Blog de Arinda

OBJETIVO :En este Blog vas a encontrar mis producciones en pintura y escultura. Además, material recopilado a través de mi trabajo como maestra, directora e inspectora, que puede ser de interés para docentes y estudiantes magisteriales .

sábado, 30 de abril de 2011

30 DE ABRIL DE 2011 . MURIÓ ERNESTO SÁBATO

 ERNESTO SÁBATO
 El escritor argentino, autor de "El escritor y sus fantasmas "(1963), "Apologías y rechazos " (1979), "El túnel" (1948), "Sobre héroes y tumbas" (1961), y "Abbadón el exterminador" (1974),  falleció a los 99 años, en su casa esta madrugada a causa de una bronquitis. Mañana iba a ser homenajeado en la Feria del Libro.

Ernesto Sabato (pronunciado «Sábato») nació en Rojas, Provincia de Buenos Aires el  24 de junio de 1911 fue un escritor, ensayista, físico (retirado) y pintor argentino. Ha escrito tres novelas, El túnel, Sobre héroes y tumbas; Abaddón el exterminador, y diferentes ensayos sobre la condición humana.
 
Ernesto Sábato se doctoró en física en la Universidad de la Plata e inició una prometedora carrera como investigador científico en París, donde había ido becado para trabajar en el célebre Laboratorio Curie. Allí trabó amistad con los escritores y pintores del movimiento surrealista, en especial con André Breton, quien alentó la vocación literaria de Sábato. En París comenzó a escribir su primera novela, La fuente muda, de la que sólo publicaría un fragmento en la revista Sur.
En 1945, de regreso en Argentina, comenzó a dictar clases en la Universidad Nacional de La Plata, pero se vio obligado a abandonar la enseñanza tras perder su cátedra a causa de unos artículos que escribió contra Perón. Aquel mismo año publicó su ensayo Uno y el Universo (1945), en el que criticaba el reduccionismo en el que desembocaba el enfoque científico. El ensayo prefiguraba buena parte de los rasgos fundamentales de su producción: brillantez expositiva, introspección, psicologismo y cierta grandilocuencia retórica.


Ben Molar, Ernesto Sábato y Aníbal Troilo
Su carrera literaria estuvo influida desde el principio por el experimentalismo y por el alto contenido intelectual de sus obras, marcadas por una problemática de raíz existencialista. Así, El túnel (1948) ahonda en las contradicciones e imposibilidades del amor, mientras que Sobre héroes y tumbas (1962) presenta una estructura más compleja, en que los diversos niveles de la narración enlazan vivencias personales del autor y episodios de la historia argentina en una reflexión caracterizada por un creciente pesimismo. Ambas novelas tuvieron gran repercusión y situaron a Sábato entre los grandes novelistas latinoamericanos del siglo.
El Túnel fue rápidamente traducida a diversos idiomas y llevada al cine. La narración tiene indudable originalidad y valores psicológicos relevantes: la confesión de Castel, que ha cometido un crimen, enfrenta al hombre de hoy con una sociedad desquiciada y resalta los contrastes con pincel agudo y lleno de color. El estilo está en consonancia con el tema, dentro de un desequilibrado equilibrio.
Sobre héroes y tumbas (aunque publicada en 1962, la edición definitiva es de 1966) es su obra más ambiciosa. La compleja construcción de esta novela, y los diversos registros del habla rioplatense que el autor plasma en ella se alejan tanto del tecnicismo formal como de la dispersión. La pericia narrativa de Sábato consiste, justamente, en hacer pasar desapercibidas para el lector las evidentes dificultades compositivas que supone la historia de la joven Alejandra y, a través de ella, la del país. Destaca sobre todo el capítulo titulado "Informe sobre ciegos", que puede ser leído, como de hecho lo fue, con entera autonomía.
Sobre héroes y tumbas obtuvo un éxito de público impresionante, que acabó por convertir a su autor en una autoridad moral dentro de la sociedad argentina, una suerte de formador de opinión que, por paradójico que parezca, al asumir ese papel se fue alejando progresivamente de la actividad literaria. Su tercera novela, Abaddón el exterminador (1974), se centra en torno a consideraciones sobre la sociedad contemporánea y sobre el pueblo argentino, su condición «babilónica» y su presente, que adquieren en la novela una dimensión surreal, en que se funden realidad y ficción en una visión apocalíptica.

  



 
A partir de la década de 1970, más que un escritor, Sábato representó una conciencia moral que actuaba como un llamado de alerta frente a una época que él no dudó en calificar de "sombría". Esa identificación entre Sábato y la autoridad ética quedó muy reforzada por su labor como presidente de la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (CONADEP), para la que fue designado en 1983 por el entonces presidente de la República, Raúl Alfonsín. Los años que dedicó a investigar "el infierno" de la represión durante el anterior gobierno militar, según sus propias palabras, no le dejaron aliento ni espacio para la literatura. La conclusiones de la comisión quedaron recogidas en el llamado Informe Sábato. En 1984 fue galardonado con el Premio Cervantes.

