría todos los días del año a la misma altura sobre el horizonte, que seria igual a la misma latitud N y S, y tanto menor cuanto mayor fuese la latitud h=90-lat. En suma no habría estaciones.


El eje de rotación terrestre se mantiene apuntando durante todo el año hacia una región concreta de la esfera celeste, caracterizada por la cercanía de la estrella Polar. Las estaciones tienen lugar porque el eje de la Tierra está inclinada 23º 27' con
respecto al plano de su órbita.
Las estaciones varían de un extremo al otro del mundo. En las áreas mas templadas de los hemisferios norte y sur se reconocen cuatro estaciones (primavera, verano, otoño e invierno).
En los Polos Norte y Sur hay sólo dos estaciones (invierno y verano) mientras que en los países ecuatoriales y tropicales las estaciones se dividen en aquellos periodos en los cuales hay sequías o lluvia.
 

EL SOLSTICIO es aquel instante en que el Sol se halla en uno de los dos trópicos. Esto ocurre el 21 de junio para el Trópico de Cáncer y el 21 de diciembre para el Trópico de Capricornio. El solsticio de diciembre hace, en el hemisferio boreal, que el día sea más corto y la noche más larga del año; y en el hemisferio austral, la noche más corta y el día más largo. El solsticio de junio hace, en el hemisferio boreal, que el día sea más largo y la noche más corta del año; y en el hemisferio austral, el día más corto y la noche más larga.

El equinoccio es aquél instante en que, por hallarse el Sol sobre el Ecuador, los días y las noches son iguales en toda la Tierra; esto ocurre anualmente el 21 de marzo y el 22-23 de septiembre.

La latitud de los trópicos no puede ser otra que 23º 27'; al igual que la de los círculos polares es 66º 33'; es decir, 90º - 23º 27'.
La Tierra, en su movimiento anual alrededor del Sol, provoca distintos tipos de iluminación. Los dos extremos contrarios de iluminación terrestre son los solsticios de verano e invierno, siendo los equinoccios de primavera y otoño idénticos en cuanto a iluminación terrestre.

SOLSTICIOS Y EQUINOCCIOS TOTALIZAN LOS CUATRO INSTANTES EN QUE ANUALMENTE SE PRODUCE UN CAMBIO DE ESTACIÓN. 


El cambio de una estación a otra, así como de un estado de soleamiento a otro no se produce de forma repentina; el mismo movimiento de rotación y traslación terrestre produce un cambio constante y gradual que acontece con el sucesivo transcurrir de los días, semanas y meses.
http://www.mailxmail.com/curso/excelencia/astronomia/capitulo12.htm



EN LOS EQUINOCCIOS, el eje de rotación de la Tierra es perpendicular a los rayos del Sol, que caen verticalmente sobre el ecuador.
EN LOS SOLSTICIOS, el eje se encuentra inclinado 23,5º, por lo que los rayos solares caen verticalmente sobre el trópico de Cáncer (verano en el hemisferio norte) o de Capricornio (verano en el hemisferio sur).



Trópico de Cáncer es el trópico del hemisferio norte. Se le denomina "de Cáncer" porque ya hace muchos años que se dieron cuenta de que el día del solsticio, en los trópicos, el Sol iluminaba el fondo de los pozos y, en aquellas fechas, en el hemisferio norte, el Sol estaba en la constelación de Cáncer.

El Trópico de Capricornio es el trópico del hemisferio sur. Se llama "de Capricornio" porque ya hace muchos años que se dieron cuenta de que el día del solsticio, en los trópicos, el Sol iluminaba el fondo de los pozos y, en aquellas fechas, en el hemisferio sur, el Sol estaba en la constelación de Capricornio, de ahí deriva su nombre

 RECORRIDO APARENTE DEL SOL EN EL ECUADOR
A lo largo del ecuador no se observan cambios sustanciales en las doce horas de luz que hay durante todo el año. En los equinoccios de marzo y septiembre, el Sol alcanza el mediodía en una posición vertical respecto al suelo. En el solsticio de junio, el recorrido del Sol se desvía ligeramente hacia el norte; mientras que en el de diciembre, esta desviación es hacia el sur.