 
La obra de Sábato, que ha sido prestigiada con numerosos premios internacionales y difundida en múltiples traducciones, incluye además multitud de ensayos como Hombres y engranajes (1951), El escritor y sus fantasmas (1963), El otro rostro del peronismo (1956), Tango: discusión y clave (1963), La cultura en la encrucijada nacional (1973), Tres aproximaciones a la literatura de nuestro tiempo (1974), Apologías y rechazos (1979), Antes del fin (1998) y La resistencia (2000). Aquejado de un grave problema de visión, se ha dedicado a la pintura, otra de sus pasiones.
Ernesto Sábato en su taller de pintura
Una bronquitis complicó su estado de salud y murió hoy  30 de abril de 2011,en la tranquilidad de su hogar de Santos Lugares a los 99 años.
Fuentes:
Wikipedia
Biografías

viernes, 15 de abril de 2011

PARA FANÁTICOS DE LA FILATELIA



 En el marco de los 100 años, con una organización impecable por parte de la Coordinadora de Festejos, ayer 8 de abril de 2011, el Correo Uruguayo presentó el sello y matasello del Centenario de Atlántida.
No es caprichosa esta fecha ya que otro 8 de abril, pero de 1911, comenzaba a sesionar por primera vez la Sociedad Anónima La Territorial Uruguaya.
En un ambiente muy cálido, asistieron autoridades del Correo Uruguayo, de la Comuna Canaria, de la Alcaldía y público en general. El acto se inició con palabras de un integrante de la Comisión Coordinadora, seguido por el Alcalde de Atlántida y el Presidente del Correo. Luego se descubrió una gigantografía del sello que entra en circulación. El Presidente del correo mataselló el primer sello y luego pasaron integrantes de distintas instituciones. También se entregó una gigantografía para la Comisión de Patrimonio. Cerró el acto el Director de Turismo de la Comuna Canaria . Esta importante huella de los Festejos del Centenario finalizó con un brindis


Acto de Presentación del Sello del Centenario que entra en circulación - De izquierda a derecha: Comisión Coordinadora , Maestro Darío Porta - Director del Correo Julio César Silveira - Presidente del Correo, José Luis Juárez - Director de Turismo de la Comuna Canaria, Orlando Scasso - Alcalde Interino de Atlántida, Dr. Ernesto Salaverría.

 Numeroso público se hizo presente en tan significativo evento

El periodista Sergio Gorzy estuvo presente en esta ceremonia

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Palabras del Maestro Darío Porta


Momento previo a descubrir la gigantografía

Gigantografía del sello
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Palabras del Alcalde de Atlántida

El Presidente del Correo Uruguayo José Luis Juárez matasella el primer sello del Centenario de Atlántida

Matasellos del Centenario de Atlántida

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Palabras del Presidente del Correo, José Luis Juárez

El Director del Correo, Julio César Silveira, matasellando

El Director de Turismo de la Comuna Canaria, Orlando Scasso, matasellando 

El  Alcalde Interino de Atlántida, Dr. Ernesto Salaverría, matasellando

Presidente del Centro Comercial de Atlántida, Daniel Cambón, matasellando

Integrante de la Comisión de Patrimonio As.Soc. Olga Píriz, matasellando

Presidente de la Liga de Fomento de Atlántida, Ing. Agr. Carlos Schiavo, matasellando

Representante de la Comisaría de Atlántida matasellando

Representante de la Jefatura de Policía de Canelones matasellndo

Secretaria de AJUPENA matasellando

Integrante de MIRSYNE, Maestra Mireya Bracco , matasellando

Presidente del Club de Leones, matasellando

 Secretario del Rotary Club matasellando





Funcionarias del Correo Uruguayo vendiendo al público sobre matasellados y carpetines del sello del Centenario.

Recibiendo la gigantografía del Sello homenaje al Ing. Eladio Dieste





Imágenes del brindis final

Cecilia Pereyra, autora del afiche ganador del Centenario.

Gigantografía del sello del Centenario y de Eladio Dieste


Sobre "Primer día de Emisión del Sello y Matasellos Centenario de Atlántida"

En el marco de la celebración de los 100 años de Atlántida, la Coordinadora de los Festejos elevó una propuesta al Correo Uruguayo para que se emitiera un sello postal conmemorativo, con la imagen del Edificio “El Planeta”, o de “La Quimera” (El Águila). Tras gestiones que insumieron varios meses y muchas consultas fue aceptada la  propuesta de utilizar “El Planeta” en el Sello y la imagen del Águila en el Matasellos
 