RECORRIDO APARENTE DEL SOL EN EL POLO SUR
Desde el Polo Sur puede verse al Sol completar su recorrido en el cielo justo sobre el horizonte en el equinoccio de setiembre, para alcanzar el punto más alto en el solsticio de verano. En el equinoccio de marzo, el Sol vuelve a estar sobre el horizonte. Más adelante desciende y permanece bajo la línea del horizonte hasta setiembre.
De allí que se produzcan seis meses de día y seis meses de noche.



RECORRIDO APARENTE DEL SOL EN LAS LATITUDES MEDIAS
Situados a 45° de latitud sur se observa una pronunciada variación estacional. En los equinoccios, el Sol alcanza el mediodía a 45° sobre el horizonte y está visible durante doce horas. En el solsticio de verano su recorrido es más alto y permanece en el cielo más de quince horas. En el solsticio de invierno está más bajo y no llega a las nueve horas en el cielo.

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GNOMON



En origen, la palabra «gnomon» (en griego: «guía» o «maestro») hacía referencia a un objeto alargado cuya sombra se proyectaba sobre una escala graduada para medir el paso del tiempo.

Existe un método sencillo para construir un instrumento que refleja el movimiento aparente del Sol y permite estudiar sus características; se trata de un instrumento muy simple llamado gnomon. 
Es fácil de construir ya que consta de una varilla, el indicador, colocada perpendicular a una superficie plana, el registrador. El arco diurno del Sol es perceptible entre el amanecer y el atardecer y puede reconstruírselo observando cómo varía la sombra del indicador en el registrador del gnomon.
La longitud y la dirección de la sombra del indicador se relacionan continua y directamente con la altura del Sol sobre el horizonte a cada instante y también con la inclinación de su arco con respecto a la vertical del lugar.
Al alba, la sombra del indicador yace hacia uno de los lados de la superficie de registro, la dirección oeste; poco después de la salida del Sol, la sombra es muy larga pero, a medida que transcurre la mañana, se acorta y se desplaza hacia el sector opuesto, dirección este.
Cada día, la sombra modifica su tamaño de mayor a menor y, en cierto momento, presenta su mínima longitud; esto sucede cuando el Sol alcanza la altura máxima sobre el horizonte correspondiente a ese día.
La dirección en la que se halla esa sombra mínima permite marcar una línea sobre la superficie de gnomon, que divide a ésta en dos partes; los astrónomos llaman meridiana a esa línea divisoria. También se la denomina línea norte/sur, ya que cruza al horizonte en dos puntos útiles como referencia espacial y geográfica: los puntos cardinales Norte y Sur.
Regresando al gnomon, digamos que luego del mediodía, la sombra del indicador aumenta paulatinamente su longitud y yace hacia el lado este de la superficie hasta la llegada del crepúsculo vespertino cuando, poco después, desaparece por completo al ocultarse el Sol.


Materiales necesarios:
- Una varilla (recta) de madera o metal de unos 6 a 7 cm. de largo y unos milímetros de diámetro.
- Una cartulina.
- Lápiz

Procedimientos:
Esta actividad consiste en ir dibujando a lo largo del día, la sombra de la varilla que está colocada verticalmente en una hoja de papel plana. Se puede utilizar un lápiz usado que se pega a una cartulina por la base. La sombra de la punta del lápiz es la que tendremos que ir señalando en el papel cada cierto tiempo. La cartulina debe estar bien fijada al suelo para que no se mueva.
CUADRANTE NÁUTICO CASERO
 Instrucciones para construirlo

Materiales:
•  una hoja de papel de 22 x 22 cm aprox.
•  transportador
•  compás
•  escuadra de al menos 20 cm
•  un pedazo de cartón de 25 x 25 cm aprox.
•  una cuerda fina de 30 centímetros de largo
•  una plomada pequeña (puede ser un aro de metal o plástico pesado)
•  un sorbete o pajita de plástico (si no es descartable mejor)
•  pegamento (plasticola) y cinta adhesiva de papel
•  tijeras o cúter

Pasos a seguir.
1. Usando la escuadra y el compás realizar el siguiente dibujo en la hoja de papel.  Fig 1  
Fig. 1

2. Con transportador y regla marcar los ángulos sobre el borde circular. A los efectos de esta experiencia es suficiente marcar cada 5º. Fig. 2

Fig 2


3. Pegar con plasticola el dibujo al cartón dejando 2 cm de distancia entre los bordes rectos del papel y el cartón. Dejar secar.
4. Con la punta de la tijera realizar un orificio pequeño justo en el vértice de la figura. 
     5. Cortar por la línea punteada siguiendo el borde circular de la figura.



6. Pegar el sorbete a la parte superior usando la cinta adhesiva. (fig.4)   


Fig. 4

 7. Atar la plomada a a un extremo de la cuerda. El otro extremo pasarlo por el orificio en el cartón. Hacer un nudo o atar a un palito para que se sostenga.
 

(fig.5)

8. ¡Ya tenemos el astrolabio terminado! (fig.6)   





Fig. 6
¿Cómo usar el astrolabio?

El astrolabio sirve para medir la altura angular (se mide en grados de arco) de los objetos sobre el horizonte: luna, estrellas, sol.
Para medir se enfoca a través del sorbete el objeto (por ejemplo una estrella o un planeta), en ese momento otra persona lee el número que la cuerda señala en la escala del astrolabio. Esa es la altura del objeto. (fig.7)





  

Para medir la altura del sol NO se debe bajo ninguna circunstancia, en ningún momento, enfocarlo poniendo el ojo en el sorbete, esto causa severos daños a la vista.
¡No mirar el Sol a través del sorbete!
 Para medir la altura del Sol se apunta el astrolabio hacia el Sol y en el otro extremo, en lugar de poner el ojo, se sostiene una hoja de papel a una cierta distancia, de modo que el astrolabio haga una sombra sobre ella. Cuando se logra que la sombra del astrolabio esté perfectamente alineada entonces se lee la altura.
 
Realizar una gráfica con dos ejes X e Y . En uno se escriben los días y el otro el ángulo registrado. Así se puede realizar gráficas diarias, semanales, mensuales o anuales.


 LAS ESTACIONES DEL AÑO EN LA MÚSICA


 Las cuatro estaciones- Otoño - Antonio Vivaldi

 Las cuatro estaciones- Invierno - Antonio Vivaldi

 Las cuatro estaciones- Primavera y Verano - Antonio Vivaldi

Las cuatro estaciones es el título de un libro de cuatro conciertos para violín y orquesta (La primavera, El verano, El otoño y El invierno) del compositor italiano Antonio Vivaldi, incluido en Il cimento dell'armonia e dell'inventione, Op. 8. Se trata de una obra descriptiva o programática que evoca, a través de elementos de lenguaje musical, distintos aspectos de las estaciones del año.

    Concerto n.º 1 en mi mayor, Op. 8, RV 269, "La primavera" (Primavera)
        Allegro
        Largo
        Allegro Pastorale
    Concerto n.º 2 en sol menor, Op. 8, RV 315, "L'estate" (Verano)
        Allegro non molto
        Adagio e piano - Presto
        Presto e forte
    Concerto n.º 3 en fa mayor, Op. 8, RV 293, "L'autunno" (Otoño)
        Allegro
        Adagio molto
        Allegro
    Concerto n.º 4 en fa menor, Op. 8, RV 297, "L'inverno" (Invierno)
        Allegro non molto
        Largo
        Allegro

FUENTES
http://es.wikipedia.org/
http://www.iar.unlp.edu.ar/
http://www.astronomos.org/