 “EL PLANETA” – UN  EDIFICIO CON HISTORIA

 Fotografía del "El Planeta" Hotel

El Edificio “El Planeta”, inaugurado en 1937, fue obra de Natalio Michelizzi.
Michelizzi era un hombre imaginativo, emprendedor, decidido y de gran empuje y audacia.
Nació en Calabria, Italia, en el año 1896, viajó a Argentina y se radicó en Buenos Aires, desde donde representaba la compañía “Planeta”, fabricante de máquinas impresoras. Esto dio, más tarde, origen al nombre del hotel.
Este personaje era asiduo visitante de Uruguay y cuando llegó a Atlántida como turista,  en 1935, se sintió fascinado por la belleza del lugar.
 Alojado en el hotel Atlántida, frente a la playa, pudo disfrutar de la fragancia de los pinos, del rumor del mar, de los impresionantes barrancos y del dorado de los extensos arenales. Fue aquí que encontró “su lugar en el mundo” y decidió comprar los terrenos aún no vendidos y los predios que no estaban urbanizados.
Es así que “La Territorial Uruguaya Sociedad Anónima” vendió a Natalio Michelizzi tierras de su propiedad, según escritura  firmada por el escribano Héctor A. Gerona, el 16 de mayo de 1936.
De inmediato comenzó a construir un hotel para el gran turismo internacional, ya que la capacidad hotelera de la época era insuficiente en relación a la cantidad de veraneantes que venían a Atlántida, atraídos por la belleza natural del lugar.
Como era un apasionado por todo lo vinculado al mar, decidió que el hotel Planeta tuviera la forma de un barco y encomendó la construcción a la  empresa García Otero, Butler y Pagani.
En seis meses, trabajando de día y de noche, la obra quedó concluida.
Según cuentan los lugareños, en la noche de su inauguración, la playa frente al hotel, se llenó de gente con velas encendidas para conmemorar el acontecimiento.
La originalidad  de la obra radicó en que -por el lugar donde estaba construido- el barco daba la impresión de estar pronto a soltar amarras y partir mar adentro.
En un principio fue muy lujoso. Fue el primer hotel que reunía prácticamente todas las comodidades ya que contaba con calefacción, baño privado y agua caliente, lo cual para la época era excepcional.
El edificio contaba con cuatro pisos, planta baja y un subsuelo; el hall de entrada era dominado por una magnífica escalera doble, de mármol,  que se fusionaba en el primer rellano y conducía a los pisos superiores. El techo estaba decorado con relieves abstractos, con suave iluminación incluida en el techo mismo. El ascensor, algo escondido hacia la derecha, era muy pequeño, con capacidad para sólo cuatro personas y era solamente para el uso de los turistas. Éste no llegaba al cuarto piso, al cual se accedía por una amplia escalera que partía del hall del tercer piso e iba a dar a la puerta de la única suite del cuarto piso, que ocupó Michelizzi con su familia.
Las habitaciones del lado del mar tenían una magnífica vista de la Ensenada de Santa Rosa, mientras que las del otro lado daban al centro de Atlántida.
La suite del cuarto piso (en el frente, arriba) tenía vista hacia ambos lados, e incluía un mirador.
El Edificio estaba rodeado de hermosos jardines, con rosales perfumados y coloridas hortensias, al cuidado de Vicente Vizcaíno, que eran la admiración de lugareños y turistas.
En el proyecto original incluía un lago artificial alrededor del edificio, para lograr mayor efecto visual. Este lago no llegó a concretarse, porque el Banco Hipotecario no le otorgaba el préstamo  si no construía un hotel más convencional, según algunos, o porque la Intendencia de la época no lo autorizó, según otros.
Michelizzi además, realizó un trabajo exhaustivo de promoción del balneario, lo que atrajo una gran afluencia turística. Su hotel alojó a la aristocracia argentina y uruguaya que pasaba aquí sus tres meses de vacaciones. En el año 1941 construyó el Anexo que se llamó “Golf Palace”. Construyó el local e inauguró el primer Casino de Atlántida. Compró también y mejoró la cancha de golf.  
El hotel, con su Anexo, fue gerenciado por la Sra. Marcela Benincampi, la compañera de Michelizzi; hija de un diplomático italiano, nacida en Alejandría , Egipto, en el año 1900.
Natalio Michellizi disfrutó poco de sus maravillosas obras, pues murió en el Hospital italiano, el 21 de junio del año 1953, a los 57 años, luego de una cirugía de vesícula.
El hotel siguió funcionando un tiempo luego de la súbita muerte de su dueño y finalmente fue transformado en edificio de apartamentos y así funciona hasta la actualidad.
Las Comisiones del Edificio “El Planeta” han mantenido su diseño original
El 19 de diciembre de 2005, por la  ley Nº14.040, el Ministerio de Educación y Cultura - Comisión del Patrimonio Cultural de la Nación, declaró al edificio “El Planeta”  como Monumento Histórico Nacional.

Fuentes-
Rosario Infantozzi Durán _ “Cuentos de Viento y de Mar – Historias de Atlántida”.
Juan Manuel Gutiérrez Laplace _ “Atlántida- Un sueño que surgió desde las olas”..
Entrevistas a los lugareños.
Wikipedia.

jueves, 14 de abril de 2011